Estaría construyéndose "un golpe silencioso" en nombre de Hillary Clinton, para que Trump no pueda asumir.

UNA GRAN OPERACIÓN INTENTA DERROCAR A TRUMP Y QUE ASUMA HILLARY. ¿PORQUE? ¿COMO? PASE Y LEA

Por Walter Formento (FOTO) y Wim Dierckxsens (FOTO).

La elección presidencial en EUA con la victoria de Donald Trump ha llevado la confrontación y pujas de poder dentro de EEUU. Jill Stein, candidata presidencial del Partido Verde, llamó a un recuento de votos en los estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania donde Trump ganó. El número total de votos de los electores en Wisconsin, Michigan y Pensilvania equivalen a 46. Si de los 306 votos electorales de Trump se sustraen esos 46, el presidente electo se quedaría con solo 260, que está por debajo de los 270 necesarios para que un candidato sea considerado el ganador de las elecciones.

Por Walter Formento y Wim Dierckxsens.

NAC&POP

15 de Diciembre de 2016.

 Introducción

La elección presidencial en EUA con la victoria de Donald Trump ha llevado la confrontación y pujas de poder dentro de EUA (Estados Unidos de América).

Esta confrontación profundiza la crisis y la extiende a todos los planos de la realidad.

Esta crisis que se profundiza, en la medida en que se profundiza la lucha de poder, tiene un sinnúmero de aristas pero en el fondo expresa el conflicto entre esquemas de poder financiero transnacional dando marco a una crisis estructural, de época, civilizatoria.

Momento que tiene la particularidad que ya existen actuando esquemas de poder universal alternativos al unipolarismo financiero.

Hoy se reflexiona sobre la crisis y los escenarios posibles de una tercera guerra militar mundial, lo cual aterroriza y paraliza el pensamiento en el mundo.

Lo cual bloquea poder observar las alternativas que sí existen.

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Las Elecciones en EUA y las pujas de poder

En las elecciones de EUA (Estados Unidos de América) perdieron los mercados financieros globales, el capital financiero global.

El Globalismo Financiero es fuerte en el plano global pero débil dentro de EUA.

Donde sí es fuerte el Continentalismo financiero conformado por las multinacionales que controlan el Nafta (EUA+ Mexico+Canada).

Donald Trump no expresa en sí mismo al globalismo ni al continentalismo financiero, pero como su conflicto principal es con el globalismo seguramente establecerá alianzas con el Continentalismo y con ambos Multipolarismos  con los modos diferenciados, tendencias que hemos abordado en textos anteriores.

Todo se ira haciendo observable en la composición diversa y contradictoria de su gabinete de gobierno.

Su enfrentamiento con China, hace visible su relación de enfrentamiento principal con las transnacionales financieras globales localizadas en este país, desde la deslocalización de las ETN´s de los ex países centrales iniciada a partir de 1991.

El gran ganador en las elecciones del 8 de noviembre de 2016 es la profundización de la Crisis Global.

Ahora ya no solo es exclusivamente una crisis financiera global (Septiembre de 2008) que se vuelve crisis económica global (Junio de 2013), sino que además, con el nacionalismo anti-oligarquía financiera transnacional de Trump, la crisis se extiende y conmociona lo social, lo ideológico-cultural, lo jurídico-institucional y también lo político institucional de partidos políticos apoyados en las corporaciones mediático financieras Global (con CNN/BBC/Al Jazzera/Euronews/etc.) y Continental con (NewsCorpFox/Clarín/O´Globo/TV Azteca/etc.).-

Por ello las pujas de poder tienen por primer objetivo llegar al 20 de enero, unos consolidando la posición de Trump y otros debilitándolo hasta impedir que asuma.

En el Congreso de EE.UU está avanzando una ley para callar aquellas páginas web que contienen ´propaganda rusa´.

La operación mediático jurídica apunta a instalar que los “rusos” sabotearon la elección para que pierda Clinton, distintos organismos como la CIA abonan este terreno, como el FBI el contrario expresando la crisis del poder, del estado profundo (Deep State).

Lo interesante es que lo hacen justo después de que todos coinciden que las elecciones fueron guiadas/manipuladas por noticias falsas, sondeos falsos, debates basados en  valores falsos, etc.

Hoy como si nada, todo continúa en la misma línea.

Lo que en esencia están tratando de hacer en el Congreso es legislar para que la verdad no se haga pública.

¿Qué es lo que no podrá hacerse público?

