¿De que lado de la kippá querés estar? (Yo voto a Scioli)

VOS TAN RABINO BERGMAN Y YO TAN RABINO GOLDMAN

Tali Goldman

En estos días me acordaba qué hacía el rabino, mi papá, en los noventa. Resulta que algunos feligreses de la comunidad se acercaban a su oficina y con mucha vergüenza, idas y vueltas, le pedían algo que él nunca se imaginó: comida. Le empezaron a pedir trabajo y comida.

#VotoScioli
Tali Goldman
NAC&POP
19/11/2015

Muchas veces, cuando se enteran que mi papá es rabino ¡¿ES RABINO?!, me preguntan qué hace un rabino.

Yo nunca sé bien que contestar.

Primero, yo no sé qué hacen los rabinos, te puedo decir qué hace mi papá.

Y en estos días me acordaba qué hacía el rabino, mi papá, en los noventa.

Resulta que algunos feligreses de la comunidad se acercaban a su oficina y con mucha verguenza, idas y vueltas, le pedían algo que él nunca se imaginó: comida.

Le empezaron a pedir trabajo y comida.

Así fue como gracias a su amistad con Alberto Morlaqueti (QEPD) y Juan Car, creó “Hineni” un comedor.

En hebreo “Hineni” quiere decir “Estoy aquí”, una suerte de “la patria es el otro” en hebreo, se me ocurre pensando en voz alta .

Yo era chiquita, tenía entre 9 y 10 años, pero todos los miércoles después de la primaria me quedaba en la oficina de mi papá hasta las 18 hs.

Ahí comenzaba una fila en la puerta de Betel,en Conde y seguía hasta Pampa.

Yo bajaba al comedor y entre otros jóvenes y adultos les servíamos la comida a cientos de judíos y no judíos que venían a comer.

Lo que más me llamaba la atención era que muchos de los varones comensales venían en traje y muchas de las mujeres maquilladas, con joyas y tapados de piel.

Todos comían la carne y el guiso caliente.

Pasaban el pan sobre el plato y se chupaban los dedos.

Después nos entregaban el tupper.

Por supuesto, se llevaban un pekale. Seguramente lo racionaban para toda la semana.

Hineni se convirtió además en una bolsa de trabajo y en una farmacia.

Me acuerdo que en ese momento iba al templo, porque todavía era chiquita, ja.

Me acuerdo que al entrar había varios canastos.

Estaban llenos de comida.

Si eras feligrés de betel, sabías que no podías entrar al templo sin traer un alimento no perecedero y que al final del servicio mi papá decía en el púlpito, antes de la bendición final, que cada vez que entrabas a betel no te podías olvidar la “Kipá” ni la comida: “Porque hay otros como vos, que no tienen para comer”.

Me lo acuerdo como si fuera hoy.

Hineni se convirtió en un emblema, en una marca registrada, creció, llegó a la tapa de los diarios, se convirtió en uno de los refugios más importantes para aquellos de cientos de miles de pobres que estaban absolutamente excluidos de todo sistema.

Pero un día, un día, la gente empezó a dejar de venir. Un día la fila ya no daba la vuelta a La Pampa.

Un día la lista con los que pedían trabajo se fue reduciendo y los medicamentos ya no eran un bien de lujo.

Un día esa canasta ya no estaba más y un día mi papá dejó de decir en el púlpito que no te podías olvidar del alimento no perecedero.

Quizás acá te respondí un poquito qué es ser rabino o al menos, que hacía mi papá.

Este domingo cuando entre al cuarto oscuro voy a ir con mucha convicción sabiendo que yo no quiero otra vez servir comida.

No quiero ver esa fila en Conde y que de la vuelta a Pampa.

No quiero que la gente se muera porque no tiene medicamentos.

No quiero que mi papá vuelva a pedir comida desde el púlpito.

Abstraete de las formas y pensá en el fondo.

Yo te pido disculpas si en estos años fui soberbia, me excedí en alguna discusión.

Si en algún momento te sentiste incómodo.

Sabé que no fue de mala intención, por el contrario, dejé mi alma en estos años y a veces uno se pasa de rosca.

Sólo te pido que reflexiones.

Y que entiendas que estamos ante una decisión histórica.

La de seguir en un modelo inclusivo-con miles de errores-o en cambiar a un modelo absolutamente exclusivo, a una fiesta a la que quizás te inviten al principio, pero de la que vas a terminar comiendo el salmón del tacho de la basura.

Besos a todos y gracias por leer a esta piba de 27 casí 28 años que en estos años se comprometió hasta las entrañas en un proyecto que estoy segura, hizo felices a miles y miles y cientos y cientos de argentinos.

TG/