El discurso inaugural de Donald Trump como presidente de los EEUU completo con subrayados.

EL ORDEN LIBERAL GLOBAL ESTÁ NERVIOSO

Por Marc Bassets, Juan Salinas y Abel del Blog que lo comenta

El artículo, “Una política exterior que pone en jaque el orden global” de Marc Bassets, que apareció ayer en La Nación, de Buenos Aires y en El País, de Madrid, y que ha sido reproducido por las repetidoras de todo el globo, desde Filipinas hasta Bolivia me pareció lo bastante interesante como para copiarlo en el blog. Los invito a leerlo, o a releerlo, si ya lo hicieron. . Después, mi habitual comentario.

NAC&POP

23/01&2017

“UNA POLÍTICA EXTERIOR QUE PONE EN JAQUE EL ORDEN LIBERAL GLOBAL”

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Por Marc Bassets

newsbelow.es

La arquitectura mundial que durante siete décadas garantizó la primacía mundial de Estados Unidos puede quedar tocada con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

El magnate, que ayer juró el cargo de presidente, cuestiona la vigencia de las alianzas que han sustentado el poder geopolítico estadounidense, como la OTAN, y considera obsoleto el sistema de libre comercio internacional que en estas décadas contribuyó al dominio económico del país.

Como ocurre siempre con el nuevo comandante en jefe, no está claro cuánto hay de serio y cuánto de provocación en sus palabras, y algunos de sus colaboradores en puestos clave, como el Pentágono, defienden posiciones diametralmente opuestas.

Pero la reiteración de algunas promesas bastó para activar las alarmas entre los aliados y las propias elites de Estados Unidos.

En los laboratorios de ideas de Washington, pieza fundamental del establishment denostado por Trump, el asombro y la inquietud dejan paso al realismo.

Se acepta que a partir de ahora el actor imprevisible y errático que amenazará con perturbar el orden internacional ya no vivirá sólo en países remotos, sino en el número 1600 de la avenida Pensilvania.

No es necesario remontarse a los mítines de campaña, cuando a veces los candidatos, al calor de la pelea partidista, exageran promesas que saben incumplibles.

Desde que el 8 de noviembre Trump derrotó a Hillary Clinton en las elecciones presidenciales, sus declaraciones han sido suficientes para remover los cimientos de la política internacional.

En mensajes de hasta 140 caracteres en Twitter o con llamadas telefónicas intempestivas, el magnate neoyorquino puso en duda la política de Estados Unidos hacia China y Taiwán, vigente desde hace más de tres décadas; sedujo a Rusia como pocos presidentes norteamericanos lo han hecho antes; desairó a los socios europeos al lanzar misiles verbales contra la Unión Europea (UE) y la OTAN.

Y, más insólito aún, para defender al presidente ruso, Vladimir Putin, ante las sospechas de que interfirió en la campaña en favor de Trump, ofendió con mayor virulencia a los servicios de espionaje estadounidenses.

El miércoles pasado, en la presentación en Washington de su nuevo libro, The world in disarray (El mundo en confusión), Richard Haas, presidente del think tank Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), insistió en que las alianzas internacionales han sido una inversión rentable para Estados Unidos.

“Los beneficios del orden internacional fueron enormes y los costos, modestos”, dijo Haas, que ocupó altos cargos en las administraciones de los Bush.

Su nombre sonó como número dos del Departamento de Estado de Trump. Haas y el CFR son la máxima encarnación del establishment, las elites que, independientemente del color político del presidente, desde el final de la Segunda Guerra Mundial modelan el consenso de la política exterior y de seguridad de la primera potencia.

Este consenso señalaba, por ejemplo, que la OTAN no era una carga para Estados Unidos, como parece sugerir Trump, sino que respondía a sus intereses vitales.

También el proyecto europeo y el anclaje del continente a Occidente, fueron, con altibajos, ideas auspiciadas por Washington.

El temor en los salones de Washington es doble. Primero, que, aunque Trump actúe racionalmente, los conflictos externos lo fuercen a reaccionar.

