Humberto Rios tenía 84 años

UNO DE LOS GRANDES HA MUERTO

Ernesto Jauretche

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Honor a la mas alta dignidad del cabecita negra, al noroestino, al boliviano, al hombre de la patria vieja, al del rostro oscuro y ajado, al descendiente del soldado de la independencia

UNO DE LOS GRANDES HA MUERTO
 

 

Negro, mi negro, nuestro negro, NEGRO MARAVILLOSO; sobre todo negro orgulloso de su raza, tinto de color aymara, ilustre de milenaria estirpe, quechua, superlativo y amado por su casta y por su piel, y de infinitos conocimientos en alemán, francés, lo que venga si era necesario para hablar el lenguaje del pueblo, donde fuera y donde quiera. Políglota, universalmente culto, como se dice.

 

Humilde. ¡Un negro universal!

 

Honor a la más alta dignidad del cabecita negra, al noroestino, al boliviano, al hombre de la patria vieja, al del rostro oscuro y ajado, al descendiente del soldado de la independencia.

 

Mi negro. Negro nuestro. Negro de la patria. Negro de todos. Negro de la existencia y la sustancia. Negro del talento y la enseñanza.

 

Compartirlo es una suerte que la vida nos regaló. Sí. Valió la pena vivir para conocerlo, para apreciarlo, para repartirlo. Un tesoro. Una gema de la existencia. Irrepetible ejemplar de hombre, de creador, de maestro.

 

Un justipreciado del cine argentino, un jugado, un boliviano-argentino-latinoamericano-universal eterno y hermano, amigo, cuate, camarada, compañero, popular, peronista, sangre de nuestra sangre, humores, sabores, aromas, voces, ruidos, canciones y retratos de nuestra Patria Grande, dolores del ser revolucionario, alegría de ser uno más en esta conquista de la igualdad, del amor, de la justicia social, de la infinita creatividad del hombre libre: en todo estarás vos, negro querido, por eso de que los que mueren por la vida nunca estará muertos.

 

¡Maestro de vida! ¡Larga vida!

 

¡Qué tristeza me da saber que el negro ya no estará! ¡Qué dolor pensar la existencia sin él!  Allá lejos, estará plantado como un faro de limpieza, de imaginación, de utopia. Querido. Un jugado, un imprudente, un atrevido, sí, ¡un valiente!, silencioso, sencillo, modesto y bondadoso.

 

¡Tanto tenemos que aprender del Negro!

 

Siempre hacia adelante; nunca pa´atrás.

 

Mis respetos Humberto Ríos.

 

Ernesto Jauretche

ejauretche@yahoo.com

08/11/14

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Nacido el 29 de noviembre de 1929 – Tenía 84 años

 

FALLECIO EL CINEASTA HUMBERTO RIOS TORO, AUTOR DE “ELOY” Y “AL GRITO DE ESTE PUEBLO”

 

El cineasta boliviano, radicado en la Argentina desde 1960, fue un documentalista, y autor de numerosos cortometrajes pero también del largo de ficción “Eloy”, que participó en el Festival de Berlín en 1969 y “Al grito de este pueblo”, acerca de la lucha de los mineros bolivianos en 1972.

 

Nacido el 29 de noviembre de 1929 en Pedro Domingo Murillo, de la ciudad de La Paz, en Bolivia, Humberto Ríos siempre estuvo relacionado con los movimientos sociales de Argentina y América latina e incluso con los de Francia, adonde marchó para estudiar cine en la década del 50.

 

Durante su estadía en Francia, donde se propuso seguir trabajando en su profesión inicial de pintor y escenógrafo, pero el fervor por el cine en tiempos de la “nouvelle vague” lo llevó a estudiar en el IDHEC, donde conoció a los mexicanos Manuel Michel y Salvador Elizondo o Costa Gavras.

 

En su paso por París se comprometió con un grupo de activistas que luchaba clandestinamente contra la guerra de Argelia, parte de una red que enviaba dinero a Suiza para luego trasladarlo a aquel país, no obstante fue uno de los pocos de los pocos que integraban aquella célula que pudieron eludir la prisión.