Actualmente estaría construyéndose “un golpe silencioso” en nombre de Hillary Clinton, “introduciendo”  la posibilidad de su victoria en la votación popular, que podría complicar las posibilidades para que Trump pueda asumir.

Jill Stein, candidata presidencial del Partido Verde, llamó a un recuento de votos en los estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania donde Trump ganó.

Si el asunto no se resuelve hasta el 19 de diciembre, los votos de estos estados podrían ser considerados por el Colegio Electoral como “perdidos” .

Además se instala también, que existe la posibilidad de que una determinada cantidad de “electores infieles” se inclinen a favor de Clinton.

El número total de votos de los electores en Wisconsin, Michigan y Pensilvania equivalen a 46.

Si de los 306 votos electorales de Trump se sustrae esa cantidad, el presidente electo se quedaría tan solo con 260, que está por debajo de los 270 necesarios para que un candidato sea considerado automáticamente como el ganador de las elecciones presidenciales.

Aunque consideramos que la probabilidad que esto suceda es baja, no queremos descartarla en la actual  situación donde están en juego intereses y concepciones estructurales acerca del poder y el lugar de los EUA en relación al mundo.

Los Estados Unidos entrarían en una crisis constitucional si Trump pierde 37 votos electorales y el nuevo presidente no se instalará antes del 20 de enero de 2017 .

Pero lo más importante no es la crisis constitucional-jurídica-institucional sino que esta es parte del desarrollo de la crisis integral en la que se encuentra EUA desde la “caída de la Torres Gemelas” en setiembre de 2001.

Crisis integral que es el resultado del desarrollo de un choque de intereses estratégicos entre dos formas de capital financieros, dos campos de poder, dos modos de producir poder/valor y dos concepciones del mundo.

El triunfo de Trump y el del Brexit

El hecho político y social del triunfo de Trump se parece en muchos aspectos al Brexit  Británico.

Tienen varios puntos de contacto que hay que entender y que seguramente podremos encontrar en otros hechos por venir.

Pero hay un elemento central que se destaca, es el mismo actor sociopolítico el que lo encarna y define su triunfo electoral: los obreros blancos de las grandes ciudades y centros fabriles, golpeados por la crisis de exclusión, desocupación y perdida de horizonte social que la deslocalización global de los capitales financieros provoca en las grandes empresas donde trabajan, en todos los países centrales o mejor dicho en la transición de los ex países centrales.

Obreros industriales fabriles blancos que “históricamente” votaron a partidos de ideario socialdemócrata y con fuerte compromiso con las organizaciones y dirigentes obreros político sindicales, como el Partido Demócrata en EUA, el Laborista en Gran Bretaña, el PSOE en España, etc.

De los cuales fueron actores históricos centrales.

La globalización del capital financiero y la necesidad de una territorialidad global “descentrada” de los países centrales, despliega una nueva territorialidad en red de citis financieras opuesta a la territorialidad centrada en “países centrales” de las corporaciones multinacionales.

Aquella también necesita el enfrentamiento con el nacionalismo oligárquico imperialista de país central en el plano de las ideas, por ello asume el neoliberalismo oligárquico imperial global como ideario propio.

En este momento asume el ideario neoliberal imperial y subordina al ideario liberal socialdemócrata, en el momento en que va ocupando el partido demócrata, laborista, socialdemócrata obrero español, etc.

Es en este momento donde se enfrenta con la organización político sindical de los trabajadores en tanto sujeto que vertebra históricamente los partidos políticos Demócrata, Laborista, Socialdemócrata Obrero, etc.

En este preciso momento desarrolla la necesidad de su desarticulación y subordinación en lo político, en lo político cultural y en lo económico.

 

Trump y el Nacionalismo anti-oligárquico

Con Trump y su política de ruptura de los acuerdos comerciales, Nafta, Transpacífico, Transatlántico y Tisa, y con Teresa May y, el Brexit y la ruptura de los acuerdos con la UE, emerge un nacionalismo anti-oligarquía financiera global y continental (anti-UE y anti-Nafta).

Un nacionalismo británico y estadounidense industrialista antioligárquico que tiene la capacidad en lo electoral de convocar el voto del pueblo trabajador (clase trabajadora) por fuera de las dirigencias sindicales históricas.

Estas dirigencias sindicales y el mismo sindicato sufrieron una ofensiva devastadora y brutal por parte del globalismo financiero desde los años que van de 1978-a-1991.