Barack Obama no contaba, cuando el 20 de enero de 2009 juró el cargo por primera vez, con que estallara una guerra civil en Siria, que apareciera el grupo Estado Islámico o que Rusia anexionara Crimea.

Un presidente no decide él solo la agenda: la agenda se le impone.

El segundo temor es que sea el propio Trump quien desencadene la crisis. “No haga movimientos súbitos”, aconsejo Haas a Trump en un artículo en The Wall Street Journal.

Haas se refirió al acuerdo nuclear con Irán, que Trump prometió romper; a la política con China, y al anunciado traslado de la embajada norteamericana en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.

“Los aliados que dependen de Washington para su seguridad necesitan saber que su confianza es adecuada”, escribió.

El uso de Twitter por parte de Trump es otra fuente de preocupación.

Lo que hasta hace poco era inimaginable -un presidente de Estados Unidos que causara crisis internacionales a golpe de tuits- ya entra en el terreno de lo posible”.

El artículo no me llama la atención por su originalidad; al contrario.

Su tono es alarmado y urgente, y hasta le da un rol al Council on Foreign Relations (CFR), que hasta ahora uno encontraba solamente en los conspirativistas que suben notas en Internet.

Marc Bassets es simplemente un periodista español de El País y La Vanguardia destacado en Washington, y si puse su foto para ilustrar el posteo es porque me parecía de algún modo sugerente de ese orden liberal global que siente en peligro.

El punto es que este es hoy el discurso hegemónico de los medios formadores de opinión en el Atlántico Norte. Tal vez The New York Times con más elegancia, The Economist con más ingenio, pero esas distinciones ya no se notan tanto.

Los dueños de los medios están preocupados.

Y sus repetidoras locales les hacen eco.

Hasta el Grupo Clarín, que nunca ha permitido que ningún orden global ni local tenga prioridad sobre sus intereses, ha tomado una actitud hostil a Trump, acentuada después que ganó las elecciones.

El amigo Juan Chingo me ha acercado desde Francia un análisis de las división en la élite corporativa en EE.UU., pro y contra Trump, y pienso comentarlo en el blog.

Pero me llamó la atención este sesgo casi unánime en la élite corporativa de los medios, un factor de poder de aquellos.

Si lo menciono ahora en un día, domingo, que habitualmente dedico al análisis político local, es por varias razones.

Hay un impulso natural de simpatía en muchos peronistas -no tanto en los progres, más sensibles a las formas, y a los climas de opinión- por alguien a quien los medios castigan con indignación.

El razonamiento, simple pero certero, es: si Clarín y La Nación lo critican, algo bueno debe de tener.

Además, dijo en su discurso inaugural: “Seguiremos dos reglas sencillas: comprar en Estados Unidos y contratar a estadounidenses” (El amigo bloguero Juan Salinas, uno de los que siente ese impulso, reproduce aquí el discurso).

Esa frase suena bastante peronista, qué quieren que les diga.

Mi sugerencia es la de siempre: no compremos internas ajenas.

Tenemos bastante con las propias.

Al mismo tiempo, debemos seguirlas con atención: como señalaban en estos días algunos compañeros, un proyecto nacional tiene viabilidad dentro de un marco mundial dado.

EL DISCURSO INAUGURAL DE TRUMP

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El discurso de investidura de Trump deja al gobierno en off-side, como viuda llorosa del neoliberalismo financiero derrotado

Presenta Juan José Salinas

Pajaro Rojo

21/01/2017

Tengo un amigo muy querido en Nueva York que me ha dejado de dar bola y presumo -y estoy seguro de acertar- que es porque desde la gran manzana se ve –y razones no faltan- a Trump como una ominosa amenaza a las libertades públicas y considera que Pájaro Rojo (que como es lógico cinchaba por Bernie Sanders) se alineó con el vencedor al considerar a la asesina serial Hillary Clinton, lacaya de Wall Street, el mal mayor.

Por diferentes razones, la práctica totalidad del establecimiento mundial también ve a Trump como una  imprevisible amenaza.

