Jeremy Corbyn, el dirigente laborista inglés felicitado por Cristina no ocultó nunca su apoyo público el reclamo de la Argentina para establecer un diálogo por Malvinas

LA IZQUIERDA INGLESA REBELDE Y CONTESTATARIA PUEDE GANAR EN INGLATERRA

Por Sergio Lanzafame

Desde 2015, Jeremy Corbyn, de 67 años, es el extraño líder del Partido Laborista británico. Criticado por todo el establishment político de su partido y vilipendiado por los medios, este ex dirigente sindical de la ciudad de Londres, se lo señala como un “izquierdista” rebelde y contestatario. Fue “amigo” del ex presidente Hugo Chávez y admirador de todos los procesos populares de América latina de los últimos años.

Por Sergio Lanzafame
APU
Agencia Paco Urondo
30 septiembre 2016

La vieja Europa se resiste a dejar atrás su oxidada retórica antipopular.

Aunque por todo el continente se multiplican las muestras de descontento en contra de una ortodoxia que desde hace algo menos de diez años puso la crisis económica sobre los hombros de la población, la dirigencia política no da muestras claras de reacción.

Sin embargo, aunque con pocas expectativas de salir a flote, los pueblos se vuelcan a las alternativas que tienen a mano.

Y son los partidos xenófobos y de extrema derecha los que van ganando la mano en distintos países.

Alemania, Austria, Francia, Holanda, Polonia y Gran Bretaña, entre otros ya tienen representaciones políticas importantes de sectores que culpan a los inmigrantes pobres de la crisis que genera el neoliberalismo y se presentan como críticos de las políticas económicas vigentes ofreciendo como alternativa un nacionalismo recalcitrante.

El referéndum que hace unos meses dio la victoria a la propuesta de abandono a la Unión Europea por parte de Gran Bretaña fue impulsada por estos sectores, que apelan al aislacionismo para solucionar la crisis.

Salvando distancias, Donald Trump en los Estados Unidos es otro ejemplo de esta corriente.

Sin embargo, no todo se juega por derecha.

Más allá del surgimiento del partido Podemos en España y del fallido experimento de Syriza en Grecia, la gran esperanza del progresismo europeo pasa por el siempre conservador Reino Unido

Desde 2015, Jeremy Corbyn, de 67 años, es el extraño líder del Partido Laborista británico.

Criticado por todo el establishment político de su partido y vilipendiado por los medios, este ex lider sindical de la ciudad de Londres, se lo señala como un “izquierdista” rebelde y contestatario.

Desde su escaño en la Cámara de los comunes durante más de 30 años, mantuvo un activismo en diferentes causas, como la Campaña para el Desarme Nuclear, la unidad de Irlanda o la liberación de Palestina.

En 1984 fue detenido durante una manifestación de protesta ante la embajada de Sudáfrica por el apartheid y se sumó a las protestas por la venta de armas a Saddam Hussein.

En 1999 apoyó la campaña de Amnistía Internacional para extraditar a España al ex dictador y en ese entonces senador chileno Augusto Pinochet.

Además, no ocultó nunca su apoyo público el reclamo de la Argentina para establecer un diálogo por Malvinas, hecho que le valió el reconocimiento de la ex presidenta argentina Cristina Kirchner.

Este extraño legislador votó desobedeciendo más de 500 veces la línea partidaria laborista y, tal vez por ello, ganó los comicios internos de 2015 con un 59,5% de los votos frente al 19% de su más cercano seguidor, Andy Burnham.

Sin embargo, luego de la crisis que se desató por la decisión popular de abandonar el bloque de la Unión Europea, todo la dirigencia del partido Laborista, muy incómoda con este líder atípico, avanzó en un intento de destituirlo acusándolo de no haber sido un vocero firme de la permanencia del país en el bloque continental.

Con la anuencia mediática y la presión del poder económico lograron forzar una nueva elección interna.

Pero el “amigo” del ex presidente Hugo Chávez y admirador de todos los procesos populares de América latina de los últimos años, volvió a triunfar.

Esta vez con un 61,8% de los votos, a pesar de que el partido impidió la participación de una multitud de nuevos afiliados al partido, que llegaron inspirados por este refrescante liderazgo.

La dirigencia del partido, una vez más, quedó a la derecha de sus bases electorales.

Discurso en contra de la xenofobia

Luego del triunfo, Corbyn declaró que el laborismo “puede escalar la montaña electoral para alcanzar el éxito en las próximas elecciones generales” y reafirmó una vez más su defensa de la inmigración y su trabajo por las “necesidades y aspiraciones de los votantes de menores ingresos”.

“Un gobierno laborista no ofrecerá falsas promesas sobre la inmigración, como lo hacen los conservadores.

No vamos a sembrar la división por avivar las llamas del miedo.

Vamos a hacer frente a los problemas reales sea cual sea el resultado final de las negociaciones por el Brexit y hacer los cambios que sean necesarios …

Esa es la forma en que el partido laborista hará frente a la tensión social, con la inversión y la asistencia, no con el racismo y la división”, apuntó en una declaración de principios en sintonía con otro líder de la vieja Europa, que no por mera coincidencia es argentino, el papa Francisco.