Una ofensiva que tenía por objetivos destruir y eliminar la organización y conducción político-sindical de los trabajadores, para poder convocarlos luego como individuos  a ocupar un lugar en mismo espacio político partidario refundado, ahora con fuerte presencia de la corporación financiera mediática, donde el lugar central será ocupado por los trabajadores profesionales, especialmente los profesionales de la gerencia.

Por lo tanto, de este modo los trabajadores obreros, no profesionales, del aparato productivo y administrativo, las grandes mayorías nacionales y populares son convocados a ser base de maniobra en el partido financiero global mediático.

Constituyen ahora parte de este nuevo: Neo-Laborismo, Neo-Socialdemocracia, Neo-Demócrata, Neo-Psoe, etc., es decir, el demoliberalismo de tercera vía  que opera como ala progresista del ala neoliberal del partido del capital financiero global.

En este proceso fue esencial la capacidad de imponer un nuevo terreno para la lucha política y la política sindical, de imponer el terreno del debate y la confrontación en la ficción mediática, desplazando y subordinando el terreno de la lucha y movilización callejera.

En el terreno de la ficción mediático tiene lugar central el individuo, la imagen y la confrontación de la imagen guionada de la ficción.

En el terreno callejero de la lucha, el lugar central lo ocupa el colectivo movilizado, la política de articulación de pueblo/masas heterogéneas por estructuras colectivas de dirigentes gremiales, político gremiales y políticos.

Todo esto también tiene una realidad económica de fondo, donde la corporación financiera multinacional es desplazada por la red financiera global como categoría y unidad económica dominante.

La red global construye una estructura productiva donde solo el 10% de los trabajadores se encuentran trabajando en las plataformas globales formales de ensamble industrial, comercial o financiero; mientras el 90% pasa a ser parte directa o indirectamente de una red global de proveedores de trabajo de bienes y servicios, informales, flexibles, deslocalizados y hiperespecializados.

Donde lo central es la doble plataforma de ensamble de bienes y servicios financieros, y la que ensambla bienes y servicios productivos.

En este lugar central se vuelven cuantitativamente y cualitativamente dominantes los profesionales de estructura de gerencia.

Y a partir de este punto se proyecta sobre el todo de la red global de unidades de proveedores compuesto por trabajdores/productores locales.

Todo sucede al mismo tiempo que se despliega la crisis de los países centrales (1999-2009), en tanto categoría que daba soporte a los nacionalismos oligárquicos imperialistas continentales, que empiezan a ser debilitados y dan paso a los neoliberalismos oligárquico imperiales globales que pasan a controlar los partidos de ideario socialdemócrata reemplazándolo por el doble ideario demoliberal y neoliberal, ambos tributarios como alas del capital financiero global.

 

La geopolítica de Trump

Por ello, si se hace efectiva la asunción de Trump como nuevo presidente de los EUA, el mundo se habrá alejado de una Tercera Guerra Mundial militar en la primavera de 2017.

La intransigencia de Clinton frente a Rusia e Irán habría generado un enorme riesgo de confrontación directa ruso-estadounidense.

Trump no tiene como proyecto enfrentarse directamente a Rusia, como si habría podido provocar la elección de Clinton.

Además si asume como presidente suben las probabilidades de un escenario de fuerte confrontación interna en EUA.

Lo cual observamos desde el día después de concluir el acto electoral con el desarrollo de movilizaciones permanentes de jóvenes en las grandes ciudades, todas las noches, mediáticamente potenciadas y visibilizadas.

Tal cual si fuera una guerra de primavera árabe o revolución de color potenciada por el poder global en EUA.

Esto crea condiciones generales para que EUA no pueda exportar su crisis y profundice su crisis de poder en su propio país.

Lo cual pondría de manifiesto la coincidencia de intereses de la mayoría de los actores multipolares con la posición de Trump.

Al interior de EUA se han desarrollado también actores político sociales que plantean no solo la reinstitucionalización de la Roosveltiana ley ´glass steagall ´ de 1933 para desarticular la banca financiera global, sino que además avanzan proponiendo la necesidad de ser parte de la “nueva ruta de la seda” en coincidencia con la propuesta por los BRICS.

Entonces existen determinadas posibilidades de pensar en un mundo multipolar a partir de su política proteccionista que conlleva a un proceso de des-globalización.

En derredor de Trump convergen también  los sectores del viejo industrialismo norteamericano enfrentado al nacionalismo y al neoliberalismo imperial.

La posición no belicosa de Trump hacia Rusia da mayor oportunidad a Moscú de reducir la presión de la OTAN sobre sus fronteras occidentales.

