Los charlistas de las corporaciones mediáticas ni se molestan en aportar material probatorio. Tienen un publico fiel que "muerde" cualquier hueso que le tiran,

FURIA VENGATIVA

Una ofensiva de verano parece haber sido lanzada desde varios sectores aliados o cercanos al gobierno nacional destinada, al igual que otras operaciones, a castigar al kirchnerismo. Esta vez el casus belli es el fallecimiento de Alberto Nisman producido hace exactamente un año. A pesar de que todas las evidencias asentadas en la causa apuntan a una muerte autoinfligida, lo que se intentan imponer es la idea de un homicidio.


Por RAM
Diario La Arena
22/01/2016
La Pampa

Una ofensiva de verano parece haber sido lanzada desde varios sectores aliados o cercanos al gobierno nacional destinada, al igual que otras operaciones, a castigar al kirchnerismo.

Esta vez el casus belli es el fallecimiento de Alberto Nisman producido hace exactamente un año.

A pesar de que todas las evidencias asentadas en la causa apuntan a una muerte autoinfligida, lo que se intentan imponer es la idea de un homicidio.

Los peritos médicos y forenses, designados por la Justicia, fueron categóricos al establecer con precisión que no había ninguna persona en el departamento de Nisman al momento de la muerte.

Sólo los peritos de parte de la ex esposa y jueza Arroyo Salgado opinaron lo contrario.

Pero la parafernalia informativa desplegada por los soldados del Grupo Clarín y La Nación, prefieren ignorar esos elementos probatorios y sumergirse en las turbias aguas de las conjeturas, las sospechas, las insinuaciones, en fin, todo lo que carezca de una base fáctica.

Los charlistas de esas corporaciones mediáticas ni se molestan en aportar material probatorio.

Confiados en el poder de persuasión que ejercen sobre su audiencia cautiva, discursean sin sonrojarse y sin advertir el daño que le provocan al ejercicio del periodismo desde sus altares televisivos.

Tienen un público fiel que muerde cualquier hueso que le tiran con tal de derramar veneno contra el gobierno anterior.

No les importa la oscura doble vida del ex fiscal; sus nulos avances en ¡diez años! de tener a su cargo la investigación de la voladura de la AMIA; sus sombrías relaciones con las embajadas de EE.UU. e Israel; sus cuentas sin declarar en el extranjero con fortunas depositadas; sus propiedades en Buenos Aires y Uruguay; sus cajas de seguridad (vaciadas por su madre apenas murió)…

Y sobre todo su acusación tan endeble y raquítica en pruebas que mereció el rechazo de varios jueces y cámaras.

Ninguno de esos hechos importa demasiado a los predicadores televisivos y a la manada de abogados y políticos que levantan el dedo acusador contra el gobierno anterior con mucha labia sofista pero sin pruebas sólidas.

Un periodista serio que sigue el caso con rigor y hace honor a la profesión afirmó sin tapujos que esta operación obscena es “una exhumación de un cadáver” para tirárselo al kirchnerismo en la mesa.

Todo vale para hacerle pagar caro a esa fuerza política su impertinencia, su osadía de pretender desafiar algunos poderes establecidos que se sienten intocables.

Esos grupos poderosos nunca se sintieron tan interpelados como durante el gobierno de CFK.

De ahí la furia vengativa que hoy descargan, con sus perros de presa televisivos.

RAM/

Publicado hoy en el Diario La Arena de Sta. Rosa, La Pampa: http://www.laarena.com.ar/opinion-furia_vengativa.-154176-111.html.