Hace unos días Macri manifestó en un reportaje concedido al “Financial Times” de Gran Bretaña, que en Venezuela no hay democracia.

DEMOCRACIAS

Por Héctor Amichetti
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Democracia es algo más que el simple resultado de un comicio electoral. No existe democracia cuando los grupos corporativos que controlan sectores de la economía de un país imponen condicionamientos a los gobernantes surgidos del voto popular.

Por Héctor Amichetti*

Sindical Federal

26/09/2016

Hace unos días Macri manifestó en un reportaje concedido al “Financial Times” de Gran Bretaña, que en Venezuela no hay democracia.

Una declaración que se ajusta al libreto que requiere el Imperio en su tarea de despejar uno por uno los molestos populismos latinoamericanos, calificándolos de antidemocráticos para consolidar su nuevo plan de dominio continental

Ahora bien…

¿Quién puede asegurar que en Argentina hay democracia?

Maduro fue consagrado presidente por mayoría de votos en elecciones similares a las que determinaron que Macri sea el presidente de Argentina.

Los presos “políticos” que según Macri existen en Venezuela, se vuelven una bofetada en su propio rostro con el injusto encierro de Milagro Sala.

Democracia es algo más que el simple resultado de un comicio electoral.

No existe democracia cuando los grupos corporativos que controlan sectores de la economía de un país imponen condicionamientos a los gobernantes surgidos del voto popular.

Cuando presionan por una devaluación que favorezca sus intereses, cuando retienen la venta de cosechas limitando recursos que el Estado necesita para su distribución, cuando las multinacionales fugan capitales y evaden impuestos, cuando los monopolios provocan aumentos desmedidos o desabastecen al mercado.

Tampoco es democrático que sean las grandes Corporaciones las que determinen medidas políticas y económicas que afecten al pueblo sin consultarlo.

Que se determine la apertura indiscriminada de las importaciones en perjuicio de la industria nacional y las fuentes de trabajo, que se aplique un tarifazo que límita el uso de la energía para la producción en las fábricas y el funcionamiento de los comercios, que paralice la actividad en los clubes y centros asistenciales, que afecte el consumo en los hogares.

Las multinacionales que hacen su negocio con todo el proceso que genera la energía deciden, el pueblo y sus organizaciones libres se ven obligados a acatar.

¡Eso no es democracia!

O en todo caso, es una democracia liberal en decadencia por la cual el pueblo irá perdiendo respeto.

En su libro “La Hora de los Pueblos”, Perón señalaba que la democracia de nuestro tiempo no puede ser estática, desarrollada en grupos cerrados de dominadores.

Afirmaba que debe ser dinámica y en expansión para dar cabida y sentido a las crecientes multitudes que van igualando sus condiciones y posibilidades a las de los grupos privilegiados.

Esas masas -decía Perón- reclaman una democracia directa y expeditiva que las viejas formas ya no pueden ofrecerles.

Si Macri pone en cuestión la legitimidad democrática del gobierno venezolano, habilita nuestro derecho a cuestionar la legitimidad democrática de su propio gobierno en Argentina.

Nuestra resistencia no desestabiliza, por más intensa que sea, muy por el contrario, aproxima el tiempo en que la democracia popular termine con la “democracia” liberal burguesa y sus distintas simulaciones democráticas de que hacen uso las plutocracias actuales (esto también lo decía Perón).

  • Secretario General Federación Gráfica Bonaerense / Referente de la Corriente Federal de Trabajadores.