La denuncia contra don Bernardino, como las acusaciones de latrocinio a Juan Cruz Varela, explican el odio a Dorrego por parte de los rivadavianos.

MANUEL DORREGO: AYER Y HOY, LOS ENEMIGOS EXTERNOS E INTERNOS SIGUEN SIENDO LOS MISMOS

Por Daniel Chiarezza y Daniel Brión

Rivadavia y El Imperialismo Financiero de JM Rosa es uno de los primeros estudios serios sobre la instrumentacion de la especulacion financiera por parte de los extranjeros ayudados por el cipayaje interno. Dorrego se refiere a “la desaparición del espíritu público, el entronizamiento del espíritu de especulación y esa vergonzosa codicia que se había hecho el alma de las transacciones públicas”

 

Por Daniel Chiarezza y Daniel Brión*

NAC&POP

20/08/2015

Sobre la base de “RIVADAVIA Y EL IMPERIALISMO FINANCIERO” de José María Rosa;  uno de los primeros estudios realmente serios sobre la instrumentación de la especulación financiera por parte de los extranjeros en época del numen del colonialismo e imperialismo británico: el cipayo Rivadavia.

Actualizado por mi querido amigo Prof. Daniel Chiarezza.

ManuelDorrego-550-Max

Otro asunto de suma importancia que aborda el gobernador de la provincia de Buenos Aires, y representante Nacional, Manuel Dorrego, se refiere al reclamo de los perjudicados por la quiebra de la River Plate Minning Association.

Lo había denunciado oportunamente como opositor desde su periódico y ahora, ya efectivamente en el gobierno, retoma el tema provocando gran irritación en el grupo unitario.

El gobernador legítimo de la provincia de Buenos Aires y el representante de las relaciones exteriores de las Provincias Unidas, el coronel Manuel Dorrego.

La cuestión se reactualiza cuando Hullet –cual antiguo “fondo buitre”-, en nombre de la Minning, querella al gobierno de la provincia de Buenos Aires, por los daños derivados de la frustración del proyecto minero.

Con ese motivo, en una circular del 20 de agosto de 1827, Dorrego se refiere a “la desaparición del espíritu público, el entronizamiento del espíritu de especulación y esa vergonzosa codicia que se había hecho el alma de las transacciones públicas” (Rosa, José María: Rivadavia y el Imperialismo Financiero, Buenos Aires, Huemul, 1964).

Luego, el 14 de septiembre, envía un mensaje a la Legislatura acompañando la demanda a los síndicos de Minning por 52.520 libras, por gastos de los mineros, contra la provincia de Buenos Aires:

“El gobierno se encuentra con un recurso de la expresada compañía [Minning] recibida por el último paquete, en donde reclama a la provincia los gastos de aquella empresa.

El engaño de aquellos extranjeros y la conducta escandalosa de un hombre público del país que prepara esta especulación, se enrola en ella, y es tildado de dividir su precio, nos causa un amargo pesar, más pérdidas que reparar nuestro crédito”.

Rivadavia no contesta.

Pero aparece una Respuesta al Mensaje (escrita por Agüero, según Valentín Alsina, y según otros, por Juan Cruz Varela o Salvador María del Carril).

Dicha respuesta “acepta que en los libros de la Minning figura Rivadavia con un sueldo de 1200 libras como presidente la compañía, pero que nunca tuvo intenciones de cobrarlo”.

Cita un folleto de un teniente Bunster, editado en la Casa Hullet de Londres, según el cual “Rivadavia aceptó la presidencia de la compañía con la condición expresa de que sería honoraria”.

Agrega que se trata de un error de la contabilidad y lo funda en una carta del 13 de enero de 1825 del directorio a Rivadavia “deplorando la restricción que tan perentoriamente imponéis a un deseo de manifestaros de un modo más positivo cuando apreciamos el valor y la importancia de vuestras relaciones inmediatas con la Asociación en que habéis permitido que se coloque vuestro nombre”.

Manuel Moreno y Dorrego contestan con Impugnación a la respuesta.

Dicen: “Son cuatro las circunstancias lamentables que debiera haber disipado (la Respuesta) y no la ha hecho:

1º) El engaño de aquellos extranjeros que han empleado mal sus capitales y ahora se creen acreedores del Estado por una suma enorme;

2º) Haber sido preparada la especulación por un hombre público del país;

3º) Enrolarse en ella;

4º) Ser sindicado de dividir o tocar el precio de la especulación. La respuesta se desentiende de las tres primeras y confunde la otra […] sólo habla del ‘sueldo’ de la presidencia conferida al señor Rivadavia ¿pero nada se habrá indicado sobre las 30 mil libras por los buenos oficios hechos en favor de la especulación?”.

Y citan el informe de Head:

“Se convino por los directores que se pagarían puntualmente 30.000 libras por los buenos oficios hechos en favor de la especulación que, según afirmaba el señor Rivadavia en su autorización, estaba fundada en un concesión especial o poder que le otorgó el gobierno de Buenos Aires”.

A esto no hubo réplica.

La denuncia contra don Bernardino, como las acusaciones de latrocinio a Juan Cruz Varela, explican el odio a Dorrego por parte de los rivadavianos.

Otras circunstancias se agregan para enfervorizar a los opositores: su apoyo en los sectores más populares de Buenos Aires y su posición federal que conduce al acuerdo con los caudillos para impulsar una convención constituyente de Santa Fe.

Los periódicos rivadavianos, especialmente El Tiempo, lanzan fuertes críticas al gobierno.

 

N&P: El Correo-e de Daniel Chiarezza  danich45bis@gmail.com

N&P: El Correo-e de Daniel Brion institutoporlamemoriadelpueblo@gmail.com