“La Tercera Guerra Mundial ya comenzó”, dijo el Papa Francisco y no estaba equivocado.

“LA 3º GUERRA MUNDIAL YA COMENZO”

Por Miguela Varela

Un espacio de disputa es América Latina, zona “abandonada” por EE.UU. por sus aventuras militares en Afganistán e Irak y “aprovechada” por China y Rusia como nuevos socios, en el marco de un región con ansias de diversificar sus mercados, atraer nuevas inversiones y obtener apoyo diplomático en sus reclamos en los foros internacionales. No obstante, EE.UU. no se rinde e intenta retomar lazos en países latinoamericanos donde se han instalado gobiernos afines. Es el caso de Argentina y Brasil, uno por la vía democrática y el otro a través de un golpe blando.

Por Miguela Varela
POLÍTICA INTERNACIONAL

31/08/2016

Fotografía Cecilia Markic

“La Tercera Guerra Mundial ya comenzó”, dijo el Papa Francisco y no estaba equivocado.

El siglo XXI nos enfrenta con una nueva realidad: ya no se trata, como en el siglo XX, de grandes conflictos armados.

Hoy la disputa en el escenario internacional se mide por conflictos de baja intensidad, pero de gran impacto.

Se trata de dos los bloques que están enfrentados, uno que intenta mantener el status quo encabezado por Estados Unidos y Europa Occidental; y el otro que aspira a ser un nuevo eje de poder conformado por China y Rusia como actores principales.

Pero ¿cuáles son los espacios donde se materializa el conflicto?

  1. Uno de ellos es en la arena financiera.

Allí, China intenta ganar cada vez más poder en un escenario con clara superioridad de Wall Street y el mercado de Londres.

Sin embargo, los chinos no se detienen y apuestan por consolidar su influencia.

En este sentido, han logrado fusionar las bolsas de Hong Kong y Shenzhen como una forma más de atraer compradores internacionales hacia compañías, sobre todo, tecnológicas.

Además, la creación del Banco de Inversión e Infraestructura supone un desafío directo al rol del Banco Mundial y del Banco de Desarrollo Asiático, así como otras iniciativas chinas que apuntan a eliminar al dólar de sus intercambios comerciales.

Estas avanzadas, no sólo implican una extensión de la influencia china, sino también un cuestionamiento al orden económico global imperante desde la última posguerra.

Las instituciones clave de este ordenamiento, como son el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se han debilitado debido al fracaso de sus recetas y a la reticencia de muchos países a someterse a sus condicionamientos políticos y económicos.

A diferencia de éstos, los organismos impulsados por China no pretenden condicionar los préstamos, mejorando los márgenes de acción de los países en desarrollo.

Siria es otro terreno donde se cristalizan las alianzas internacionales.

El epicentro de la crisis que atraviesa Medio Oriente, muestra el profundo acercamiento entre chinos y rusos.

Pero, como si fuera poco, sumando aliados tales como Turquía e Irán.

Del otro lado, norteamericanos y europeos intentan compensar ese bloque.

Estos acercamientos, antes impensados, comienzan a revelarse cuando Irán facilita su espacio territorial a las fuerzas rusas, algo que también piensa imitar Turquía.

El acercamiento chino-ruso ya ha comenzado a vislumbrarse durante el festejo de los 70 años de la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, donde estuvieron ausentes Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Sin embargo, Xi Jinping estuvo presente sentado junto a Vladímir Putin.2

Otro espacio de disputa es América Latina, zona “abandonada” por Estados Unidos por sus aventuras militares en Afganistán e Irak y “aprovechada” por China y Rusia como nuevos socios, en el marco de un región con ansias de diversificar sus mercados, atraer nuevas inversiones y obtener apoyo diplomático en sus reclamos en los foros internacionales.

No obstante, Estados Unidos no se rinde e intenta retomar lazos en países latinoamericanos donde se han instalado gobiernos afines.

Este es el caso de Argentina y Brasil, uno por la vía democrática y el otro a través de un golpe blando.

Otro ejemplo es el reestablecimiento de relaciones de alto nivel con Cuba, en otra maniobra por retomar la influencia en su viejo patio trasero.

Por ultimo, el impulso de acuerdos megarregionales se ha convertido en otro ring para dirimir la nueva gobernanza internacional.

Estos intentos de regular el comercio y la inversión, pero a la vez la influencia política global, tiene sus versiones asiática (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental), transatlántica (Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea) y transpacífica (Acuerdo de Asociación Transpacífico).

Estos nuevos espacios reflejan la pérdida de legitimidad de organismos internacionales tales como la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Pero… ¿qué pasa en Naciones Unidas?

¿Se trata de otro escenario de disputa?

En un contexto de elección de un nuevo/a secretario/a general, es curioso que la organización no sea una arena de disputa por excelencia.

Si bien es cierto que ambos bloques apoyan determinados candidatos, es claro que la disputa es extra institucional y transita por otros caminos.

Hoy, la administración general Naciones Unidas no resulta un espacio de poder donde se dirimen los principales intereses mundiales.

Este panorama nos muestra que la 3°Guerra Mundial se está desarrollando silenciosamente a través de diferentes espacios, donde la disputa es claramente por fuera de las instituciones tradicionales, ya sea la ONU o sus organismos sectoriales.

MV/