Absolutamente escéptico acerca de que el nuevo presidente pueda cumplir sus promesas electorales que se oponen por el vértice al neoliberalismo, creo desde estas llanuras australes que es necesario analizar con nuestros propios cacúmenes (sin dejar que los grandes medios, y especialmente La Nación y Clarín, no den la información ya masticada… y sesgada) la evolución de los acontecimientos, y que conviene que escuchemos/leamos el discurso de asunción de Trump completo.

Es una paradoja que mientras Estados Unidos experimenta un giro nacionalista, industrialista y proteccionista, el gobierno argentino lamente que nos hayamos independizado de España, entregue el petróleo, los recursos de las Malvinas, abra las fronteras a la predación de los productos extranjeros y reprimarice el país, endeudándos hasta las cejas y poniéndole un cepo a nuestra independencia y soberanía, cambiando el presente de 2015 por un pasado… pre radical, de la Argentina de Juárez Celman.

Leanlo con atención y extraigan conclusiones. JS

HABLA TRUMP

Presidente del Tribunal Supremo Roberts, Presidente Carter, Presidente Clinton, Presidente Bush, Presidente Obama, compatriotas estadounidenses y pueblos del mundo: gracias.

 (Aplausos)

Nosotros, los ciudadanos de Estados Unidos, estamos ahora unidos en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y para restaurar su promesa para todo nuestro pueblo.

Juntos vamos a decidir el curso de Estados Unidos y del mundo para los próximos años.

Haremos frente a desafíos, vamos a enfrentar dificultades, pero vamos a hacer nuestro trabajo.

Cada cuatro años, nos reunimos en estas escalinatas para llevar a cabo la transferencia ordenada y pacífica del poder, y estamos agradecidos al presidente Obama y a la primera dama Michelle Obama por su amable ayuda durante esta transición.

Han sido magníficos.

Gracias.

 (Aplausos)

La ceremonia de hoy, sin embargo, tiene un significado muy especial, porque hoy no estamos sólo transfiriendo el poder de una Administración a otra, o de un partido a otro, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington DC y devolviéndolo a ustedes, el pueblo.

(Aplausos)

Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del Gobierno, mientras que la gente ha cargado con el coste. Washington ha progresado, pero la gente no ha compartido la riqueza.

Los políticos prosperaron, pero los puestos de trabajo se fueron y las fábricas cerraron.

El establishment se protegió a sí mismo, pero no protegió a los ciudadanos.

Sus victorias no han sido vuestras victorias.

Y mientras ellos han celebrado en la capital de nuestra nación, las familias luchadoras de todo nuestro país tenían poco que celebrar.

Todos esos cambios -empezando aquí y ahora mismo, porque este es vuestro momento- os pertenecen.

(Aplausos)

Les pertenecen a todos los reunidos hoy aquí y a todos los que están observando en todo Estados Unidos.

Este es vuestro día.

Esta es vuestra celebración.

Y estos Estados Unidos de América son vuestro país.

 (Aplausos)

Lo que en realidad importa no es qué partido controla nuestro Gobierno, sino si nuestro objetivo es controlado por el pueblo.

(Aplausos)

El 20 de enero de 2017 será recordado como el día en que la gente se convirtió en los gobernantes de este país de nuevo.

(Aplausos)

Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país ya no serán olvidados.

(Aplausos)

Todo el mundo os está escuchando ahora.

Vinisteis por decenas de millones a convertiros en parte de un movimiento histórico como el mundo nunca ha visto antes.

(Aplausos)

En el centro de este movimiento hay una convicción fundamental: una nación existe para servir a sus ciudadanos

Los estadounidenses quieren grandes escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos.

Estas son demandas justas y razonables de gente justa.

Pero para demasiados de nuestros ciudadanos existe otra realidad: madres y sus hijos atrapados en la pobreza en nuestras ciudades; fábricas oxidadas repartidas como lápidas de tumbas por todo el paisaje de nuestra nación; un sistema educativo bien financiado, pero que deja a nuestros jóvenes y maravillosos estudiantes privados de todo conocimiento; y la delincuencia y las pandillas y las drogas, que se han llevado demasiadas vidas y han robado a nuestro país tanto potencial llegar a realizarse.

