¿QUÉ JÓVENES?

Silvia Torres

Una señora mayor aprovechó el micrófono de la TV porteña para señalar, la escasísima presencia de jóvenes en la marcha convocada por los fiscales opositores

No hubo jóvenes o fueron escasísimos los que participaron de la marcha de los fiscales opositores.

¿QUÉ JÓVENES?

Presencia notable en las fotos de Cristina inaugurando Atucha II “Néstor Kirchner”, miles participando de los espectáculos de Carnaval, otros tanto cursando los ingresos universitarios dan cuenta de que los jóvenes argentinos están en otra.

Por Silvia Torres

NAC&POP

22/02/2015

Una señora mayor aprovechó el micrófono de la televisión porteña para señalar la ausencia de jóvenes o, mejor, dicho, la escasísima presencia de ellos en la marcha convocada por los fiscales opositores en memoria de Alberto Nisman, un hecho que lamentaba y que ella atribuía a la “falta de compromiso” de los jóvenes argentinos en los asuntos de trascendencia para el país.

Sin embargo, es mismo día tenía lugar el acto para anunciar la puesta en funcionamiento del ciento por ciento de la Central Nuclear Néstor Kirchner-Atucha II, que proveerá energía eléctrica para 3 millones de argentinos, presidido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con mayoritaria presencia de público juvenil y la notable y evidente del personal de científicos y trabajadores de la flamante usina, entre los cuales, unos pocos peinaban canas.

Luego, las redes sociales se poblaron de cientos de fotos del acto en muchas de las cuales aparecía la Presidenta rodeada de grupos de científicos nucleares, verdadera vanguardia del saber argentino y responsables de que sea el nuestro uno de los once en el mundo capaz de manipular energía nuclear, siempre con fines pacíficos destinado a la generación de energía eléctrica o medicinales.

¡Todos ellos increíblemente jóvenes!

También, por estos días, se conoció que las universidades públicas argentinas habían retomado su actividad con cursos niveladores para ingresantes que, con cifras récord, hacían sus primeras experiencias universitarias o que el Plan Progresar –ese que financia la continuidad educativa en cualquier nivel y/o especialidad de jóvenes entre 18 a 24 años que hayan discontinuado y/o abandonado sus estudios-, ya contaba con un millón de beneficiarios en todo el país; o que la edad promedio de los investigadores científicos de la argentina es de 30 a 40 años, revirtiendo una tendencia de envejecimiento de los recursos humanos que fue la tónica de los ‘90.

Todo ello sin contar la proficua presencia juvenil en campañas solidarias ante catástrofes y/o cotidianamente en operativos en barrios populares, escuelas y otros espacios públicos, en donde masivamente los jóvenes se hacen presentes para paliar las carencias que aun registra el modelo imperante, que no pudo revertir los años de indignidad impuestos a vastos sectores sociales.

Claro que estos datos y hechos de la realidad no aparecen en la Tv porteña, excepto en programas de la Televisión Pública, la cual, infelizmente, en medio de la red de canales oligopólicos que bombardean con sus mensajes –siempre decadentes, con violencia implícita o solapada, sembrando miedo, desesperanza y frustración- no alcanza a informar a sectores presos de la prédica masiva.

De allí el comentario de la pobre compatriota, sometida al bombardeo de la caja boba en forma de noticiero o de programa de opinión política, quien no pudo y no podrá, seguramente, enterarse de qué tipo de compromiso es el que ejercita cotidianamente la juventud argentina.

Tampoco se va enterar de que el cambio de paradigma cultural que preside el kirchnerismo y sus aliados en todo el país tiene en el tope de la agenda privilegiar la educación y el trabajo, de tal manera de que la juventud argentina pueda formarse para tener a mano un puesto de trabajo digno y bien pago en el futuro inmediato, de tal manera que no sea su único destino conseguir el pasaporte, emigrar y convertirse en ciudadano de segunda en algún país del primer mundo.

En eso está la juventud argentina y se expresa cuando debe dar su aval a este proyecto nacional y popular, algo que tampoco es mostrado por la televisión hegemónica.

Claro que ser presa de esa televisión es responsabilidad de cada ciudadano, en cada hogar, durante todas las horas del día y ser idiota útil es el triste papel que cumplen muchos argentinos, nada menos que cuando se debate y está en juego el destino de todo un pueblo y la grandeza y dignidad de la Nación.

Los jóvenes argentinos, no yendo a la marcha de la hipocresía política y la desestabilización, dieron acabada cuenta de que la tienen bien clara.

Gentileza de Carlos Alberto Ripoll