 

Después de estudiar allí como camarógrafo y para ser director en la segunda mitad de la década del 50, en 1960 Ríos consiguió partir con rumbo a Buenos Aires, gracias a la ayuda que le ofreció la directora de TV argentina María Herminia Avellaneda, entonces enviada allí por Canal 7.

 

Su primer trabajo documental de veinte minutos realizado en Argentina se tituló “Faena”, rodado en un matadero, fue concebido como metáfora a los crímenes en los campos de concentración, poco antes de Fernando Solanas le dejara a su cargo la empresa de cine publicitario que conducía.

 

Con los fondos generados por aquella empresa el naciente Grupo de Cine Liberación pudo producir “La hora de los hornos”, clásico que dirigieron Solanas y Octavio Getino.

 

Poco después llegaría “Eloy”, según la novela de Carlos Droguet, una coproducción entre Argentina y Chile que representó a los dos países en el Festival de Berlín, y tras su participación en reuniones con otros realizadores latinoamericanos, nació la idea de un cine más comprometido.

 

La idea fue la de extender esa fórmula de generar ingresos con cine publicitario, un medio que estaba en crecimiento, para reinvertir las utilidades en cine de alto contenido político y militante.

 

También docente, Ríos tuvo como último proyecto la idea de un filme acerca del recorrido del santafecino Edgardo “Cacho” Pallero, una figura del cine latinoamericano de la década del 60, dedicado principalmente a la producción de filmes comprometidos con su tiempo.

 

Otras de sus obras son los cortos “Juego cruzado” (1961), “Pequeña ilusión” (1962), “Prensa” (1974), “Hombres de puerto” (1974) y “Luisa Vehil y los días felices” (1989), “Argentina mayo de 1969: Los caminos de la liberación” (1969), “Al grito de este pueblo” (1972), “Esta voz entre muchas” (1979), “El tango es una historia” (1983), “Del viento y del fuego” (1983), y finalmente “Fernando Birri, el utópico andante” (2012).

 

¿Qué lo que define al cine como militante?, se le preguntó en una entrevista.

 

Lo que define a un filme como militante y revolucionario es la propia práctica del filme con su destinatario concreto: aquello que el filme desencadena como cosa recuperable, en determinado ámbito histórico para el proceso de liberación. En suma, la responsabilidad es mayor porque lo que se intenta explícitamente es la construcción de un cine militante revolucionario, respondió “el negro”.

 

El actor Tito Almejeiras expresó “Se fue un amigo, un maestro, un hermano, un militante irreemplazable. Tuve la suerte de compartir el que debe haber sido su último viaje, a Tucumán a homenajear a nuestro amigo el Chango Vallejo, hablamos serio, confabulamos, farreamos en un asado, nos dimos el último abrazo en este plano existencial. Nuestra amistad es y será a través de todos los tiempos y distancias, te dejo,hermano, con la palabra SIEMPRE entre los dientes y un extraño gusto a pólvora en la boca.”

 

El cineasta haitiano Arnold Antonin expresó acerca de Ríos en las redes sociales “Gracias Humberto, donde quiera que estés, por esta bella amistad que nos ofreciste. Descansa en paz, con el reposo de los grandes como tú.”, también el argentino Eduardo Spagnuolo: “Tremendo dolor; un grande, un amigo, un hombre total. Chau Negro, un placer haberte conocido.”.

 

Desde Venezuela Juan Carlos Lossada presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) de Venezuela, señaló que “Tu vida fue y será nuestra vida, la del inconforme, la del perseguidor del sueño, la del procurador de una patria buena y por venir, la patria de la justicia, de la vida con dignidad para todos, por la que luchaste toda tu existencia, a través de tus opiniones y de tus acciones, de tu cine y de tus convicciones, de tu sonrisa y de tu obstinado pesimismo optimista.”.

 

Fuente: Radio Nacional

9/11/14