Esta carnicería en Estados Unidos debe detenerse aquí y ahora.

(Aplausos)

Somos una nación y su dolor es nuestro dolor, sus sueños son nuestros sueños y sus éxitos serán nuestros éxitos.

Compartimos un corazón, un hogar y un glorioso destino.

El  juramento del cargo que hago hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses.

(Aplausos)

Durante muchas décadas, hemos enriquecido la industria extranjera a expensas de la estadounidense, subvencionado los ejércitos de otros países mientras permitíamos el muy triste deterioro de nuestro Ejército.

Hemos defendido las fronteras de otras naciones mientras nos negábamos a defender las nuestras

(Aplausos)

y gastado miles de millones de dólares en el exterior mientras las infraestructuras en Estados Unidos han decaído.

Hemos hecho ricos a otros países mientras que la riqueza, la fuerza y la confianza de nuestro país se ha disipado en el horizonte.

Una a una, las fábricas cerraron y dejaron nuestras costas, sin siquiera un pensamiento en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que quedaron rezagados.

La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y redistribuida por el mundo entero.

Pero eso es el pasado y ahora miramos sólo al futuro.

(Aplausos)

Reunidos aquí hoy, estamos emitiendo un nuevo decreto para que se escuche en todas las ciudades, en todas las capitales del extranjero y en todo recinto de poder.

A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra.

De este momento en adelante, sólo va a haber Estados Unidos primero y Estados Unidos primero.

(Aplausos)

Cada decisión comercial, en impuestos, en inmigración, en asuntos exteriores se hará para beneficiar a los trabajadores y las familias estadounidenses.

Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que hacen nuestros productos, roban nuestras compañías y destruyen nuestros empleos.

(Aplausos)

La protección conducirá a una gran prosperidad y fortaleza.

Lucharé por vosotros con cada aliento de mi cuerpo y nunca, nunca os decepcionaré

(Aplausos).

Estados Unidos empezará a ganar de nuevo, a ganar como nunca antes.

(Aplausos)

Recuperaremos nuestros empleos.

Recuperaremos nuestras fronteras.

Recuperaremos nuestra riqueza.

Y recuperaremos nuestros sueños.

 (Aplausos)

Construiremos nuevas carreteras y autopistas y puentes, y aeropuertos y túneles y ferrocarriles a lo largo de nuestra maravillosa nación.

Sacaremos a nuestro pueblo de las prestaciones sociales y lo pondremos a trabajar de nuevo, reconstruyendo nuestro país con manos estadounidenses y trabajo estadounidense.

(Aplausos)

Seguiremos dos reglas sencillas: comprar en Estados Unidos y contratar a estadounidenses.

 (Aplausos)

Buscaremos amistad y buen trato con las naciones del mundo, pero lo haremos con el convencimiento de que todas las naciones tienen el derecho de dar prioridad a sus propios intereses.

No buscamos imponer nuestro estilo de vida a nadie, sino hacerlo brillar como un ejemplo -nosotros brillaremos- para que todo el mundo lo siga.

(Aplausos)

Reforzaremos viejas alianzas y formaremos otras nuevas, y uniremos al mundo civilizado contra el terrorismo radical islámico, que erradicaremos completamente de la faz de la Tierra.

(Aplausos)

En la base de nuestras políticas estará una lealtad total a Estados Unidos de América y, mediante la lealtad a nuestro país, redescubriremos la lealtad del uno al otro.

Cuando se abre el corazón al patriotismo, no hay espacio para el prejuicio.

(Aplausos)

La Biblia nos dice: “Qué bueno y placentero es cuando el pueblo de Dios vive junto en unidad”.

Debemos decir lo que pensamos de manera abierta, debatir nuestros desacuerdos de forma honesta, pero siempre buscando la solidaridad.

