“El Papa se mostró muy preocupado por la situación en Argentina respecto a la actualidad social, la represión y la política económica”.

“LO QUE SE ESTÁ VIVIENDO EN ARGENTINA ES PARECIDO A LO QUE SUCEDIÓ EN 1955”.

Por Maximiliano Borches

Cuatro días antes de su encuentro con el presidente argentino-, el papa Francisco recibió a Guillermo Robledo, presidente del Movimiento Helder Cámara por la Paz entre las Religiones y los Pueblos, y Eduardo Murúa, presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), trabajador de la mítica fábrica recuperada IMPA.
Durante el encuentro, y según afirmó el “Vasco” Murúa, el Papa afirmó: “ustedes son jóvenes, pero lo que se está viviendo en Argentina es parecido a lo que sucedió en 1955”.


24Con
29/02/2016

El 16 de junio de ese año, aviones de la Armada Argentina bombardearon la Plaza de Mayo y sus alrededores, asesinando a más de 300 civiles, en una clara acción terrorista por parte de sectores de las fuerzas armadas, la iglesia católica y distintos partidos políticos, que se confabularon para derrocar al gobierno democrático de Juan Perón.

Ese acto se concretó el 16 de septiembre de 1955 por parte de los dictadores Pedro Eugenio Aramburu e Issac Rojas, que al poco tiempo de asumir impusieron la ley Nº 4161 que prohibía nombrar a Perón y a Evita, utilizar sus fotos, decir “peronismo”, “peronista”, “justicialista”, “tercera posición”, y /o cantar la marcha peronista, con la pena de encarcelamiento.

Días después este encuentro en el Vaticano, y durante una entrevista realizada en el programa radial Desde el barrio, que se emite por Radio Gráfica, Guillermo Robledo indicó que tuvieron “una audiencia privada con el Papa Francisco que fue muy rica en cuanto a su contenido”.

Luego afirmó: “El Papa se mostró muy preocupado por la situación en Argentina respecto a la actualidad social, la represión y la política económica”.

Durante ese mismo programa de radio, tanto Robledo como Murúa coincidieron en afirmar que el pontífice “tiene el mismo diagnóstico, la misma preocupación que tenemos todos los argentinos y en particular los movimientos populares por las políticas implementadas por el gobierno”.

A los cuatro días de llevarse a cabo este encuentro con trabajadores de empresas recuperadas argentinas, que duró una hora a diferencia de la entrevista con Macri, Urtubey, Bertone, Cornejo y Peña, el Papa Francisco, recibió al presidente argentino Mauricio Macri y a su comitiva, en la Biblioteca del Palacio Apostólico, donde sólo se sentaron durante escasos veintidós minutos (convirtiéndose en la audiencia más breve que el Pontífice mantuvo, hasta ahora, con un presidente).

Francisco, además de ser la representación más importante del universo católico en nuestro planeta, se transformó en los últimos tiempos en el único líder mundial que alza una voz distinta y alternativa a los intentos impuestos desde una acción de guerrilla semiológica, que pretende naturalizar la pobreza y la exclusión como una “acción inevitable” de estos tiempos.

Cuatro días después, en la inmensidad de un escritorio de gruesas patas y fría y robusta madera que los separaba, a la izquierda del mismo, un hombre vestido de blanco crecía en estatura, mientras que a la derecha, su visitante, vestido con un costoso traje, se empequeñecía hasta que su efímera voz resultó inaudible.

 

MB/