Putin tendrá menos dificultades para negarse a hacer concesiones en torno al carácter de no alineamiento de Ucrania con la OTAN y la UE.

El ascenso de los partidos nacionalistas en Europa podrá cambiar la política de la UE hacia Rusia en un sentido positivo.

Habrá mejores condiciones para eliminar las sanciones económicas contra Rusia, una política prácticamente impuesta desde Washington bajo la administración Obama y tan contraproducente para la propia UE.

Como resultado la Unión Europea podrá asumir una actitud más cooperativa con Rusia y podrá orientar su mirada con mayor libertad y coincidencias hacia el Este.

Lo anterior fortalece el espacio necesario para avanzar en un mundo multipolar y en paz, coincidiendo también con la posición del multipolarismo humanista ecuménico e interreligioso.

También Trump ha manifestado dudas de apoyar a los mal llamados rebeldes en Siria, que serán tratados por él como islamistas extremistas que hay que erradicar, lo cual despeja el camino para retomar el control de Alepo por el gobierno Sirio.

Esta postura significaría una derrota para Turquía y Arabia Saudita quienes eran el canal de la ´ayuda´ norteamericana a los ´rebeldes´, los cuales ya han tomado nota de esto y han empezado a andar el camino de dejar al EI-Isis a la deriva y rápidamente avanzan en coincidencias con Rusia, en cuanto a la decisión de aumentar el precio del petróleo y a la necesidad de que Siria siga gobernada por el presidente Bashar Al-Assad y respetar su integridad territorial.

Lo cual debilita la posición de Netanyaju en Israel y en medio oriente.

En estos puntos vuelven a coincidir Putin y Trump.

En cambio, la política hacia Irán más bien se endurecerá en cuanto a lo acordado en el Acuerdo 5+1, sobre el desarrollo pacífico de la energía nuclear.

El gobierno de Trump no se caracterizara por ser pacífico, será de mucha confrontación pero el mundo ha ganado tiempo ante una eventual confrontación entre grandes potencias que es la primera dimensión a considerar.

Así como Clinton y los globalistas intentan dividir la relación entre Rusia y China acorralando a Rusia, así tratara de dividir Trump con su proyecto de des-globalización confrontando comercial y monetariamente a China. Incluso recibiendo las llamadas telefónica desde Taiwan y abriendo el problema de “una sola China”.

Confrontando la China, entendamos bien,  de las Transnacionales Globales, no la de los BRICS, para que regresen a crear trabajo y proyectar poder desde EUA, lo cual implica la agudización de la confrontación en el propio territorio.

Pero la confrontación militar entre grandes potencias no está a la vista, al menos no en lo inmediato .

Si Trump logra, en medio de este conflicto estructural interno  a los EUA, asumir la presidencia, las chances que EUA ratifique el Tratado Transpacífico son “casi” nulas y que ratifique su decisión de no apoyarlo siguen siendo altas y sin la participación de EUA el Tratado está muerto.

El acuerdo estipula que al menos un 85% del Producto Interno Bruto sumado ha de ratificar el acuerdo para que este entre en vigencia.

El país más afectado sería Japón que quedaría relativamente aislado (por ello inició un rápido y múltiple movimiento de articulación con China y Rusia).

La China multipolar  ya se está moviendo para ocupar este espacio vacío y en Perú (24ª Reunión de Líderes Económicos de Asia – Pacífico [APEC], el 18 de noviembre de 2016) se han visto las primeras manifestaciones de un movimiento hacia el mundo multipolar con el nuevo presidente recientemente electo (el pro-globalista Pedro Kuczynski).

Lo anterior significa la reapertura de la oportunidad histórica para que América Latina pueda orientar nuevamente su política estratégica hacia un mundo multipolar.

Lo anterior implicará que: el triunfo de los golpistas en Brasil probablemente resulte pírrico y se abran las puertas a un llamada a elecciones anticipadas y Lula pueda imponer su mayor intención de voto y legitimidad social; que el gobierno pro-globalista electo en Argentina quede sin respaldo financiero internacional, sin capacidad de articular política a partir de su disponibilidad financiera por deuda externa, se vea acorralado cada vez más en lo político social y también en los político institucional por el grosero incremento de la exclusión social y política que su modelo de país impone, y deba también seguir el camino de Perú, que ya planteo sus necesidades a China, en una situación de debilidad financiera estructural y, además, que Venezuela / Bolivia / Ecuador /Nicaragua/etc. nuevamente puedan retomar su camino de desarrollo de la Unasur/Celac en el multipolarismo.

