NINFAS, SERPIENTES, CONSTELACIONES – LA TEORÍA ARTÍSTICA DE ABY WARBURG – HASTA EL 02/06/2019

MNBA | Museo Nacional de Bellas Artes
Av. del Libertador 1473
La entrada a la muestra será gratuita para argentinos y residentes en el país

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta, junto con la Biblioteca Nacional, la muestra “Ninfas, serpientes, constelaciones. La teoría artística de Aby Warburg”, con obras provenientes de distintas colecciones argentinas que ilustran las principales ideas y categorías de análisis del gran historiador de las imágenes nacido en Hamburgo (1866-1929).

La exposición, curada por José Emilio Burucúa, se realiza como parte del Simposio Internacional Warburg 2019 –que se celebra en la Biblioteca Nacional del 8 al 13 de abril– y se inaugurará el viernes 12 de abril a las 18 en el primer piso del Bellas Artes. “El historiador alemán Aby Warburg fue un maestro de la mirada, en tanto concibió expresiones alegóricas destinadas a pensar el vínculo entre imágenes, textos e historia. Suscitó una vasta indagación sobre los modos en que el presente invoca el pasado y lo reinventa, de forma a veces subrepticia y otras eminente”, analiza el director del Bellas Artes, Andrés Duprat, sobre la figura del pensador alemán, cuya teoría del arte y de la cultura fue retomada en las últimas décadas por especialistas de todo Occidente. En palabras del curador, “Warburg exploró la cultura europea a partir del concepto de la larga duración. Convencido de que el Renacimiento había sido el umbral del mundo moderno, entendía que ese proceso había estado marcado por las tensiones de la “vuelta a la vida del paganismo antiguo”. Cinco ejes estructuran la muestra y la reflexión sobre las 62 piezas exhibidas. Los tres primeros son “La ninfa”, un personaje de la vieja cultura del Mediterráneo, olvidado durante el medioevo, que reapareció en las artes de finales del 1400; “El héroe” –Warburg llamó Pathosformeln a los conjuntos de elementos plásticos que representan un personaje típico y transmiten una emoción–;y “La serpiente y la magia”, temas fundamentales a partir del Renacimiento en la supervivencia deformas del pensar de los pueblos antiguos. A los ejes anteriores se suman “El cielo estrellado”, referido a la manera en que distintas épocas representan las constelaciones, ya que el teórico alemán consideraba la Astronomía un pilar del orden; y “La distancia y la memoria”, sobre la existencia de distancias mentales entre el ser humano y el mundo, o espacios para el pensar, y el papel de la memoria individual y colectiva enla transmisión, el cambio y la vuelta a la vida de ciertas fórmulas visuales. Entre las obras exhibidas, hay desde piezas de mármol del siglo III a. C., hasta una instalación de Guillermo Kuitca de 1991, además de cinco calcos de obras de la antigüedad grecorromana cuyos originales se encuentran en instituciones como el Louvre y el Museo Británico. Algunos de los autores presentes son Tintoretto, Tiziano, Jan Brueghel I, Bartholomeus Spranger, GiovanniBattista Piranesi o Jackson Pollock, y los argentinos Raquel Forner, Pablo Curatella Manes, Antonio Berni, Antonio Seguí, Rogelio Yrurtia, Leónidas Gambartes y Orlando Pierri, entre otros.

Las obras provienen en su mayoría de la colección del Bellas Artes, y también del Museo de Calcos y Escultura Comparada “Ernesto de la Cárcova”, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el Museo Nacional de Arte Decorativo, la Fundación Forner-Bigatti y colecciones particulares. Sobre la centralidad de la visión warburguiana de la cultura hoy, Burucúa explica: “En un momento de crisis cultural, describir e interpretar las relaciones entre pasado y presente permite comprender la supervivencia de motivos antiguos, el despuntar cíclico de símbolos que se creían olvidados, las apelaciones cotidianas a la magia del arte, el conocimiento y la conquista del cielo,la globalización que dilata las distancias, las comunicaciones inmediatas que las hacen colapsar yel cultivo insistente de la memoria”.

Acompaña la exposición un catálogo editado por el Museo Nacional de Bellas Artes que es un fiel registro de la propuesta curatorial. En sus 156 páginas, la publicación bilingüe cuenta con textos de Burucúa y de su equipo de investigación, integrado por Roberto Casazza, Nicolás Kwiatkowski, Federico Ruvituso y Sandra Szir, quienes analizan las piezas en sala, sumadas a otras no exhibidas, siguiendo las categorías de Warburg.

La muestra, organizada junto con la Biblioteca Nacional –instituciones dependientes de la Secretaría de Cultura de la Nación–, cuenta con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

La entrada a la muestra será gratuita para argentinos y residentes en el país, y tendrá un costo de $200(doscientos pesos) para visitantes extranjeros, valor que incluye el ingreso al Pabellón de exposiciones temporarias.

Sobre Aby Warburg Historiador del arte y científico de la cultura nacido y muerto en Hamburgo (1866-1929), frecuentó la Universidad de Bonn, donde Henry Thode, Carl Justi, Hermann Usener y Karl Lamprecht fueron sus maestros. En Florencia, estudió con August Schmarsow y, en Estrasburgo, asistió a los cursos de Hubert Janitschek. En 1893, publicó sus primeros estudios, dedicados a “El nacimiento de Venus” y “La primavera de Botticelli”; allí esbozó sus ideas acerca de la “vuelta a la vida del mundo antiguo” y el papel de la ninfa en la recuperación renacentista de las culturas paganas del Mediterráneo. Entre 1895 y 1896, viajó a Estados Unidos, visitó las grandes ciudades del este, se trasladó aNuevo México y presenció in situ los rituales de los indios Hopi. Gracias a los contactos con antropólogos del Smithsonian y a sus lecturas de textos de etnólogos contemporáneos, aquellas experiencias lo hicieron reflexionar profundamente sobre la distancia necesaria para el entendimiento y la devoción, el “espacio del pensar” que permite a los seres humanos vincularse con el mundo y afianzar su presencia en él.

Años después, en 1923, tras una larga enfermedad psiquiátrica, pronunció una conferencia célebre sobre el tema en la clínica del doctor Ludwig Binswanger, su médico tratante. Su interés por el arte y la civilización del Renacimiento, el mundo mágico en Europa (sobre el que publicó artículos medulares de 1912 a 1919) y la antropología de los Hopi le permitió esbozar una teoría general de la cultura, consagrada a dar cuenta de las tensiones históricas, antropológicas y psicológicas que forman su trama, manifiestan sus conflictos y rigen sus creaciones. Con la ayuda de Fritz Saxl y Gertrud Bing, fundó la “Kulturwissenschaftliche Bibliothek Warburg” en Hamburgo, el núcleo de lo que luego sería el Instituto que aún en la actualidad lleva su nombre. Desde 1924, se dedicó a organizar un atlas de imágenes, con la convicción de que a partir de él se podría reconstruir la memoria histórica de la cultura occidental, describir su evolución y explicarla a partir de las transmisiones, desapariciones y resurgimientos de lasfórmulas expresivas del arte. El “Atlas Mnemosyne” quedó inconcluso, aunque esbozado en una serie de paneles, cuando Warburg murió en 1929. Años después, ante la amenaza del nazismo, Bing y Saxl consiguieron mudar la biblioteca y el instituto a Londres, donde hoy se encuentran.