Sin duda Francisco ha contribuido a refrescar el rostro del papado.

FRANCISCO, LA OTRA CARA DEL PAPADO

Eduardo de la Serna

Desde el comienzo Francisco se ha venido reuniendo con un grupo de cardenales de distintas regiones para pensar una profunda reforma.

Cómo evaluar dos años de un Papa.

FRANCISCO, LA OTRA CARA DEL PAPADO

Al hacerlo de un gobierno o un juez habrá miradas diferentes, pero de un juez se espera justicia y de un gobierno que gobierne.

 

Por Eduardo de la Serna

Tiempo Argentino

13 de Marzo de 2015

 

Cómo evaluar dos años de un Papa.

 

Al hacerlo de un gobierno o un juez habrá miradas diferentes, pero de un juez se espera justicia y de un gobierno que gobierne.

 

Pero, ¿qué se espera de un Papa?

 

Más aún, lo que algunos esperan, ¿es lo que se debiera esperar?

 

A veces se dice el Papa hizo esto y no hubiera debido, o ¿por qué no hizo tal cosa?

 

La clave de tal evaluación es ¿qué es un Papa?

 

¿Qué debemos esperar o no del papado?

 

El tema es más extenso de lo que esta nota permite, pero valga a modo de introducción.

 

Veamos algunos elementos.

 

Francisco ha devuelto una cara amable al papado, su actitud de cercanía, su lenguaje coloquial, su insistencia en temas profundamente humanos como la paz, la alegría, los pobres, su actitud hacia migrantes, niños, enfermos o encarcelados, ha provocado en muchos una corriente de simpatía.

 

Ha sido muy celebrado que reforzara la tolerancia cero con los pederastas, la búsqueda de transparencia en la banca vaticana, la acentuación en la persona humana antes que en la ley.

 

Dos elementos que quedarán en el tiempo son los nombramientos de obispos y la reforma de la curia.

 

En el primero de los casos, y mirando la Argentina, hay que decir que en general ha elegido obispos cercanos a la gente, con capacidad de escucha y comprensión (=pastores).

 

Imagino que para las elecciones de obispos de otros países contará con la ayuda de sus colaboradores (el escándalo del nuevo obispo de Osorno, Chile, fue visto allí como responsabilidad del cardenal antes que del Papa).

 

La curia romana es otro tema.

 

Aparece como la gran responsable de la renuncia del Papa anterior.

 

Desde el comienzo Francisco se ha venido reuniendo con un grupo de cardenales de distintas regiones para pensar una profunda reforma.

 

Aparentemente está lista pero aún no ha sido hecha pública (a esto me referí hace tiempo al decir "todavía no hizo nada", torcidamente interpretada por un diario).

 

Es de esperar que marque rumbos y desarme mafias.

 

A nivel doctrinal firmó una encíclica (escrita por su predecesor que en buen gesto la publicó con pequeños agregados) y una excelente exhortación apostólica, la alegría del Evangelio invitando a las comunidades cristianas a aceptar con alegría la novedad de Jesús y comunicarla a todos.

 

El 23 de mayo, en El Salvador, será beatificado monseñor Oscar Romero, asesinado por un comando de derecha.

 

También en esto algo ha cambiado.

 

Algunos grupos conservadores están muy molestos con el Papa (lo que lo hace más simpático, por cierto): hay críticas a que haya dejado los zapatos rojos, a su expresión "no somos conejos", y muchas otras.

 

Es verdad que podrían decirse muchas cosas que a gusto de uno o de otra faltan, o no están hechas como esperamos, pero también es cierto que la política mira la posibilidad y ocasión o no de tal o cual realización y nos falta información.

 

Sin duda Francisco ha contribuido a refrescar el rostro del papado.

 

Pero otros se preguntan si esto no es perjudicial ya que una buena crisis permitiría más fácilmente que se desarticulen las cientos de cosas que el papado tiene adheridas y no hacen a lo que este debiera ser.

 

EdelaS/