Malcorra se muestra cauta y evita las confrontaciones que puedan constituir un escollo en su ascendencia a la ONU, deberíamos preguntarnos y preguntarle a la Canciller argentina que implican las “barreras autoimpuestas”.

EL T.E.G. DE MALCORRA

Por Daniela Bambill
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El cerco mediático, el escaso interés en la política internacional histórico en la sociedad argentina o el excesivo interés del poder fáctico en borrar de la agenda los temas que realmente mueven el tablero mundial tal vez sean las causas….

Por Daniela Bambill

Postales de una semana difícil, dos movilizaciones consecutivas, más denuncias y desmentidas oficiales, internación que no fue y luego si fue del Presidente de la Nación, un diputado “revolucionario” en un programa que cosifica sistemáticamente a las mujeres el día de la marcha nacional contra la Violencia de Genero, dos decretos que van en camino de consagrar el proyecto de la derecha pensado para la Argentina junto a un proyecto de Ley presentado en diputados que fija las bases de los cambios estructurales  necesarios para terminar de desarticular el maldito populismo, son un recorte de realidad local.

Mientras tanto en el T.E.G mundial siguen moviéndose las fichas apresuradamente:

Esta semana en la OEA, Luis Almagro, Secretario General del Organismo intentó aplicar la Carta Democrática contra la República Bolivariana de Venezuela, la sorpresa, si se quiere, fue la respuesta anodina de Argentina.

Una de las promesas de campaña de Macri respecto de la política exterior fue la embestida contra el gobierno de Nicolás Maduro y el apoyo a la oposición Venezolana su caballito de batalla, esta semana Malcorra desairó a Almagro a través de Arcuri, quien le negó la palabra al Secretario General de la OEA y minimizó el impacto de la Carta democrática.

Esta situación podría quedar en los anales de las controversias en el terreno de la diplomacia si no estuviese en el tapete la carrera de Susana Malcorra a la Secretaría General de la ONU. Para acceder la Canciller argentina necesita el apoyo de la República Bolivariana y sus aliados regionales.

El cambio de estrategia respecto de la Región al menos en el discurso es un hecho, en la presentación en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Malcorra relativizó el posicionamiento respecto de la Alianza del Pacífico manifestando que “La inserción para nosotros parte sin lugar a dudas del Mercosur, que es central para nuestra capacidad de insertarnos en el mundo. Advertimos una necesidad de fortalecimiento, de crecimiento y de eliminación de barreras que han sido autoimpuestas”, declaró.  Al mismo tiempo que confirmó el cambio de posicionamiento de la Argentina en el reclamo soberano sobre las Malvinas.

Desde la oposición, los diputados plantearon la existencia de acuerdos secretos respecto del alineamiento a la Alianza del Pacífico, inmutable, Malcorra relativizó cualquier confrontación en ese sentido y pivoteó sobre un discurso “políticamente correcto” y lleno de interrogantes que seguramente constituyen la verdadera estrategia de la “nueva política” exterior argentina.

Malcorra se muestra cauta y evita las confrontaciones que puedan constituir un escollo en su ascendencia a la ONU, deberíamos preguntarnos y preguntarle a la Canciller argentina que implican las “barreras autoimpuestas”.

En su lógica de “desideologización” de la política exterior está la clave, Malcorra es un cuadro del Departamento de Estado y está siguiendo prolijamente las directivas que de allí emanan.

Unas semanas atrás había manifestado la posibilidad de una guerra civil en Venezuela, en estos días ha bajado el tono en ese sentido. Una guerra civil  tendría impacto directo sobre la economía y la estabilidad de toda la Región.

Venezuela constituye un claro problema para Estados Unidos. La Revolución concretada por Chávez no se disuelve con la estrategia de los golpes parlamentarios y el consiguiente apoyo mediático, una realidad que tal vez exceda hasta al propio Nicolás Maduro.

Mientras tanto en nuestro país poco se ha escuchado esta semana de la participación de la Canciller en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y el posicionamiento de la oposición sobre los temas que marcan la agenda de la política exterior.

El cerco mediático,  el escaso interés en la política internacional histórico en la sociedad argentina o el excesivo interés del poder fáctico en borrar de la agenda los temas que realmente mueven el tablero mundial tal vez sean las causas….

El T.E.G ha comenzado y por ahora, Malcorra tiene las cartas y las fichas necesarias para seguir avanzando en su objetivo final: la ONU.