En estos años un hecho fundacional lo constituyó el paro de las patronales del campo.

LA DERECHA: CONTENIDOS Y DISCURSO

Por Carlos Borgna

Negar la historia como proceso es un elemento constitutivo de la derecha. Analizar situaciones fuera de contexto es otro de sus recursos sobresalientes. No reconocer los intereses económicos existentes en cada estamento de la sociedad, y como ellos interactúan, son mecanismos que deben ser más, profundamente, estudiados si se quiere enfrentar la denominada “batalla cultural”.

NAC&POP
11/12/2015

Apenas terminado el acto de asunción de Mauricio Macri subieron a las redes sociales: “en el cielo las estrellas, en el campo las espinas y en el medio de mi pecho, la bandera argentina” y agregaron a modo de comentario que de esa forma se podía definir el discurso del nuevo Presidente de la Nación.

Casi a la misma hora, una mujer compartió en su cuenta de face: “Confieso que me estoy poniendo vieja, sólo así puedo justificar que hace media hora que lloro.

Como dijo una amiga: estoy en estado de éxtasis democrático.

¡Viva mi Argentina! ¡Viva el Presidente!, y el tiempo lo demostró:

¡¡¡SÍ SE PUEDE, SÍ SE PUEDE, SÍ SE PUEDE, SÍ SE PUEDEEEEE !!!!!!!”.

Lo único que parece unir a estas dos personas es su pertenencia, a la ya famosa, “clase media argentina”.

Hugo Muleiro, primero en un artículo aparecido hace unos días en Página 12, y luego en su exposición en las Jornadas de Comunicación realizadas en Santa Fe, los pasados días 5 y 6 de diciembre, explicaba el manejo del discurso por parte de la derecha, como se construía el mismo, y se articulaba en los aparatos de información de los grupos corporativos.

En esa reflexión, el Presidente de COMUNA, mencionó varios ejemplos de frases utilizadas por distintos referentes del macrismo con las que nadie podía estar en desacuerdo.

Lo escuchado en el Parlamento –confirma esa afirmación- y es la reiteración de una estrategia donde se deja de lado cualquier palabra que implique confrontar o poner en debate ideas o proyectos, que hace referencia a equipos de gestión, llamados a la unidad, a que están (en el gobierno) para “trabajar” (parece tan medular esto, que el concepto lo vertió, también, María Eugenia Vidal horas antes, al asumir la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires).

Esto se ha complementado con el objetivo de “construir el país del Siglo XXI”, o “quiero ser un ciudadano más que se pueda comunicar con todos los argentinos, para transmitirles mis dudas, mis certezas, mis ideas, mi esperanza y todas mis ganas de hacer, “aprender el arte de los acuerdos” o “si los argentinos nos unimos seremos imparables”, entre otras frases obtenidas de su alocución.

Para complementar esto, la derecha utiliza otros mecanismos que, a través de los años, le han servido para justificar su accionar: ocultar o darle bajo perfil a hechos vividos, o negar el acontencer histórico, donde unos acontecimientos explican a otros y así sucesivamente.

Durante años se hizo eso con los bombardeos a Plaza de Mayo durante el gobierno del General Perón, los asesinatos de José León Suárez o el fusilamiento del General Valle y quienes protagonizaron la resistencia a la dictadura.

En estos años un hecho fundacional lo constituyó el paro de las patronales del campo.

Y no dudamos de calificarlo de esta manera, pues a pocos meses de asumir Cristina Fernández de Kirchner se produjo un levantamiento de esos sectores, con cortes de rutas, de suministros básicos para el funcionamiento de ciudades y pueblos en el extenso territorio nacional, y planteos de interrupción del orden democrático o de renuncia de la primera mandataria.

Lo que estaba en juego allí era la renta agropecuaria, el rol de las multinacionales de los granos, el poder de los dueños de la tierra. Una medida del gobierno tocaba el corazón de esos intereses.

A la entonces Presidenta de la Nación se la trató de yegua, puta, guerrillera, y un sinnúmero de etcéteras.

Luego de terminado el conflicto los mecanismos de los medios de comunicación fueron silenciando esto y transformando, en la cotidianeidad, el mensaje para acentuar determinadas caracterizaciones de su persona; lo de la soberbia fue uno de los términos más utilizados y se sentaron las bases para comenzar a justificar todo tipo de agresiones, medidas y acciones contra ella y el gobierno nacional.

En realidad la violencia verbal, la de los hechos concretos, las medidas violatorias de la ley y la Constitución fueron producidas durante ese año 2008, pero ya no existe más su explicitación o conexión, con los sucesos que fueron produciéndose hasta, inclusive, la media noche del 9 de diciembre pasado.

Negar la historia como proceso es un elemento constitutivo de la derecha.

Analizar situaciones fuera de contexto es otro de sus recursos sobresalientes.

No reconocer los intereses económicos existentes en cada estamento de la sociedad, y como ellos interactúan, son mecanismos que deben ser más, profundamente, estudiados si se quiere enfrentar la denominada “batalla cultural”.

Es por eso que resulta necesario analizar cuál ha sido, y sigue siendo, nuestro discurso en lo cotidiano; si los del campo nacional y popular no usamos frases hechas y repetidas, sólo para los que piensan más o menos igual, si como dijera –el Presidente de ARUNA, el entrerriano Aldo Rotman- “¿cuándo vamos a los barrios, además de decir “nuestro” discurso, realmente escuchamos a la gente, o preferimos “interpretarlos?”.

En la Departamental del Partido Justicialista en Santa Fe, en una reunión convocada, inmediatamente después de la primera vuelta, se dio una interesante discusión sobre el discurso que utilizamos, planteado, precisamente, por compañeras y compañeros de los sectores barriales, de las seccionales donde la pobreza y la inseguridad pegan más duro; y allí se debatió –entre otras cosas – como se habían ido comunicando las medidas del gobierno nacional.

En un momento un dirigente sindical propuso: “la consigna debe ser NO VOLVER A LOS 90”.

Una compañera, sentada delante de él, se dio vuelta y en un tono muy sencillo le dijo: “… sabés que sucede, en los barrios nadie sabe que significa no volver a los 90…”

Revisar cuales son los contenidos que, sistemáticamente, se repiten, repensar la palabra como elemento transformador, interrogarnos sobre los medios más adecuados para abordar la realidad, revisar concepciones y metodologías en nuestras construcciones sociales, políticas y comunicacionales, mirar, hablar, y saber escuchar; son herramientas esenciales para esta nueva etapa política que se está viviendo en Argentina y la región.

CARLOS BORGNA.