El nacionalismo frente al coloniaje y la redención social frente a la explotación imperialista

JUAN GABRIEL PUIGBÓ EL SAGRADO FUEGO DE LA MILITANCIA.

Por Roberto Baschetti

Puigbo no ocupa cargos en el gobierno peronista, prefiere su trabajo periodístico de concientización a través del diario “La Epoca” en la sección Gremiales.

El nacionalismo frente al coloniaje y la redención social frente a la explotación imperialista

JUAN GABRIEL PUIGBÓ

¡PERIODISTA Y MILITANTE PERONISTA!

No ocupa cargos en el gobierno peronista, prefiere su trabajo periodístico de concientización a través del diario “La Epoca” en la sección Gremiales.

Por Roberto Baschetti

NAC&POP

20 de Junio de 2013

 Supo decir: “Cuando el pueblo conjuga las dos grandes banderas del mundo moderno, la del nacionalismo frente al coloniaje y la de la redención social frente a la explotación imperialista, entonces el pueblo tiene las dos grandes palancas de la victoria final”.

 Chaqueño, defensor del nacionalismo popular revolucionario y antiimperialista desde la década del ’30.

 En el ámbito universitario conjuntamente con Arturo Jauretche, Homero Manzi y Darío Alessandro enfrentaron la entrega descarada de ese general cipayo pro-inglés que accedió a la primera magistratura  y que se llamaba Agustín Pedro Justo.

 Es expulsado de la Facultad de Derecho y encarcelado.

 El 12 de octubre de 1945, Puigbó con su hermano Raúl y Arturo Palenque Carreras son los organizadores de la contramarcha al picnic “paquete” de la Plaza San Martín, donde la oligarquía pretendía que el gobierno fuera cedido a la Corte Suprema de Justicia (que oportunamente había convalidado el fraude patriótico, la década infame, etc.) con el doble fin de seguir manejando la cuestión de Estado y sacarse del medio al molesto general Perón.

 Bueno, estos compañeros irrumpieron en el mitin conservador-oligárquico-comunista que había juntado a más 90 mil personas (y ellos no eran más de 500) al grito de “¡Elecciones sí, Corte, no!” Y “¡Patria sí, Colonia no!”.

 Hubo corridas y tiroteos por todos lados.

 Sin esa acción temeraria de unos cuantos encolumnados detrás de banderas nacionalistas quizá –esto es futurología pura- no se hubiera producido el 17 de Octubre, ya que el Gobierno hubiera sido cedido a la Corte.

 Puigbó acompaña a Perón en su gesta nacional y popular.

 Con anterioridad se presenta como candidato a diputado en las elecciones de febrero del ’46 con la lista de la Alianza Libertadora Nacionalista.

 No ocupa cargos en el gobierno peronista, prefiere su trabajo periodístico de concientización a través del diario “La Epoca” en la sección Gremiales.

 Adelantado para los tiempos que se viven es junto a Rodolfo Puiggrós y Abelardo Ramos quien brinda un fuerte apoyo al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) del boliviano Víctor Paz Estenssoro basado en milicias obreras armadas.

 Caído Perón en 1955, resiste junto al pueblo la prepotencia de Aramburu y Rojas.

 Es encarcelado.

 Funda el Comando Táctico de la Resistencia. Se pone a disposición de John W. Cooke.

 Apoya el levantamiento del general Valle.

 Lo meten preso nuevamente en 1959, cuando gobierna Frondizi y está en vigencia el Plan Conintes.

 Siguió resistiendo a las dictaduras militares y gobiernos entreguistas, hasta que una enfermedad maldita como el “mal de Alzheimer” va minando sus fuerzas poco a poco. 

Falleció el 22 de junio de 2004 a los 85 años de edad. 

Su compañero y amigo, el poeta Alfredo Carlino, así lo recuerda: “Tenía el sagrado fuego de la militancia.

No lo podían ahogar en un vaso de agua, ni siquiera en el Paraná que lo vio crecer.

Vivía en un grito de sapucay y caminaba danzando la memoria como un chamán, mirando de chamamé en chamamé, su música litoralense (…)

Pertenecía al nacionalismo que acompañó a Perón.

Nunca más fue candidato a nada, pero siguió en el empecinamiento de sus convicciones hasta el último latido.

Lo despido, quedándome con su sonrisa contenida de varón religioso (…)

Pertenecía a esa raza de políticos militantes, que no se entregaron, no tenían creadores de imágenes ni se mutilaban sus propias carnes para ser más vistosos. (…)

Él seguirá siendo una presencia en aquellos que lo hemos vivido en la lucha”.