Cuando gobernábamos la Ciudad, la culpa era de la Nación; y ahora que gobernamos la Nación, la culpa es del gobierno anterior, que nos dejó la pesada herencia.

DECALOGO DEL BUEN MACRISTA

Por Javier Corcuera*
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Logramos reinsertarnos en el mundo. Antes estábamos aislados y no teníamos un líder capaz de salir en las primeras planas de todos los diarios internacionales de la mano del escándalo del Panamá Papers y capaz de brindar explicaciones confusas y contradictorias, sin siquiera avergonzarse, mientras otros mandatarios renunciaban.

Por Javier Corcuera
InfoSiberia
30/06/2016

  1. La responsabilidad es del otro.

No tenemos nada que ver.

Cuando gobernábamos la Ciudad, la culpa era de la Nación; y ahora que gobernamos la Nación, la culpa es del gobierno anterior, que nos dejó la pesada herencia.

Una bomba a punto de estallar.

  1. El arte de minimizar y hacerse el distraído.

Tiene el 0,00001 por ciento de las acciones.

No, no tengo cuentas en Panamá.

Esa te la debo.

Qué sé yo, no sabía si la offshore en las Bahamas estaba activa o no.

No estoy en tema.

Habrá sido un error de carga.

  1. Somos el mejor equipo de gobierno.

Moderno.

Descontracturado.

Integrado por ministros, que carecen de intereses en empresas privadas y son un ejemplo de sensibilidad y honradez.

  1. Nos gusta el diálogo y el consenso.

Queremos un coro plural, donde desentonan algunas pocas voces, como Telesur, que preferimos no escuchar.

Los que no están de acuerdo con nosotros no son personas independientes, con pensamiento crítico, sino opositores que lo único que quieren que es que vuelvan los K.

Por eso, con necesidad y urgencia, a los pocos días de asumir, decretamos un cambio en la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, para dejar de escuchar ruidos molestos.

  1. Si nos presionan, retrocedemos.

Ellos eran soberbios.

Nosotros admitimos errores, nos equivocamos y vamos a seguir equivocándonos, porque estamos aprendiendo sobre la marcha.

  1. Estamos apenados de tener que subir las tarifas, con aumentos más grandes que dos porciones de pizza; pero en la fiesta populista la gente creía ilusamente que podía hacer cosas descabelladas, como comprar celulares, comer asado, usar estufa en invierno, llenar el tanque de nafta y viajar al exterior.
  2. Hablamos poco.

La Yegua hablaba mucho.

Ellos eran ampulosos; nosotros, parcos.

Ellos vociferaban; nosotros, en cambio, te mandamos al carajo, con tan buenos modales, que vas a quedar encantado de ir a ese lugar.

  1. Somos duros con los débiles y obedientes con los poderosos.

Les pedimos perdón a los que vaciaron YPF, a las grandes mineras, a los buitres, a las compañías de electricidad, a los evasores; pero te garantizamos la seguridad, tirando balas de goma contra los que hacen piquetes y generan caos en el tránsito.

  1. Logramos reinsertarnos en el mundo.

Antes estábamos aislados y no teníamos un líder capaz de salir en las primeras planas de todos los diarios internacionales de la mano del escándalo del Panamá Papers y capaz de brindar explicaciones confusas y contradictorias, sin siquiera avergonzarse, mientras otros mandatarios renunciaban.

  1. Estamos en un mal momento, pero vamos bien.

Cambiamos pasado por futuro, pulóveres por estufas, a Jorge Luis Borges por Jorge Bucay.

Caminamos hacia la pobreza cero, aunque muchos denuncien la aparición de nuevos pobres.

Caminamos con alegría, aunque muchos perciban una depresión colectiva.

Caminamos con esperanza, aunque cierren negocios y despidan laburantes, porque el segundo semestre llegarán las inversiones, bajará la inflación y habrá luz al final del túnel.

Caminemos.

(¿No era Cambiemos?)
JC/

 

N&P: El Twitter del autor es @JavierCorcuera2