“Solo la unidad es garantía de victoria” Mariotto habló en el Consejo del Partido Justicialista de Lomas de Zamora.

MARIOTTO: “MACRI ESTA CONSTRUYENDO UN PAÍS INSOPORTABLEMENTE INJUSTO, IMPOSIBLE DE VIVIR”

Por Gabriel MAriotto

Cuando plantee (y perdón por la autorreferencia) Scioli Presidente- Randazzo Gobernador, no fue ni un capricho, ni una cuestión de proximidad con los candidatos. Se trataba en mi humilde opinión de buscar los mejores hombres para las respectivas fórmulas, encolumnar a los compañeros detrás de la bandera de la unidad y ponerse a trabajar por un triunfo que algunos irresponsables daban como seguro y otros más irresponsables aún no veían como necesario.

Por Gabriel Mariotto
NAC&POP
18 de Febrero de 2016.

Creo que es tiempo de escucharnos, nadie tiene una verdad única, salvo la realidad, y la realidad hoy nos produce un dolor muy grande, la derrota electoral ha dejado una gran tensión, no tanto por cuestiones personales o sectoriales, sino por su consecuencia directa que se expresa en las medidas que el gobierno de Mauricio Macri lleva adelante desde el primer día de su mandato y que nosotros como peronistas no podemos menos que cuestionar.

Reflexiones con la militancia

Ojalá pudiéramos aplaudir estas decisiones, pero lejos de sorprendernos Macri ha hecho llegado al gobierno lo que prometía en la campaña.

Sabíamos que iba a devaluar y lo hizo.

Que quitaría retenciones y lo hizo.

Sabíamos que su remedio para la inflación sería enfriar la economía y abrir importaciones y lo está empezando a hacer.

Sabíamos que venía a terminar la obra de Martínez de Hoz y Cavallo, cerrando fábricas y generando desocupación, y ese va a ser el resultado de su política económica.

Ojalá estuviéramos equivocados y las recetas neoliberales beneficiaran al Pueblo Argentino, pero sabemos, porque tenemos memoria y porque no es la primera vez que nos pasa, que por este camino llegamos a la desintegración, a la expulsión del sistema productivo a millones de ciudadanos, a la desindustrialización y su efecto inmediato que son los desocupados.

Macri anunció estas medidas, pero su sinceridad no lo exculpa de estar construyendo un país insoportablemente injusto, y a la larga imposible de vivir.

Entonces como Peronistas, como opositores responsables, ponemos el acento en cada una de estas medidas para que el gobierno reflexione y para que los más desprotegidos, los más vulnerables, vean y sientan que hay compañeros que no transan, que no pactan, que no van detrás de fórmulas amables para la televisión, que no quieren quedar bien con los paneles de turno, sino que están junto a los más perjudicados por esta modernidad que atrasa 2 siglos.

Que desde hoy están construyendo y reorganizando nuestra fuerza para la victoria en las elecciones del 2017 que nos permita pensar en un presidente peronista en el 2019.

Ese camino lo recorreremos si este dolor de hoy lo vamos mutando en reflexión, la reflexión en aprendizaje y el aprendizaje en acciones de indisimulable origen peronista.

Tenemos a nuestras espaldas doce años de construcción y organización que nos marcan el rumbo correcto, y tenemos también los errores cometidos que sirven de experiencia para no volver a cometerlos para evitar transformarnos como decía el Pepe Mujica en hacedores de gilerías.

Los militantes peronistas somos más que soldados a la espera de órdenes, somos guerreros que sabemos lo que tenemos que hacer cuando determinada coyuntura aparece.

Ante una medida de gobierno antipopular, ante una política neoliberal, ante una operación de medios, el militante peronista sabe lo que tiene que pensar y hacer (unidad de concepción para la unidad de acción) para avanzar en la reconstrucción del Movimiento.

La derrota que nos ha tocado vivir debe traer sus enseñanzas en cómo se fue gestando.

Porque para derrotarnos el imperio no nos puso al Barcelona, nos derroto un combinado de soccer de universidades yanquis.

Algo pasó para que no reflexionáramos sobre la imprescindible unidad que desde siempre sabemos es requisito indispensable para la Victoria.

Solo la unidad es garantía de victoria, sin embargo en los últimos años hemos pecado de especuladores, pensando más en nuestro barrio, nuestro distrito o nuestra provincia que en el conjunto.

Esos ruidos generaron situaciones de debilidad para encarar una elección que podía esperarse como muy reñida.

Elecciones previas en países hermanos ya anunciaban ese pronóstico.

Dilma ganó apenas por un punto a Aécio Neves, y el imperio miraba con atención lo que ocurría en la Patria Grande.

Y nosotros no enfrentábamos a Macri o a Massa, nosotros enfrentábamos un proyecto imperialista que añora los tiempos en que América Latina era el patio trasero de su economía.

La unidad de concepción de Dilma y Lula, la voluntad de tirar todos del mismo carro le permitió a nuestros hermanos lograr la continuidad del proyecto.

