Una sociedad integrada e inclusiva necesita de todas las visiones y de todas las voces. Un país federal.

FEDERALISMO Y TELEVISIÓN PÚBLICA

Por Enrique Masllorens

Acostumbrados o colonizados por esa visión y realidad centralista en esta Argentina que brega incansablemente desde hace 200 años por el sueño del federalismo, nos cuesta entrever y valorar los logros del país profundo.

Tiempo Argentino
08/12/2015

Desde estas mismas páginas hemos expuesto nuestros logros, propuestas y demandas y nuestra voluntad de consolidarnos y seguir creciendo.

El plural es por el colectivo que integramos y constituimos solidariamente y que nos une en el Consejo Federal de la Televisión Pública (CFTVP).

Pocos días antes de las elecciones presidenciales firmamos una nota en este diario, que llevó por título “El compromiso que falta”, en relación a solicitar a los candidatos que preservaran y multiplicaran los logros conseguidos por la televisión pública de todo el país.

La columna comenzaba así: “Acostumbrados –o colonizados- por esa visión y realidad centralista en esta Argentina que brega incansablemente desde hace 200 años por el sueño del federalismo, nos cuesta entrever y valorar los logros del país profundo.

El arquetipo aporteñado –porque no es exclusivo de los habitantes de la ciudad puerto- está debidamente adiestrado para menguar lo que sucede y se produce allende la Avenida General Paz”.

De qué y de quiénes hablamos cuando decimos “televisión pública” es un tema que en algunos puede provocar confusión.

Ese binomio fue una acertada decisión de la periodista Rosario Lufrano cuando siendo directora ejecutiva de Canal 7 en 2006 decidió proponer e imponer este concepto como una definición y una meta.

Rápida y naturalmente el público acepto y adoptó la nueva denominación.

Pero “televisión pública” es mucho más que el canal decano.

Por empezar, los canales Encuentro, Pakapaka, DeporTV y Tec TV (la señal del Ministerio de Ciencia y Tecnología) son televisoras públicas.

Y existen además de estas emisoras nacionales, una gran cantidad de canales provinciales, de universidades nacionales y de las legislaturas.

Sumamos dentro del CFTVP a 24 emisoras y esperando aumentar el número a raíz de los consorcios universitarios que se constituyen para poner al aire nuevos canales públicos y las gestiones de algunas provincias que quieren contar con su propio canal público.

Lo que define lo público de un canal -o de una radio- es además de su dependencia a administraciones estatales, su lógica de hacer foco en los ciudadanos como tales y no como meros consumidores y de respetar y contener también a las minorías televisivas, entendiendo a estas como a las tele audiencias que desean ver producciones que carecen de interés comercial y deben sostenerse para cubrir a la totalidad de los habitantes.

Sólo como ejemplos podríamos mencionar a transmisiones de música clásica y ballet a las que no acceden sectores que viven alejados de centros urbanos o ciclos de cine de culto o de tango, que no encuentran auspiciantes o sponsoreo privado.

Para dimensionar el peso y la potencia de la televisión pública argentina -y aunque sea algo farragoso- además de los canales y señales antes mencionados, el CFTVP está integrado por los canales 11 de Ushuaia y 13 de Río Grande (ambos de Tierra del Fuego), 7 de Chubut, 10 de Río Negro, 9 de Santa Cruz, 3 de La Pampa, 12 de Trenque Lauquen, 10 de la Universidad Nacional de Córdoba, 10 de la Universidad Nacional de Tucumán, 11 de Formosa, 12 de Misiones, 56 de la Universidad Nacional de La Plata, 7 de Catamarca, Acequia TV de Mendoza, 13 de San Luis, 9 de La Rioja, Digo TV de la provincia de Buenos Aires, Chaco TV y Diputados TV.

Ya hemos dado cuenta públicamente del crecimiento exponencial del sector, de las sinergias, capacitaciones, intercambios y logros que han redundado en miles de nuevos puestos de trabajo, del crecimiento de productoras locales y de jóvenes trabajadores y estudiantes que pueden ejercer o soñar con realizar sus saberes y vocaciones en sus propias comunidades, sin necesidad de instalarse en Buenos Aires a la espera de un cuasi milagro en algunas de las productoras o canales capitalinos.

De aquel panorama de 2007 en el que los 14 canales públicos eran -salvo Canal 7- meras repetidoras, a la actualidad con programaciones propias, con lenguajes, modos y tonadas de cada región, con pantallas donde la gente además de mirar, se ve a sí misma y refuerza su identidad y revive su mística de pertenencia, el salto no sólo ha sido cuantitativo sino cualitativo.

Esta construcción creció -y lo sigue haciendo- desde el pie.

Con todas las asimetrías imaginables, con la diversidad de gobiernos y voluntades u objetivos diversos, este colectivo es el producto de la fe, la voluntad y la prepotencia de trabajo de hombres y mujeres que al frente de cada canal aman su labor, creen que la comunicación es integradora social y culturalmente y están dispuestos a hacer una televisión cada vez mejor.

Y están convencidos que en equipo y unidos se puede conseguir aun más.

Fue vital y decisivo el aporte de organismos y agencias estatales que equiparon y apoyaron nuestro crecimiento.

Ya lo hemos expresado, así también como la importancia de la Ley 26.522 que entre otras cosas nos obligó a producir localmente.

Pero queremos un paso más.

Seguir avanzando y consolidando lo hecho.

Esperamos que el nuevo gobierno continúe apoyando al sector y pensamos que una forma efectiva es la creación de una dirección nacional en el ámbito de la Secretaría de Medios que coordine los esfuerzos y que sea la referencia para las propuestas y necesidades de todos los canales públicos.

Una sociedad integrada e inclusiva necesita de todas las visiones y de todas las voces.

Un país federal.

EM/
http://tiempo.infonews.com/nota/198221