El autoritarismo destruye la legalidad democrática, que pierde legitimidad de origen y se transforma en autocracia

LA AUTOCRACIA DE MACRI

Por Jorge Rachid
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El rediseño autoritario de la transferencias de ganancias hacia los sectores concentrados de la economía, incumple las promesas electorales, fuerza la colonización y pérdida de soberanía, provoca desempleo, desindustrialización, endeudamiento externo y apropiación del ahorro interno argentino por parte de grupos concentrados del sector financiero- bancario.

Por Jorge Rachid.

 SIN MORDAZA

19/12/16

Es dable reconocer que la democracia es imperfecta en la construcción de representatividades, pero es la mejor que conocemos, tiene sus mecanismos de funcionamiento que intentan darle equilibrio a las asimetrías que naturalmente tiene cualquier sociedad, a través del fortalecimiento institucional de sus poderes establecidos en forma republicana y federal.

Eso que en los papeles debería suceder protegiendo a los sectores más débiles y vulnerables de la comunidad, en la práctica de los gobiernos neoliberales, es atropellado sin pudor con ejercicios de poder, que lejos de responder al equilibrio de poderes, los avasallan, sometiendo al conjunto social a guiones pre elaborados, que subsumen la lógica de la democracia a los manejos espurios del Mercado, como ordenador político y social.

Así uno a uno van cayendo, en la lógica excluyente, de la construcción macro económica, los instrumentos democráticos que deberían brindar al pueblo las garantías necesarias de un marco de Justicia y Equidad, es decir garantizar un modelo social inclusivo pleno, que garantice la seguridad social de todos los argentinos.

No sucede así, por el contrario desde la asunción del macrismo, el pueblo argentino siente que la colcha del estado que lo protegía de los desatinos de los mercaderes financieros y políticos, se ha hecho corta.

Un rediseño autoritario de la transferencias de ganancias hacia los sectores concentrados de la economía, que desconoce e incumple las promesas electorales, además de intentar forzar un esquema de colonización y pérdida de soberanía, que impacta en forma directa sobre el conjunto de la población, provocando una zaga de desempleo, desindustrialización, endeudamiento externo y apropiación del ahorro interno argentino por parte de grupos concentrados del sector financiero- bancario, que intentan apoderarse de los sistemas solidarios, transformándolos de inmediato en seguros privados, es el mejor ejemplo de ilegitimidad.

Como estas situaciones suceden en los pliegues de poder, siempre presentadas como avances sociales de la “preocupación neoliberal” por los humildes, que a lo largo de la historia desplegando beneficencia indigna, han demostrado este tipo de regímenes a que callejón sin saluda conducen al país, estando fresca la memoria del 2001.

De ahí el autoritarismo de un gobierno que llegado por el ejercicio de la voluntad popular, que le otorga legalidad, pero pierde legitimidad al avasallar desde leyes a marcos constitucionales, desde controlar la Justicia para acallar disidencias, hasta persecuciones judiciales para eliminar competencias políticas.

Se suceden entonces los episodios desde el inicio mismo del gobierno macrista, como con Milagro Sala, dando una voz de alerta al conjunto de la sociedad que no fue escuchado en su momento, trasformándose en un año, en el emblema mas claro que ha producido el neoliberalismo en cuanto a represión política y persecución social.

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No es casual que la expresión mas contundente haya comenzado por encarcelar una mujer, negra, Coya y líder, que se atrevió a desafiar los poderes oligárquicos de su provincia, construyendo la Justicia Social para nuestros compatriotas mas postergados, los derechos imprescindibles de una vida digna, con apoyo pleno del gobierno peronista nacional.

La revancha no queda ahí cuando se ejerce el poder autocráticamente, se sigue con la lista de la oposición que se quiere hacer desaparecer, como en la mejor época de los 90 cuando el discurso único y el fin de la historia, dominaban las cabezas de los argentinos, instalando una cultura dominante desde entonces, que privilegió el individualismo destruyendo lazos sociales, íntimos y solidarios que constituían el je de nuestra organización comunitaria desde mitad del siglo pasado, bajo las tres banderas del peronismo.

Derogaron entonces por decreto leyes votadas por mayorías importantes, debatidas en el seno de la comunidad organizada, como la ley de servicios de de comunicación audiovisual, la modificación de las cartas de Banco Central autorizando la fuga de divisas, de la Bolsa de Valores consolidando la especulación financiera, de la Corte Suprema que intentaron hacerlo por decreto debiendo dar marcha atrás, ante la presión de la misma Corte.

Mientras avasallaron las instituciones, persiguieron las voces disidentes y escracharon mediáticamente al peronismo sin distinción de sectores, intentando fragmentar la oposición, hasta con persecuciones judiciales inauditas en estado de derecho, con jueces cómplices políticamente del régimen.

Cuando esa persecución se desencadena sobre la ex presidenta, en un intento, una vez mas en la historia de estigmatizar al peronismo como el “eje del mal”, al mejor estilo del pistolero norteamericano en el cual abrevan, se abren los ojos del mundo de un proceso estratégico iniciado por EEUU, desde el mismo momento del No al ALCA, máxima expresión de libertad soberana, construida 200 años después de las luchas por la Liberación, de una región sometida por siglos, a la fragmentación y balcanización británica primero y norteamericana después.

De ahí que sucesivamente Brasil, como antes Paraguay y Honduras, los intentos en Bolivia y Ecuador, mas la agresión continua y despiadada sobre Venezuela, dan el combo perfecto del reposicionamiento imperial sobre Sudamérica.

Quienes se niegan a ver esta realidad, siguen debatiendo intrapuertas, en gabinetes cerrados los errores que condujeron a la derrota electoral, ofreciendo al enemigo un campo propicio de avance en su autoritarismo, que intenta cooptar cuadros sueltos del movimiento nacional, que expresan disidencias, que pueden ser legítimas al momento de ser gobierno, pero sólo abonan al neoliberalismo en la oposición.

Esa es la discusión de fondo: mientras se avasallan derechos sociales y laborales, se destruye la industria y se produce una nueva masa de desocupación, se entrega el patrimonio nacional a una nueva privatización de la economía, hay compañeros que siguen estigmatizando adentro a otros, antes de combatir al enemigo.

Las 20 verdades del peronismo siguen vigentes y quien ataca a otro compañero, deja de serlo y cuando alguien se pasa al enemigo también abandona el movimiento nacional.

 

JR/