La presión del ajuste neoliberal sobre el pueblo, acumula tensiones, que se liberan sólo a través del conflicto social.

AUMENTA LA TENSION SOCIAL

Por Jorge Rachid

Cuando la agresión neoliberal nos hace sentir mas solos, frente a una muralla de aparente indeferencia social, debemos saber que los pueblos tienen sus tiempos. Las tensiones se acumulan mas allá de sus expresiones puntuales, crean conciencia que se van transformando en acción, cuando la dinámica de los hechos, encuentra el tiempo y el espacio necesario para expresarlo.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
3/2/17

Dice un viejo libro de Mao Tse Tung, que se llama Acerca de la Práctica, a propósito de la Contradicción, en ese juego dialéctico del pensamiento oriental, que “cuando alguien mueve una piedra, cambia el mundo, porque ese movimiento origina un desplazamiento de aire, libera un espacio de suelo oprimido por la piedra y a su vez ocupa otro espacio hasta ese momento vacío, si esa piedra era punto referencial de un camino, deja de serlo, la misma piedra cambia su perfil, donde antes no crecía el pasto, ahora lo hace y sigue…”, el mundo ya no es el mismo.

Con los pueblos pasa lo mismo, cualquier acción que se ejerza, origina un nuevo escenario y nuevas fuerzas desatadas.

Algunos creen que los pueblos son conjuntos pasivos a los acontecimientos,

Otros sostenemos que es el sujeto social que escribe la historia.

El neoliberalismo cree que las fuerzas en pugna, son sólo elementos de un diagrama de concepción mercantilista, que maneja en sus decisiones.

Para ellos los factores vertebrales a los pueblos como la dignidad, la historia, la cultura, la identidad, los afectos y las pertenencias sociales, no tienen ningún valor, ya que no forman parte del inventario económico.

Las contradicciones entre el capital y el trabajo, tan bien descripta por Marx y Engels, en especial en sus cartas epistolares, más allá de sus libros, porque en esos escritos salen a la luz, desde donde piensan y elaboran sus propuestas y definiciones: de una Europa que estaba pariendo la Revolución Industrial.

Ese marco referencial es importante para definir, como un proceso político, económico social se enfrenta desde los países centrales y como se lo hace desde los países periféricos, como lo entendieron Jean Jaures y el argentino Manuel Ugarte en la Internacional Socialista de principios del siglo XX.

Estas consideraciones preliminares sirven, por lo menos para quien esto escribe, para “estar situado” al decir de Rodolfo Kush, construyendo respuestas desde ese espacio monumental que describió el enorme Fermín Chavez como “La epistemología de la periferia”.

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Esto significa describir el mundo desde nosotros mismos, lo universal con ojos propios al decir de Jauretche, con pensamiento nacional y latinoamericano, frente a la agresión imperial, de un neoliberalismo, que quiere impedir el pensamiento y frenar la acción.

Cuando las ansiedades vanguardistas, empujan al desaliento de cientos de militantes, cuando los enojos superan los pensamientos, cuando el voluntarismo intenta superar la realidad, cuando la agresión neoliberal nos hace sentir mas solos, frente a una muralla de aparente indeferencia social, debemos saber que los pueblos tienen sus tiempos.

Las tensiones se acumulan mas allá de sus expresiones puntuales, crean conciencia que se van transformando en acción, cuando la dinámica de los hechos, encuentra el tiempo y el espacio necesario para expresarlo.

El enemigo neoliberal intenta responsabilizar individualmente, a los compatriotas por haberse atrevido a soñar y a vivir, por haber adherido al “populismo”, término peyorativo de “lo popular”, que alguna vez intentamos, como siempre hace el movimiento nacional, de incorporarlo como propio, incluso por el inmenso Laclau con su libro: el Populismo Científico, en notable descripción de los movimiento sociales de la globalización.

Pero sucede que esas expresiones en los países centrales, llenas de xenofobia y nacionalismos, nos ha hecho retroceder en la utilización de un término, que intenta, perversamente equipara a Trump, Marie Le Pen y otros con el peronismo, en un juego de pinzas, de ahogar el pensamiento nacional, latinoamericano, popular, moreno, criollo de nuestro pueblo latinoamericano profundo e ignorado.

Por eso los esquemas neoliberales en los países nuestros, como espacio americano, sólo generan tensiones y enfrentamientos, como sucedió en décadas pasadas con las dictaduras militares, todas llegadas a sangre y fuego, para quedarse 20 años de restitución de “la normalidad” de los “políticamente correcto”, pero fueron corridos por las luchas populares, debiendo el Imperio recurrir al Consenso de Washington, que debe abrir una democracia limitada, ante una nueva derrota, ajustada al Mercado y quienes salían de ese esquema, eran derrocados como Zelaya en Honduras y Lugo en Paraguay, con intentos en todos los gobiernos populares y finalmente concretados en nuestro país por elecciones y en Brasil con un golpe institucional.

Es un mismo proceder, un combo de colonialismo económico, con control político.

De ahí que en un año de gobierno neoliberal, de éxito en la gestión de poder del enemigo que ha ejecutado con precisión quirúrgica un avance sobre las áreas vitales del estado, retrocediendo conquistas sociales de derechos adquiridos y de económicas obtenidas en pos de recuperar soberanía nacional en las decisiones.

Tenían claro cual era su Plan de Negocios, proyecto que hoy gobierna la Argentina a partir de la matriz de “metas de inflación”, que pondrán por encima de cualquier otra consideración, en función de concretar las máxima comercial de abrir la puerta, de nuestra casa a la voracidad buitre, en un mundo dominado por los Fondos de Inversión, sin Patria ni sentimientos.

El pueblo argentino, invadido en sus primeros momentos por el estupor causado por el incumplimiento sistemático de promesas electorales, más la culpabilización de su accionar pasado, como eje de todos los males, más la pesada herencia supuestamente recibida y una pos verdad que nos dice que lo que vivíamos no era real, era falso y asentado en bases no aceptadas en el mundo moderno.

Falacia absoluta: hoy el mundo se debate entre los dos proyectos que se dirimen en nuestro país, uno inclusivo y con desarrollo industrial e investigación y desarrollo, entrando al siglo XXl, que será el siglo del conocimiento, y el otro, el del país de “ellos”, agro exportador, esa realidad descripta por Don Atahualpa Yupanqui, de “las vacas gordas y los peones flacos”. Eso es pre peronismo.

Los dirigentes políticos, aún los confundidos, aún los especuladores, aún los trepadores y traidores, saben hoy que pueden quedar al margen de la historia, que la escribe el pueblo, en un año que será marcado por el conflicto social emergente, que tendrá una dinámica espiralizada hacia la masividad, ante la agresión sufrida por un neoliberalismo inhumano e insensible a los reclamos populares.

En ese marco el peronismo con su sistema de alianzas, referenciado en el pueblo y sus líderes que son producto de la lucha, nunca de las negociaciones de mesas cerradas, va a marcar nuevamente el camino de la reparación y reconstrucción nacional.

Perón nos dijo “en el mundo de los Continentalismos, vendrán por los alimentos, los recursos naturales y el agua dulce, con nosotros o sin nosotros, dependiendo del pueblo argentino, su destino”, mensaje del 1° de mayo de 1974, completado con palabras de Evita cuando llamaba a “que mientras haya un solo pobre en la Argentina, el peronismo tendrá razón de ser y luchar por sus derechos, que es una causa justa por la cual luchar”.

Ambos caminos los estamos recorriendo junto al pueblo.