Con una situación especial en Méjico, que frente a la crisis del Nafta, se abran los espacios nuevamente para retornar al proyecto latinoamericano Celac y una profundización de su relación con los Brics.

En resumidas cuentas el año 2017, se observa con una profundización de la crisis de los Unipolarismos Financieros y sus “Tratados territoriales de libre comercio” centrados en el mercado; con una profundización del despliegue del multipolarismo Brics en múltiples regiones con la incorporación de países impensados hasta la victoria de Trump y el Brexit, que incluiría la apertura de una línea de intereses político económica cercana dentro de EUA; y también para el multipolarismo universal del Humanismo ecuménico interreligioso del papa Francisco que avanza también en EUA.

Múltiples datos dan cuenta que, si el militarismo se mantiene subordinado como vía y la crisis unipolar inter-financiera se reduce a su interna en EUA, puede ser decisivo para que el mundo entero fortalezca la opción de la nueva arquitectura multipolar, de producción, trabajo y paz.

El proteccionismo propuesto por Trump va a consistir, ante todo, en impedir que los productos globalistas “chinos” invadan el mercado estadounidense.

Pero si bloquea la importación de estos productos, podrá suceder también que el globalismo financiero en China pueda presionar para bloquear los productos que EUA fábrica y exporta.

Lo cual no será la posición que asuma la China de los BRICS, ya que seguramente sabe que  en la economía transnacionalizada no hay alternativas mundiales propuestas desde las economías centrales, aunque esta sea EUA.

De todos modos será importante que la Unión Europea, Gran Bretaña y Rusia puedan  ocupar el lugar de proponer el equilibrio para que el choque nunca tome forma de resolución militar y para que un conflicto entre grandes potencias de aquí al 2020 se aleje de la realidad .

 

La Fed y las amenazas del globalismo

La Reserva Federal (FED) y la nueva “amenaza” de suba de la Tasas, al 0,75% en 2016 y con dos subas más en 2017 hasta alcanzar un tasa del 1,5%.

Una suba que llevaría la tasa del 0,50%, realizado en noviembre de 2015 y que no logro los objetivos, al 0,75%.

Nos preguntamos: ¿Qué crisis se desarrollara con las corridas (´flying to quality´) de los fondos financieros de la mega Burbuja hacia EUA?

¿Qué impacto tendrá en la crisis de la Mega Burbuja y las monedas internacionales?

¿Qué lugar será llamado a ocupar el Oro?

La movida de Trump de fortalecer el mercado interno nacional de EUA (nacionalismo industrialista anti-oligarquía financiera) toma forma de presiones para que las grandes empresas transnacionales (ETN´s) inviertan y fortalezcan su posición en EUA, produzcan y den trabajo a trabajadores de EUA, y que exporten productos norteamericanos desde EUA.

Esto sería apuntalado por la Fed en la decisión de llevar la tasa de referencia al 0,75% y en 2017 al 1,5% (reconociendo que no hay poder para llevarla al 2,5% planteado por Bernanke en junio de 2013 y motivo principal de la corrida financiera global, que se inicia en ese momento y continua hoy con la crisis global de las economías emergentes), lo cual hace que los fondos financieros de la burbuja financiera global, con un volumen 22 veces superior a la economía real, se muevan lentamente a reposicionarse en Dólares y estar disponibles para financiar los proyectos de infraestructura y producción que pregona Trump.

La imposibilidad de llevar adelante su plan es más predecible en el plano económico. Trump plantea un Keynesianismo sin financiamiento: un plan de inversión en infraestructuras de más de 500 mil millones de dólares, según un modelo de ´New Deal´ al estilo Roosevelt.

Su plan de infraestructuras demandará grandes préstamos. Con un aumento de los tipos de interés al 1% (en diciembre de 2016 la Fed ya lo subió de 0.50% a 0.75% y se esperan otras tres subidas en 2017) plantea atraer dinero hacia EUA, los bonos se tornarían más rentables y la demanda de dólares aumentaría lo que encarecerá la moneda.

Semejante política fortalecería al dólar y debilitaría la competitividad de las mercancías producidas en dólares.

Esto no es compatible con la política que quiere implementar.

Su política es frenar las importaciones y promocionar las exportaciones, pero con barreras proteccionistas solo lograra que el comercio entre EUA y el resto del mundo se reduzca automáticamente.