Cuando Estados Unidos está unido, Estados Unidos es completamente imparable.

(Aplausos)

No debe haber temor.

Estamos protegidos y siempre estaremos protegidos.

Estaremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestro Ejército y las fuerzas del orden.

 (Aplausos)

Y, lo que es más importante, estaremos protegidos por Dios.

(Aplausos)

Finalmente, debemos pensar a lo grande y soñar incluso más a lo grande.

En Estados Unidos, entendemos que una nación sólo vive mientras lucha.

Ya no aceptaremos políticos que sólo hablan y no actúan, quejándose continuamente pero sin hacer nunca nada al respecto.

(Aplausos)

El tiempo de las palabras vacías ha terminado.

Ahora llega la hora de la acción.

(Aplausos)

No permitáis que nadie os diga que eso no se puede hacer.

Ningún desafío puede competir con el corazón, la lucha y el espíritu de Estados Unidos.

No fallaremos.

Nuestro país progresará y prosperará de nuevo.

Nos hallamos ante el nacimiento de un nuevo milenio, dispuestos para resolver los misterios del espacio, para liberar a la Tierra de las miserias de la enfermedad y para emplear las energías, industrias y tecnologías del mañana.

Un nuevo orgullo nacional conmoverá nuestras almas, elevará nuestra vista y sanará nuestras divisiones.

Es hora de recordar la vieja sabiduría que nuestros soldados nunca olvidarán: que, ya seamos negros o morenos o blancos, todos tenemos la misma sangre roja de los patriotas.

(Aplausos)

Todos disfrutamos las mismas libertades gloriosas y todos saludamos la misma gran bandera estadounidense.

(Aplausos)

Y, si un niño nace en una zona urbana de Detroit o en las llanuras barridas por el viento de Alaska, ellos miran el mismo cielo nocturno, llenan sus corazones con los mismos sueños y están infundidos con el mismo soplo de vida por el mismo Creador Todopoderoso.

(Aplausos)

Por consiguiente, a todos los estadounidenses, en cada ciudad próxima y lejana, pequeña y grande, de una montaña a otra, de un océano a otro, escuchad estas palabras:

Nunca seréis ignorados de nuevo.

(Aplausos)

Vuestra voz, vuestras esperanzas y vuestros  sueños definirán nuestro destino estadounidense.

Y vuestro coraje, bondad y amor nos guiará siempre a lo largo del camino.

Juntos, haremos a Estados Unidos fuerte de nuevo.

Haremos a Estados Unidos rico de nuevo.

Haremos a Estados Unidos orgulloso de nuevo.

Haremos a Estados Unidos seguro de nuevo.

Y, sí, juntos haremos a Estados Unidos grande de nuevo.

Gracias.

Dios os bendiga.

Y Dios bendiga a Estados Unidos.

(Aplausos).

Gracias.

Dios bendiga a Estados Unidos

………….

OBAMA SUBRAYA LA ALIANZA TRANSATLÁNTICA

El presidente Barack Obama cuidó los detalles hasta el último momento.

La última llamada de su presidencia a un líder internacional fue este jueves para la canciller alemana, Angela Merkel.

En la llamada participaron la primera dama, Michelle Obama, y el marido de Merkel, Joachim Sauer.

“El presidente y la canciller”, dice el comunicado de la Casa Blanca, “coincidieron en que la cooperación cercana entre Washington y Berlín y entre EE UU y Europa son esenciales para garantizar un vínculo transatlántico robusto, un orden internacional basado en normas, y la defensa de los valores que han hecho tanto para hacer avanzar el progreso humano en nuestros países y todo el mundo”.

Durante la campaña, Trump comparó en tono insultante a su rival demócrata, Hillary Clinton, con la canciller alemana.

Hace unos días, en una entrevista con el diario londinense The Times y el alemán Bild, calificó de “error catastrófico” su política de acogida de refugiados, y dijo que trataría a Merkel —jefa del Gobierno de uno de los aliados más estrechos de EE UU— y al presidente ruso, Vladímir Putin, en pie de igualdad.