La sobreactuación de la injusticia, la coloca en el plano del ridículo, lugar desde el cual, no se vuelve…

OBSCENA PERSECUSION A DOS MUJERES: MILAGRO Y CRISTINA

Por Jorge Rachid
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Milagro Sala y Cristina, atestiguan lo contrario a cualquier ejercicio de justicia. El dicho popular ya lo dice: “lo que no te mata, te fortalece” y eso está sucediendo ante la obscena persecución de una mujer, que alcanzó las mas altas distinciones que puede aspirar una argentina bien nacida, militante, comprometida y con utopías abiertas al compromiso con el pueblo y la Patria como Cristina. No le perdonan al peronismo la distribución de la riqueza, ahí está la cárcel de Milagro para corroborarlo.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
28/12/2016

El Poder Judicial, uno de los tres poderes de la República en su marco constitucional, siempre fue ubicado y percibido, como el que daba al pueblo argentino, la posibilidad de reparar excesos, fijar criterios interpretativos de la C.N., establecer el cumplimiento de las leyes vigentes, por lo cual su función actual al servicio del poder real, hace que el sistema se derrumbe.

Pone en juego la democracia ya que la desvirtuación de uno de los poderes del Estado, hace estallar el sistema.

Hasta ahora ese Poder Judicial, con la venda corrida, sesgando sus fallos según condición social, para lo cual no debemos ir mas allá de recorrer las cárceles llenas de jóvenes, negros y pobres que generan dolor social inmenso, en especial cuando recordamos que los ladrones corruptos del robo coimero del tema IBM- Banco Nación de 1994, fueron condenados a “la probatión”, es decir trabajos comunitarios, por ser gerentes y funcionarios de primer nivel.

Esa Justicia que corre su velo, que segmenta la decisión en sus fallos, nunca se había mostrado desnuda frente a la opinión pública como ahora, al servicio sumiso de los poderes económicos financieros, que hoy por hoy, constituyen el poder real del gobierno constitucional neoliberal del macrismo.

Esa Justicia funcional y ariete de decisiones que debilitan la percepción del pueblo, ante la obscenidad y la impudicia con la cual persiguen objetivos políticos a destruir, en especial los opositores.

Si no proceden así los jueces, son perseguidos como denunció la Dra. María Servini de Cubría al renunciar frente a “los aprietes”, según sus propias palabras.

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La Isonomía es de la antigüedad, desde el siglo V a.C con los griegos, el término que identifica “la igualdad ante la ley”, quizás el mayor logro del ordenamiento social de lo que después fue descripto como La República por los pensadores y filósofos ante los cuales, los actuales jueces y jurisconsultos se limpian la boca diariamente, poniendo sus citas filosóficas en los fallos, pero desconociendo en los hechos que significa la igualdad.

Milagro Sala y Cristina, atestiguan lo contrario a cualquier ejercicio de justicia.

Lo patético del funcionamiento de los Tribunales, en especial la Justicia Federal, que se ha hecho cargo de la persecución política contra el peronismo, como lo fue a lo largo de la historia, pero esta vez con supuestas togas que dan verosimilitud a sus fallos, cuando en realidad están detrás del objetivo de proscribir a la ex presidenta, ya que constituye el mayor obstáculo para los planes estratégicos del neoliberalismo de consolidar su presencia en el poder.

Esos jueces militantes neoliberales, han decidido salir a la cancha a jugar ese partido ideológico, siendo su herramienta política, procesando a diestra y siniestra ante la denuncia periodística, que legisladores presurosos, corren a Tribunales, con los diarios en la mano, agitando su pertenencia a los medios, que los esperan con periodistas ansiosos, en las puertas de Comodoro Py.