El triunfo popular aunque fuera por un punto les atragantó la posibilidad de cambiar el rumbo del Brasil a aquellos que piensan el mundo desde posiciones hegemónicas.

Entonces vieron en la Argentina una segunda oportunidad de vengar el no al ALCA.

Las manos entrelazadas de Chávez, Néstor y Lula podían ser desunidas si algunos resultados se daban.

La victoria de Brasil exigía la derrota de Argentina, porque si Brasil perdía arrastraba a la Argentina, pero perdiendo la Argentina se ponía en jaque el trabajoso triunfo brasilero.

Entonces pusieron toda la carne al asador, entre disquisiciones personales y sectoriales se arrimaron los brasas necesarios para una derrota que no solo amenaza a nuestro pueblo si no que cambian las condiciones geopolíticas del mundo.

Caído el muro de Berlín en retirada la potencia soviética, los EEUU creyeron que el fin de la historia había llegado.

A partir de su lógica capitalista, que tan bien describe nuestro Papa Francisco, la lógica de pobres y ricos, incluidos y marginales, satisfechos y miserables, les resultaba absolutamente normal y a partir de su hegemonía definitivamente eterna.

Este sistema de pensamiento y explotación fue dejando más y más heridos, hasta que esos sectores marginados empezaron a recomponerse.

Aparecieron las economías emergentes.

China empezó a crecer al 8%, Rusia empezó a llevar adelante políticas de industrialización compitiendo y ganado frente a las industrias de precisión sueca y alemana.

Apareció la India, Irán con su milenaria cultura persa y apareció la Patria Grande, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, pueblos hermanos que hicieron de un continente en parcelas una gran nación con un solo destino.

A esa realidad se sumó la llegada de un Papa como Francisco proponiendo un nuevo orden filosófico para sostener un nuevo orden económico.

El Papa habla desde Latinoamérica, es profundamente latinoamericano y peronista.

Y mientras el Papa hacía peronismo en el mundo entero nosotros perdíamos la elección presidencial en la Argentina.

Acá cabe eso de “por nuestra culpa, por nuestra grandísima culpa”.

Creo que fue una gran irresponsabilidad abordar las elecciones desde el egocentrismo.

Nos pasó a todos y ya no nos puede volver a pasar.

Erramos cuando nos pensamos la frutilla del postre, cuando en realidad somos parte de un racimo.

Ese concepto peronista que dice que todos somos parte de un racimo, sin parte no hay racimo pero sin racimo no hay nada.

Siendo parte de este racimo vamos construyendo esa unidad, vamos creciendo en organización y en conciencia (se construye desde el menor grado de conciencia nos decía Perón) para estar atentos y preparados para las próximas elecciones.

Aprender de los errores propios y de los aciertos de nuestros hermanos.

Sin ir muy lejos cunado Tabaré le gana la interna al Pepe Mujica , los militantes del Pepe con tristeza pero con responsabilidad, trabajaron para que el Frente siguiera siendo gobierno en el Uruguay.

Tabaré no se va a ir a la Alianza del Pacífico porque atrás de Tabaré está el Frente Amplio.

A nosotros nos podrá gustar más o menos el candidato que tengamos en determinada coyuntura, pero si atrás hay un peronismo organizado nadie ya podrá hacer cualquier cosa en nombre del peronismo.

Por eso había que ganar.

Aquellos que dudaron, o pensaron que era mejor perder porque podrían volver, cometieron una gran torpeza, cuya irresponsabilidad solo puede ser producto de una inexperiencia brutal.

Perder, perder el rumbo, perder la oportunidad de seguir construyendo dignidad, perder un Estado que aún imperfecto trabajó como nadie desde Perón por la redistribución, perder por capricho es una tragedia para nuestro movimiento y un grave problema para el Pueblo Argentino.

Esta derrota nos pone más que ante un desafío ante la obligación de reorganizar el peronismo, la herramienta electoral como definió Perón al Partido Justicialista que será la táctica y el rumbo que será la estrategia producto de una discusión n horizontal, que nos vuelva a poner verticales de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo.

Hoy estamos discutiendo quien será el presidente del P.J. a nivel nacional.

Y está bien si esa discusión se resuelve en la unidad y se evita una intervención.

Pero todos sabemos que con elecciones en todas las provincias en el 2017 el presidente del partido es lo más parecido a Alfredo Di Stéfano como presidente del Real Madrid.

Un hecho simbólico y poco más.

Estamos eligiendo a la autoridad nacional, pero quien va armar la listas distritales.

En donde hemos perdido, en Buenos Aires, en Mendoza, en Jujuy, en tantos municipios, no vamos a discutir cómo va a ser la organización interna de nuestro partido de acá al 17.

¿La misma ingeniería que nos llevó a la derrota en el 13 y en el 15, nos va a llevar a la derrota en el 17 mientras discutimos el P.J. Nacional?

Todos somos responsables, a la metodología impuesta todos la aceptamos.

No se trata de señalar a nadie, pero si reformular ese camino y esa ingeniería para que la
derrota no nos vuelva a sorprender por no decir una palabra a tiempo.