Esto implicará que el dólar tendrá un menor uso internacional. Al bajar la demanda de dólares su precio bajara.

EUA necesitará un dólar débil y el proteccionismo debería proporcionar ese entorno.

Creemos que se podría definir esta política como una especie de neoliberalismo proteccionista.

EUA no tendrá capacidad de pago para solicitar grandes préstamos durante mucho más tiempo.

Hagamos un breve cálculo: en 2015, el Gobierno federal pagó 223.000 millones de dólares de intereses sobre su deuda.

Un aumento medio de los tipos de interés sobre los préstamos de solo el 1% sobre una deuda de 19,8 billones, duplicaría este gasto.

Vale decir que desde el anuncio de los resultados de las elecciones en tan solo una semana, los tipos de interés sobre las obligaciones a 10 años aumentaron un 0,4%.

Con Trump en la Presidencia, la tasa de interés inevitablemente tenderá al alza y la capacidad de pago se complicará con el transcurrir del tiempo.

Entre Octubre de 2015 y 2016, los bancos centrales del mundo vendieron en masa bonos del Tesoro por un monto de 343 mil millones de dólares.

Cuando la Fed* absorbe los bonos el Tesoro puede emitir dinero o crédito.

Ese dinero quedaría libre en manos del Tesoro para entrar en otros proyectos.

El efecto neto es como si fuera que ya no existen esos bonos.

En realidad sí existen en la balanza de la Fed y técnicamente hablando el Tesoro ha de pagarselos algún día a la Fed.

En el ínterin la Fed ha liberado dinero para que lo gaste el gobierno.

Esto se llama ´monetizar´ deudas o incrementar la oferta de dinero.

Antes de la venta masiva de los bonos por los países asiáticos su precio subía.

Este fue el caso hasta hace unos años.

En ese caso las tasas de interés tuvieron una tendencia a la baja .

Los grandes bancos norteamericanos retienen bonos del Tesoro por un valor de 4 billones de US dólares y actualmente los están comprando con la voracidad de un gran animal que come sus propios huevos esperando poder sobrevivir de esta forma.

Más allá de Japón no hay realmente compradores de bonos del Tesoro.

La tasa de interés debería estar al menos entre 8% y 10%.

¿Y qué pasa cuando los grandes bancos norteamericanos ya no quieren absorber más bonos?

En tal caso la Fed los compra sacándolos de la circulación.

De esta forma baja la oferta evitando la baja brusca del precio de los bonos.

Al evitarlo no precisa aumentar la tasa de interés y puede manipularse hacia abajo incluso.

El gobierno no necesita pagar tanto al cancelar sus obligaciones por deudas.

La verdad es que la Reserva federal pero también, el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra y el Banco Central de Europa, han tenido que comprar en sus mercados esos bonos del Tesoro, que fueron ofrecidos masivamente a la venta por los países asiáticos .

En semejante contexto no se puede descartar que Trump contemple suspender el pago de la deuda.

Sin embargo, en caso de impago, el país amenazaría con aislarse de los mercados financieros para conseguir nuevo crédito.

EUA no puede funcionar sin préstamos dados los grandes proyectos en marcha y las deudas que debe cancelar.

La única dirección posible que puede tomar el dólar a corto y mediano plazo durante una administración Trump es hacia abajo sino el colapso sería inmediato .

Si existiese un plan de sabotear la administración Trump sería entonces mediante una nueva alza en las tasas de interés (de 0,5 al 1% o más allá incluso) que la Fed puede causar con la mayor facilidad al no absorber más los bonos.

De ahí también el proyecto de Trump de intervenir directamente en la Fed, que de hecho ha funcionado como una banca privada controlada por el capital financiero globalizado.

Un alza en las tasas de interés causaría en primer lugar caos y pánico, y en segundo lugar prepararía el terreno para que el dólar perdiera su estatus de moneda de reserva internacional.

Y, conste que la Reserva Federal va a subir las tasas porque Trump necesita dinero rápido.

Habrá crisis.

Todo el paisaje económico tiende a aumentar el riesgo de una crisis mundial.

La política económica de Trump no lo evitará .

Ya no existe ´el mercado·, los precios (del oro y de la plata sobre todo) y las tasas de interés son fijados por las élites financieras como si fueran establecidas por una planificación centralizada acorde con sus intereses a semejanza del socialismo real.

El solo cambio de la tasa de interés de 1.5% a 2.3% para los bonos del Tesoro a 10 años en el mes de Julio de 2016 puso en alto riesgo todo el mecanismo de los Swap de intereses (seguros y reaseguramientos contra el riesgo de impago por aumentos en las tasas de interés).

