El pueblo nos dio mayorías para representar y defender sus intereses y los de la nación.

CON ORGULLO LES DIREMOS

Por Gustavo López

Cuando Néstor convocó de manera plural a construir desde los sueños de cada historia política un país en serio, nos sumamos sin dudarlo porque era hora de recuperar las convicciones y no dejarlas nunca más en la puerta de la Casa de Gobierno.
Tiempo Argentino
01/12/2015

Cineas, consejero de Pirro, rey de Epiro, le pregunta por el futuro inmediato aprovechando una temporada de descanso en su territorio.

Pirro le relata sus sueños, le dice todo lo que van a conquistar y cómo lo van a hacer, a lo que Cineas pregunta: ¿y después?

Pirro le responde que después, vuelven a descansar.

Claro, Cineas no entiende para qué van a hacer todo lo que se proponen si después vuelven al mismo lugar y Pirro le enseña que lo importante es el trayecto.

Con este diálogo, Simone de Beauvoir plantea el objetivo central de de su trabajo “Para qué la acción”, sosteniendo que “el hombre puede actuar, debe actuar.

El hombre únicamente es trascendiendo, actuando en el riesgo y en el fracaso.

Debe asumir el riesgo, pues lanzándose hacia el porvenir incierto, funda con certidumbre su presente.”

De eso nos sentimos orgullosos en estos años, del camino recorrido.

Nadie nos va a quitar de la memoria colectiva la epopeya de reconstruir un país para devolverle el sentido de nación.

En estos 12 años recuperamos la dignidad del trabajo, reconstruimos la economía productiva sobre la especulación financiera, incluimos a millones de compatriota al sistema de salud, cultura y educación, recuperamos las paritarias y el salario mínimo.

Construimos un Estado que incluyó a millones de jubilados, que expandió derechos como la AUH, el matrimonio igualitario y de género.

Los científicos y educadores recuperaron su sitial en la sociedad y las viejas banderas de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social trascendieron al peronismo para convertirse en enseña del campo nacional y popular.

Cuando Néstor convocó de manera plural a construir desde los sueños de cada historia política un país en serio, nos sumamos sin dudarlo porque era hora de recuperar las convicciones y no dejarlas nunca más en la puerta de la Casa de Gobierno.

Y el “flaco” se plantó ante la Corte menemista que convalidó el saqueo del país e inició un proceso inédito para la designación del Tribunal más independiente de la democracia recuperada.

Se enfrentó a los tenedores de deuda y realizó una quita histórica, les dijo a los accionistas de las empresas de servicios públicos que ya habían ganado demasiado y que tenían que congelar tarifas y salió del FMI, para recuperar la soberanía económica en favor de los que más necesitaban.

También construyó junto con Lula y Chávez las condiciones de una Patria Grande latinoamericana que tuvo su punto culminante en el no al ALCA.

Esas manos entrelazadas, que son el símbolo de una época, nada tienen que envidiarle al abrazo de San Martín y Bolívar en Guayaquil, ya que cada uno de esos hechos, a su manera y en su tiempo, marcaron el camino para los mismos sueños de unidad e independencia.

Con Cristina se profundizó el camino, se institucionalizaron los derechos, ampliándolos, y se consolidó un piso alto desde el cual podemos aspirar a más.

Si damos vuelta la mirada, vemos de dónde salimos y podemos apreciar, largamente y con orgullo, el camino recorrido.

Pero no alcanzó.

Habiendo generado las condiciones de cambio, de ascenso social y de igualdad, no alcanzó.

No es objeto de esta nota analizar las causas de la pérdida de la elección, pero sí es necesario señalar algunas cuestiones centrales del nuevo escenario político.

Por primera vez en muchos años, los sectores conservadores y el poder económico más concentrado han logrado construir una alternativa electoral y de gobierno de centroderecha.

El PRO lidera la coalición, acompañado por la UCR y otros sectores afines con una impronta claramente liberal-ortodoxa, más allá del maquillaje de la presentación en sociedad.

El tiempo y la marcha del gobierno nos irán dando la razón o desmentirán la presunción, que parte de lo hecho hasta ahora por los mismos personajes en los últimos 20 años.

Es el fin del bipartidismo para consagrar, por los tiempos que vienen, el bifrentismo.

Nosotros, el Frente para la Victoria, constituido por la centralidad del peronismo pero también por otras expresiones políticas, como el MNA-Forja, representamos otras ideas, otra mirada nacional y continental, con casi el 50% de los votos en la última elección.

Dependerá de nuestra inteligencia, de las formas de la construcción política y de los liderazgos, garantizar la cohesión que la sociedad nos exige en representación de esos valores que levantamos durante los últimos 12 años.

Nos debemos, claramente, horizontalidad en el debate, escucharnos más y, obviamente, respetar las mayorías, institucionalizando este espacio maravilloso que hemos creado y que Néstor construyó desde las mil flores que florecieron.

Mientras tanto, el deber institucional de nuestros representantes parlamentarios será el de garantizar el piso que hemos logrado y procurar la profundización de medidas a través del Congreso nacional.

El pueblo nos dio esas mayorías para representar y defender sus intereses y los de la nación.

Pero cuando nos pregunten qué hicimos en estos años, con orgullo les diremos que contribuimos con nuestro granito de arena a construir una Argentina más justa, equitativa e integrada.

El camino nos sirvió para estar más cerca de los sueños, más cerca del horizonte.

GL/

  • MNA FORJA

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