No hace falta ser abogado ni estudioso, para observar desde la simple perspectiva del lego, del ciudadano común como se han avasallado todos los derechos de cualquier persona acusada, como por ejemplo su derecho a la defensa, cuando un fallo como el que imputa a Cristina por parte del juez Ercolini, que tuvo que hacer escribir a alguien o le vino escrito, un fallo de 764 páginas para explicar lo inexplicable, cuando ni siquiera llamó a la imputada para una declaración indagatoria, como a cualquier argentino que está a derecho.

O sea se la privó de la palabra a la ex presidenta, no se la escuchó en esta causa, se procedió de apuro ante el derrumbe económico social de la gestión macrista, que ante cada dificultad, sale con un título sobre el peronismo, la corrupción, la “pesada herencia” y toda la artillería antiperonista, consolidad desde hace 70 años.

Isegoría que significaba la libertad de la palabra, en el Partenón griego, es parte del ejercicio del autoritarismo que cierra medios, deroga una ley de comunicación por DNU y debilita las democracias, en especial cuando estas están ejercidas por los CEOS, dueños del poder real, con funcionarios desde presidente y jueces a su servicio.

Ese “callar al otro”, el denegar el reconocimiento a la alteridad necesaria al ejercicio de Justicia, como lo vemos con la persecución a la pobreza y la condescendencia con los sectores altos de la sociedad, tratados con guantes de seda.

Nadie duda de los objetivos últimos de estos ampulosos y ridículos fallos, que cambiarían o destruirían esos mismos jueces, al mismo instante que “el pueblo hiciese tronar el escarmiento”, ante la denegación de Justicia, de pérdida de los derechos, de arrasamiento de sus libertades.

Recordemos como empezó la movilización popular de diciembre del 2001, cuando el entonces presidente anunció “el estado de sitio”.

No había sucedido días antes con el corralito, ni cuando se anunció el tema de los depósitos y la apropiación de los ahorros, sucedió cuando el pueblo sintió que se había avanzado sobre su libertad.

Este procesamiento opera en la misma dirección, cada día mas la Justicia, demuestra su apego al poder y su desapego a los códigos procesales.

¿Cómo se siente el ciudadano común cuando el mismo juez, que desprocesó, pese a los fallos de Cámara, a los acusados de delitos de lesa humanidad por Papel Prensa: Magnetto, Escribano y Noble, sin siquiera tomarles testimonial, ni llamarlos, ni molestarlos para firmar?

Guante de seda.

Sin embargo ese juez Ercolini ni siquiera se excusa cuando su familia cercana es parte del ejecutivo nacional, principal interesado en el procesamiento de Cristina.

Lo mismo que el juez Bonadío que desprocesó a los compradores de dólares a futuro con lo cual imputó a Cristina, cuando la causa de esos personajes de primer nivel del macrismo, estaba en otro juzgado.

Un verdadero mamarracho político judicial de indudables consecuencias a futuro, que ponen en riesgo la democracia, que el pueblo como va perdiendo legitimidad.

Los peronistas como siempre decimos, hemos superado embates superiores de estos, que son tan pusilánimes los personajes que lo ejecutan, que ni se animan a dictarle prisión preventiva a la ex presidenta por miedo a la reacción popular.

Saben que es la única dirigente política que tiene liderazgo, por eso la persiguen, por eso le temen, por eso quieren destruirla, por eso quieren borrar su memoria.

Pero el dicho popular ya lo dice: “lo que no te mata, te fortalece” y eso está sucediendo ante la obscena persecución de una mujer, que alcanzó las mas altas distinciones que puede aspirar una argentina bien nacida, militante, comprometida y con utopías abiertas al compromiso con el pueblo y la Patria.

No le perdonan al peronismo la distribución de la riqueza, ahí está la cárcel de Milagro para corroborarlo, ni la ampliación de derechos, ni el marco legal laboral, ni la política de DDHH y mucho menos le perdonarán nunca, que intentemos en cada etapa histórica que nos toca gobernar en consolidar la Soberanía Nacional y Latinoamericana.

Son cipayos y usan todas las herramientas que les indican, sin pudor.

JR/