Con la crisis un nuevo dólar de uso exclusivamente doméstico haría su reaparición con un valor fuertemente devaluado.

El resultado inmediato sería una inflación seria por el lado de las importaciones, hecho que favorecería las exportaciones y frenaría las importaciones, una política acorde con los intereses de Trump.

Un nuevo dólar tendría que estar anclado en oro.

Existen grandes y serias dudas que EUA ya no dispone de reservas de oro, que en los libros aún dice tener.

Este oro en parte podrá haberse ido físicamente o está comprometido por leasing a terceras naciones como China.

Hasta la fecha el gobierno de EUA ha rechazado la oferta china de recibir bajo el concepto de ´leasing´ 10 mil toneladas de oro para crear un nuevo dólar anclado en el oro.

Si Tump lo aceptara tendría otra deuda gigantesca.

La economía norteamericana con Trump de una u otra manera irá en un espiral con precios en alza, falta de oferta y desorden social .

 

La política fiscal de Trump

Trump propone rebajas de impuestos para el sector empresarial y reducciones de impuestos sobre la renta personal para beneficiar al 1% (Elite financiera) de los ingresos más altos.

Además de lo que Trump piensa gastar en nuevos proyectos de infraestructura y de inversión en todo el país, su política proyecta desregular la banca y reducir los derechos laborales (lo que queda de ellos).

Trump programa una inversión en infraestructura de muchos billones de dólares financiados con bonos junto con una reducción masiva del impuesto de sociedades.

Ambas medidas estarían dirigidas a estimular el crecimiento y, a la creación de 25 millones en nuevos empleos.

Sin embargo en las principales economías del mundo, los recortes al impuesto de sociedades no han resultado en la creación de nuevos empleos.

Lo que suele crecer con recortes de impuesto de sociedades es más bien la especulación financiera improductiva.

Con el ´New Deal´ de Roosevelt (1933-37), como plan para salir de la crisis financiera mundial de 1929, se crearon muy pocos puestos de trabajo permanentes o nuevos trabajos.

La alta tasa de desempleo se mantuvo hasta el comienzo de la guerra que comenzó en septiembre de 1939 y culmino en septiembre de 1945.

Solo con la segunda guerra mundial se alcanzó el pleno            empleo y la recuperación económica de EUA.

La crisis financiera de 1929 expresa la crisis de Gran Bretaña como potencia financiera mundial y la irrupción de las potencias ascendentes: EUA, Japón y Alemania. EUA se encontraba en 1929-1939 en una situación de fortaleza económica-industrial como potencia capitalista y en la guerra de 1939-45 jugó el gran rol de proveedor de los recursos industriales para la guerra (a la cual ingresó directamente recién en diciembre de 1943 cuando los países en conflicto real ya estaban exhaustos social, económica y estratégicamente), donde se enfrentaban directamente Gran Bretaña y la URRS contra Alemania, China, Japón, etc.

Toda esta situación fortaleció a EUA y debilitó a Gran Bretaña, Alemania y Japón.

Hoy la situación de los EUA (unipolarismo financiero continental) es la de potencia en declive y las empresas transnacionales globales (unipolarismo financiero global) desde 1991 han definido su relocalización en las economías emergentes con centro en el Asia-pacifico.

El plan de infraestructuras de Trump es también una verdadera necesidad ante la notoria antigüedad promedio de estos activos fijos calculada en 22,8 años.

Puentes, carreteras y ferrocarriles se están desmoronando.

Las grandes empresas constructoras y promotoras (como Trump Inc.) sí obtendrán sus rebajas de impuestos y también obtendrán el derecho a poseer los puentes, las carreteras, etc. que finalmente serán financiados por los usuarios, mediante el pago del peaje.

La reducción de los impuestos al capital no conlleva inmediatamente al aumento de la inversión privada.

La rentabilidad de los proyectos es lo que realmente impulsa la inversión privada. Cuando la rentabilidad es muy baja, la inversión privada no existe.

En el proyecto de Trump, el sector público no tiene lugar.

Esta es la gran diferencia entre el plan de Trump y el plan del gobierno Chino con su masiva inversión pública en infraestructuras y urbanización que desde 2009 lleva gastando más de 10 veces de lo que propone Trump.

La inversión pública a gran escala en China sí ha debilitado el crecimiento del sector privado.