Con humildad pero con firmeza junto al compañero Mario Ishii y Mario Baudry proponemos:

Por un Peronismo unido:

Como militantes de los valores Democráticos, Republicanos, y luchadores por los sueños y conquistas sociales de todo el pueblo Peronista, solicitamos que en el congreso del 24 de Febrero del corriente año, se decida que:

• El 24 de Febrero se elija una fórmula de unidad para cumplir con las formalidades, y no prestarnos a la intervención partidaria.

• Se resuelva en el mismo acto, un compromiso de llamado a elecciones Provinciales y Nacionales del PJ, en todos los distritos y sobre todo en aquellos distritos donde se haya perdido en las elecciones generales del 25 de Octubre de 2015, para el 1 de Marzo de 2017.

• Iniciar una campaña de afiliación masiva, a fin de resguardar la participación de todo el pueblo peronista en la definición de su futuro hasta el día 31 de Diciembre de 2016.-

De no lograr la Unidad, por un signo de mezquindad, vamos camino a la atomización, el achicamiento del partido y seremos funcionales a una posible intervención.

Solo la unidad nos hará fuertes.

Este documento es una propuesta , un disparador de la discusión metodológica que construimos entre compañeros preocupados por elegir el camino correcto y no volver al error equivocado de unos pocos decidiendo por todos.

Hace tiempo vengo observando junto muchos compañeros que, aquel que se iba con el objetivo de ganar, en esa trapisonda de buscar un atajo triunfalista estaba equivocado.

Pero también se equivocaba el compañero que se quedaba para perder, en un cálculo mezquino de que a él le sobraba tiempo para ganar.

Las dos formas de acción fueron dañinas para el conjunto del peronismo y de nuestro Pueblo.

Hoy se nos presenta una oportunidad.

Es tiempo de expresar lo que pensamos, honesta y humildemente, escuchando a los demás pero exigiendo ser escuchados.

Néstor nos hablaba de las verdades relativas, cuando fue que pasamos a una verdad absoluta, indiscutible e irrefutable.

Y quien se hace cargo de los resultados de esa forma de conducir que más se parecía a mandar.

Hace tiempo que vengo proponiendo junto a otros compañeros la necesidad imperiosa de trabajar en pos de la unidad.

Porque solo la unidad pudo garantizarnos la victoria, esa que finalmente no tuvimos y solo la unidad va a permitirnos dar pelea en el 2017 y aspirar a recuperar el gobierno en el 2019.

Cuando plantee (y perdón por la autorreferencia) Scioli Presidente- Randazzo Gobernador, no fue ni un capricho, ni una cuestión de proximidad con los candidatos.

Se trataba en mi humilde opinión de buscar los mejores hombres para las respectivas fórmulas, encolumnar a los compañeros detrás de la bandera de la unidad y ponerse a trabajar por un triunfo que algunos irresponsables daban como seguro y otros más irresponsables aún no veían como necesario.

Hicimos todo al revés.

Generamos una interna en La Provincia de Buenos Aires que dejo más heridas que otra cosa.

Expusimos a compañeros a operaciones de prensa desgastantes, se sacaron documentos ninguneando cuando no ofendiendo a nuestro candidato a presidente, todo eso ante la mirada complaciente y entusiasta de los medios hegemónicos y nuestros adversarios políticos.

La autocrítica es necesaria pero no es suficiente.

Debemos superar rápidamente esta etapa y salir a escuchar a los compañeros a la vez que pedir ser escuchados.

Abrir las puertas y las ventanas de los partidos justicialistas distritales, sobre todo en aquellos que perdimos.

Dejar de lado una metodología que nos llevó a la derrota en el 13 y en el 15.

Hay que ir en busca de miles de compañeros que se fueron cansados del destrato.

Ni siquiera del maltrato, quien maltrata tiene al otro en una consideración negativa, pero consideración al fin, quien destrata directamente no tiene en cuenta al otro.

Si el Partido Justicialista no hace lo que tiene que hacer, si no abre las afiliaciones al 31 de Diciembre, no llama a elecciones para marzo del año que viene, si se hace todo a las apuradas entre gallos y medianoches, a una forma parecida de encarar la próxima campaña le vendrá un resultado parecido al de las 2 últimas elecciones.

Un peronismo unido, acompañado de otros espacios movimientistas confluyendo en un frente electoral donde todo el mundo sea escuchado, no parece una receta muy novedosa, pero es la receta con la que el peronismo viene ganando elecciones desde su fundación.

Estas líneas son un proto- documento.

Un disparador de discusiones hacia atrás y hacia adelante que creemos es imprescindible dar.

No pretende ni alienta candidaturas.

Ya habrá tiempo para eso.

Estamos empeñados en construir un colectivo, porque el colectivero va a aparecer como emergente natural de un Partido, un Movimiento y un Pueblo que volviendo a sus orígenes se puede lanzar a la conquista de un futuro que no es nuestro derecho sino nuestro deber.

Gabriel Mariotto.