Quieren meter presas a YPF y Aerolíneas, a Zamba y a todos los créditos para producir películas y programas.

PAPPO: “NADIE SE ATREVA, A TOCAR A CRISTINA, PORQUE CRISTINA , ES LO MAS GRANDE QUE HAY”

Pr Carlos Balmaceda

Meten preso el fervor de las marchas de estudiantes, meten preso el acompañamiento otoñal de los viejos, meten presos a los científicos que volvieron, a los empresarios que se jugaron, a los editores que volvieron a producir libros aquí, a los actores y a los músicos beneficiados por las leyes.

Por Carlos Balmaceda
NAC&POP
09/04/2016

No la metan presa

No.

No la meten presa a ella.

Olvidate.

Meten presa a una presidenta que tres horas antes de dejar el poder reunió a medio millón de personas.

Meten presa a una presidenta que hoy mismo podría salir a la calle y rodearse del afecto de millones.

Meten presa la jubilación para amas de casa, el retiro a los 60 y 65 años, las jubilaciones para los que no pudieron aportar.

Meten presos a los precios cuidados, los frenos de Moreno a los monopolios, el desendeudamiento.

Meten presos a los programas sociales: Qunita, Fines, Procrear, Progresar, Argentina sonríe, Conectar Igualdad.

Meten presa a la Ley de Medios, a los satélites, a la dignidad nacional de pie frente a las potencias.

Meten presa a la Causa AMIA, a la posibilidad de acercarse por una vez a la verdad.

Meten presos a los pibes y como carceleros al paco y la violencia, meten presas a las pibas sin planes de educación sexual.

Meten presos a los viejos a los que les quitan remedios del PAMI, meten presas a las mujeres a las que les niegan mamografías, meten presos a los nenes a los que les dan leche podrida y se les ríen en la cara.

Meten preso en definitiva al que nacía con un ajuar, recibia un calendario completo de vacunas, una netbook, una universidad gratuita en el Conurbano, un trabajo protegido.

Meten presos a los empleados que aseguraban todos estos programas.

Meten presos entonces a su alegría, su entusiasmo, su solidaridad cuando daban lo mejor de sí para llevar adelante esos trabajos que protegían y daban oportunidades a millones.

Meten presas imágenes: las de todo un pueblo saliendo por millones a festejar el Bicentenario, las de todos los que fueron a Tecnópolis, las de los que estuvimos en la ESMA allá por el 2004.

Meten presas a YPF y Aerolíneas, a Zamba y a todos los créditos para producir películas y programas.

Meten preso el fervor de las marchas de estudiantes, meten preso el acompañamiento otoñal de los viejos, meten presos a los científicos que volvieron, a los empresarios que se jugaron, a los editores que volvieron a producir libros aquí, a los actores y a los músicos beneficiados por las leyes.

Meten presas, también, a tus últimas oportunidades: la de entender que pertenecés a un continente de hermanos, que derecha, imperialismo, invasión y deuda no son los dichos de un zurdo trasnochado, que los medios te acamparon en el alma, que te dieron un espejo que te devuelve rubio y espigado, que te llenaron de rencor, frases vacías, remachadas a cincel de zócalos y martillazos titulares.

No.

No la meten presa a ella.

Te meten preso a vos, prisionero de clase media, odiador serial, chupador de ortos de alto linaje, despreciador de pibitos de la clase baja, impostor moral, que predica igualdad y se guarda el vuelto y los caramelos, vista gorda de los grandes desfalcos y denunciador que repite el eco de las primeras planas.

Meten preso a un proyecto de patria, a la alegría y el amor por el otro, a la posibilidad de ser mejores en la lucha.

Y mientras…

El responsable de la voladura de Río Tercero, libre.

El encubridor del atentado más grande en la historia del país, libre.

El entregador del patrimonio nacional, libre.

El contrabandista de armas, el lavador de guita, el indultador de genocidas, libre.

El asesino de 40 argentinos, libre.

El coimero de senadores, libre.

El que estatizó toda esta deuda que sufrís, libre.

No la meten presa a ella.

Porque ella con o sin rejas, se ha liberado.

Te meten preso a vos, te privan de la última oportunidad de entender, de sentir, de acompañar, de ser lo opuesto a un prisionero, un ser libre.

Pero ahora que lo pienso, hace tiempo que decidiste esa cárcel.

Así como nosotros decidimos hace tiempo conjugar ese verbo tan peronista que con liberal solo comparte raíz.

Hace tiempo que decidimos liberar a la patria, y en esa liberación diaria nos liberamos.
Incluso yendo presos.

 

CB/