China como potencia ascendente ha recibido a las empresas transnacionales globales de todos los ex países centrales y ha desarrollado su proyecto BRICS con centro de gravedad en el estado y de concepción mixta.

En este marco la inversión en obra publica potencia las capacidades económicas industriales y comerciales que son su objetivo estratégico.

Las “Trump-economics” son realmente una combinación de keynesianismo y neoliberalismo.

Los nuevos recortes en gastos e impuestos serán pagados, al parecer, por una mayor desregulación de los mercados y la creación de condiciones para aumentar sus ganancias.

En las políticas de Trump está el sello del proteccionismo comercial junto con las restricciones a la inmigración.

Estas políticas se aplicarán antes que practicar un estímulo al estilo keynesiano productivo y ya vimos arriba que esto no tiene cabida y tarde o temprano conllevará al colapso.

Si los banqueros actualmente se están acercando a Trump como asesores y miembros de su gabinete, como parece ser el caso, en nuestra opinión lo hacen para poder salvarse ante la segura catástrofe económica política y social que se avecina.

Consideramos que nos espera una transición profunda, ya que este sistema capitalista no tiene arreglo.

Un nuevo sistema se está anunciando como necesario y el viejo seguramente terminará con un ´big Bang´.

Los grandes banqueros han matado al capitalismo y el juego se terminó .

El regreso de las ETN´s (Empresas TransNacionales) a EUA ¿qué posibilidades tiene este escenario?

Existe la posibilidad de detener la deslocalización (migración) de algunas ETN´s hacia las economías emergentes.

Es posible detener algunas iniciativas puntuales hoy por parte de Trump, iniciativas puntuales de un proceso global general que se inició en 1991-1994 y ya ha fragmentado, hiperespecializado y deslocalizado a cientos de miles de ETN´s.

Además ya son parte estructural de un PBI mundial que se conforma hoy en un 63% por lo producido en la Economías Emergentes, con centro en el Asia-pacifico, especialmente en China.

Donde el comercio mundial sucede como comercio inter-ETN´s en más del 70%.

Por lo tanto, la política que plantea Trump se inscribe en esta realidad marco.

Una realidad marco, ya estructural, conformada por ETN´s del unipolarismo global (Alianza -financiera global- del Pacifico) y del Unipolarismo continental (Nafta continental de la américa del norte), y también por el multipolarismo universal BRICS y sus Empresas Estatales Mixtas Transnacionales (Asociación Económica Integral Regional -RCEP-).

Un nacionalismo industrialista que rememora ese nacionalismo oligárquico expansionista imperial de 1950-1980, de la posguerra mundial y que hoy por fuerza de una realidad diferente en el tipo de capital financiero dominante, ya no puede ser nacional por su escala (en ese sentido toda comparación con la Alemania de los años treinta no es acertada) y solo puede ser financiero continental multinacional o financiero global en red.

La posición de Trump expresa el momento del desarrollo de la crisis global y de esta en su último país central, porque es aún una potencia financiera-militar, EUA.

Expresa la crisis y la profundización de esta en un momento en que el globalismo financiero ha perdido la administración del gobierno de los EUA.

Una crisis que ya observamos también en septiembre de 2001 y en septiembre de 2008, ambas también en momentos donde el globalismo perdía la administración del gobierno de EUA.

Importante es decir que expresando diferentes momentos de la confrontación de la lucha interimperialista financiera transnacional, continentalismo financiero vs globalismo financiero.

En septiembre de 2001, golpeando duramente sobre el centro financiero global (la caída de las torres gemelas del WTC con explosivos localizados en sus sótanos y construyendo mediáticamente el enemigo árabe del choque de civilizaciones personificado por Osama Bin Laden, justo la familia Saudí socia de los petroleros tejanos de Bush) y legitimando de este modo el terreno de la guerra militar mundial sin tiempo y sin excluir modos.

Una guerra militar mundial contra la guerra financiera global.

En septiembre de 2008, desatando una guerra financiera global que golpea directamente contra la gran banca financiera global de inversión.

Una guerra financiera que no se ha transformado en guerra militar en ningún escenario central.

Tanto en 2001 como en 2008, las crisis provocadas por la lucha inter-financiera transnacional no tenían otros escenarios de resolución que no fueran lo esquemas de poder financieros global y continental.

En 2017, nos encontraremos en un mundo donde ya hay alternativas al unipolarismo capitalista financiero transnacional.

Estas alternativas se vienen construyendo desde el multipolarismo universal.

 

*Fed: Reserva Federal

 

 

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