Hace años que tengo que soportar que me digan "no podés negar que hay una crisis de seguridad".

EN LA ARGENTINA EL DELITO DESCIENDE DESDE EL 2004 EN ADELANTE.

Por Gabriel Fernández
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El dato es que en la Argentina miles de personas, entre el 2006 y la actualidad, han sido contenidas por las organizaciones sociales. ¿Nadie observa eso? No hay identidades públicas masivas forjadas sobre el delito como en otras partes del mundo. Son bandas de tamaño reducido.

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Por Gabriel Fernández *
LaSeñalMedios

29/12/2016

El tema de la Seguridad es demasiado incómodo.

Así como hay tremendos k que se borraron ante la campaña por los bolsos de López, son numerosos los que admiten la versión de los grandes medios.

No se trata de si “ahora” hay más inseguridad.

Es una lectura cortoplacista y electorera, distinta de electoral.

Crímenes hubo, hay y habrá en el mundo humano.

El tema es que en la Argentina el delito desciende desde el 2004 en adelante.

No lo admiten propios y ajenos porque queda mal ante el sentido común de la opinión pública.

Cada vez que decimos esto, con los datos en la mano, alguien dice “a ver si te gusta que te roben” o “que dirías si matan a alguien cercano”.

Pura demagogia.

Las víctimas no pueden legislar; su obligación afectiva es sentir odio y querer matar al criminal.

El dato no es ese: el dato es que en la Argentina no hay maras porque miles de personas, entre el 2006 y la actualidad, han sido contenidas por las organizaciones sociales.

¿Nadie observa eso?

No hay identidades públicas masivas forjadas sobre el delito como en otras partes del mundo.

Son bandas de tamaño reducido.

Hace años que tengo que soportar que me digan “no podés negar que hay una crisis de seguridad”.

Lo que está en crisis es el cerebro de quien señala eso.

La política del gobierno actual, combinando ajuste y defensa, sí puede conducir a una crisis de seguridad.

Lo necesita el macrismo, debido a los compromisos en ese sentido adquiridos con el Departamento de Estado

El objetivo es transmutar los logros sociales argentinos en las defecciones de Mexico y Colombia.

No es lo mismo plantear el problema de fondo que salir a agitar “ahora con Macri hay inseguridad” como si la situación fuera diferente con el último semestre del año anterior.

El campo nacional debe decir la verdad aunque duela y sea poco propagandística.

Nuestro pueblo es inteligente y no tiene sentido alguno ocultar el fondo de la realidad.

Sobre todo porque ella ofrece la posibilidad de enorgullecerse de las construcciones sociales que hemos sabido desarrollar.

La demagogia es liberal.

No la hagamos nuestra.
GF/

* Director La Señal Medios