Cercano a empresarios de la dictadura y defensor de genocidas, el diputado radical organizó represiones en Córdoba en los ’90.

AGUAD LLEGA AL GABINETE DE MACRI PARA EXTERMINAR LA LEY DE MEDIOS

Por Carlos López

Ahora se convertirá el próximo 10 de diciembre en el primer ministro de Comunicaciones en beneficio de los grupos mediáticos concentrados. Ahuad fué un férreo opositor a Néstor Kirchner y a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual
Agepeba
1 de Diciembre de 2015

La salida de Ernesto Sanz dejó pendiendo de un hilo la relación de la UCR con el PRO, pero algunos radicales se van acomodando en el gobierno que viene. Oscar Aguad, uno de los dirigentes cordobeses más conservadores, ya aseguró su cargo como futuro ministro de Comunicaciones de Mauricio Macri.

Aguad, siendo abogado, comenzó su carrera en la gestión pública como secretario general de la Municipalidad de Córdoba con la vuelta a la democracia, de la mano de Ramón Mestre. Pero sus relaciones económico-políticas se remontan a unos años antes.

Mantuvo un vínculo estrecho con el empresario cordobés José Luis Palazzo, ahijado del genocida condenado en múltiples ocasiones a prisión perpetua, Luciano Benjamín Menéndez.

El nombre de Palazzo resonó en la megacausa por las violaciones de derechos humanos cometidas en el centro clandestino y de detención “La Perla” en Córdoba.

Silvia Di Toffino, titular de HIJOS en esa provincia e hija del ex dirigente peronista secuestrado y asesinado en EPEC, Tomás Di Toffino, en 2013 exhibió en esa causa una carta firmada por Menéndez, en la cual el genocida destacaba el vínculo que lo unía a Palazzo.

“No sólo el doctor no tiene simpatías ideológicas izquierdistas, sino que ha sido un luchador frontal contra los elementos comunistas que en su oportunidad infestaron nuestra provincia, en particular la Empresa de Energía de Córdoba.

Allí en EPEC, desactivó y desplazó a los seguidores nada menos que de Agustín Tosco”, escribió Menéndez al referirse a Palazzo en la misiva enviada el 16 de octubre de 1980 al entonces coronel Oscar Joa.

Palazzo también fue interventor de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones durante la presidencia de Carlos Menem, y se desempeñó como gerente de la ex Video Cable Visión, que luego fue vendida al Grupo Clarín.

Su vinculación con Aguad, llegó de la mano de Rubén Américo Martí, jefe de los equipos técnicos del hoy flamante ministro, que compartió con Palazzo la sociedad de las empresas agropecuarias Martí Agropecuaria el Provenir SRL y Ecotambo SRL.

Apodado “El Milico”, Aguad tampoco pudo ocultar totalmente su relación directa con el represor Menéndez, con quien compartió algunos actos públicos.

En 1997, ambos fueron fotografiados cuando celebraran en un palco oficial el Día de la Bandera.

Durante su primera candidatura para gobernador de Córdoba –también lo fue este año por el macrismo- su relación con el represor tomó relevancia mediática, y Aguad rápidamente aseguró que con Menéndez estuvo “en un acto protocolar y él se paró adelante mío”.

Sin embargo, su historia política describe otra cosa.

También fue apuntado en el juicio que condenó al dictador Jorge Rafael Videla como un defensor de Carlos Yanicelli, procesado y condenado a cumplir su pena en una cárcel común por el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba, por formar parte del ex centro clandestino de detención Departamento de Investigaciones (D2) de la Policía de Córdoba, donde aproximadamente unos mil detenidos-desaparecidos fueron torturados.

Con estos antecedentes, Aguad fue conformándose como uno de los radicales más conservadores de Córdoba.

Su receta en la provincia que hoy le dio el mayor caudal de votos a Macri fue netamente neoliberal.

Como aliado del ex gobernador Ramón Mestre, quien propició en 1995 un recorte del 30% a los salarios de los empleados públicos, la eliminación del 82% móvil para jubilados y el cierre de hospitales y escuelas, fue el principal organizador de la represión contra los sectores juveniles y obreros en la década del ‘90.

Luego, siguió su camino político de la mano de Fernando De la Rúa, cuando en 2001 actuó entre marzo y diciembre como interventor de Corrientes.

Tras nueve meses de gestión, fue procesado por irregularidades económicas y luego sobreseído por prescripción.

Desde 2005 fue diputado nacional por Córdoba, impulsando la Ley Antiterrorista, que califica como actos terroristas a los cortes de ruta.

“El Milico” Aguad fue un férreo opositor a Néstor Kirchner y a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en 2009, y operó con artillería pesada para pedir su derogación, sobre todo desde el diario La Voz del Interior, donde formó parte de su directorio.

Acabar con la actual Ley de Medios será una de sus tareas principales durante el gobierno de Mauricio Macri.

De hecho, el futuro jefe de Gabinete, Marcos Peña, reveló esta semana que enviarán al Congreso una nueva norma para deshacerse de una herramienta de la democracia que ellos consideran “diseñada para una guerra con los medios”.

Con Aguad a la cabeza del flamante Ministerio de Comunicaciones, Macri intentará volver a empoderar al sector privado, beneficiando especialmente a grupos concentrados como Clarín, que aún se niega a adecuarse a la Ley de Medios.

Aguad se acopla perfectamente a un nuevo gabinete repleto de personajes oscuros, promotores del ajuste y ejecutivos de grandes empresas trasnacionales.

Tras el balotaje de este año, declaró a un medio de Córdoba que “el centro de la Argentina es el que produce”, mientras que “el norte y el sur viven del populismo clientelar”, y pidió aumentar la inversión privada un 25% sobre el PBI.