De Cali puedo decir que era un Cuadro político, un compañero inteligentísimo, un militante efectivo y que se reía divinamente.

CALI CANESTRARI COMPAÑERO DE SIEMPRE

Por Silvia Castro

Con Cali siempre militamos en agrupaciones distintas, en barrios vecinos, pero invariablemente andábamos haciendo cosas juntos o cruzándonos.  Con El y con su mujer, Cynthia, una de las compañeras que siempre preferí, hicimos actividades juntos e inauguramos una escuela de movilizadores culturales barriales con Briski. También nos metimos en una campaña delirante, donde nos divertimos como locos y salimos puteando.  Una vez, recién iniciados los 90, organizamos con 40 dementes una marcha contra la patria financiera en la calle San Martin: las fotos deben estar en los archivos de la Side.

CALI CANESTRARI COMPAÑERO DE SIEMPRE

 Cali con Carlos Tomada en un evento de “Los hijos de Juana”

Por Silvia Castro

NAC&POP

15/02/2013

 La muerte mejora las personas.

 Una vez muertos los vemos perfectos y nos olvidamos de los defectos y las cagadas.

 Se murió mi amigo y compañero de siempre Cali Canestrari

 Cuando yo lo conocí tenía el pelo largo hasta la cintura. Siempre me pregunte si no lo habrían metido preso por tener esas mechas subversivas.

 Nunca se me ocurrió preguntárselo a él.

 ¡Qué tonta!

 Con Cali siempre militamos en agrupaciones distintas, en barrios vecinos, pero invariablemente andábamos haciendo cosas juntos o cruzándonos.

 Con El y con su mujer, Cynthia, una de las compañeras que siempre preferí, hicimos actividades juntos e inauguramos una escuela de movilizadores culturales barriales con Briski. 

También nos metimos en una campaña delirante, donde nos divertimos como locos y salimos puteando.

 Una vez, recién iniciados los 90, organizamos con 40 dementes una marcha contra la patria financiera en la calle San Martin: las fotos deben estar en los archivos de la Side.

 No quiero verlas.

 Teníamos ventipico y yo no tenía arrugas.

 Y así podría contar miles.

 Daba gusto estar con él.

 Siempre que nos encontrábamos en una marcha o venia a los actos en la Boca, yo se lo presentaba a la gente más copada y querida.

 La mayoría de las veces ya se conocían porque yo misma los había presentado.

 Pero considero que la gente buena debe estrecharse la mano aunque sea una vez en la vida.

 Y si militan juntos, o al menos se comen unos fideos en Spiagge di Napoli, mejor.

 De Cali puedo decir que era un Cuadro político, un compañero inteligentísimo, un militante efectivo y que se reía divinamente.

 Te daban ganas de quedarte con él y su compañera 20 horas charlando y rezongando porque nunca podíamos ganar la capital y esas cosas que nos preocupan, al pedo, a los peronistas de esta ciudad podrida. 

Pero con ellos siempre parece más fácil, ¿vio? 

Y siempre arrancábamos de vuelta, remando en Chimbote. 

Siempre que me veía me decía: -Amigaaa! 

El loco también era músico. Bajista. Lo fuimos a ver un par de veces cuando tocaba con “Los tipos”. Nunca lo vi tocar tango con el contrabajo. Qué Pena.

 Cuando me entere que se había ido, me volvió al cuerpo esa sensación de orfandad que tuve cuando murió Néstor.

 Ese shock de injusticia palpable.

 Pensé en Cynthia, en los pibes, en sus compañeros. Me fui a despedir.

 El compañero Fernando me quiso recitar un poema de José Hernández, no pudo y prendió su pipa, helado.

 Los compañeros quisimos ayudar a pagar su entierro.

 Desde el ministro al que no tenía ni para el bondi. 

No sabíamos si era necesario colaborar, pero todos quisimos bancar en algo, evitarle a la familia algún dolor innecesario más.

 Pero creo que queríamos juntar una coima para que de arriba lo mandaran de vuelta.

 Todos llegamos antes que él a su velorio.

 Parece que se retrasó militando en el INCUCAI.

 Se caía de maduro que todavía, después de muerto tenia más para dar.

 Lo vamos a extrañar.

 Me queda la buena sensación de que vio a la Patria un poco mas peronista, porque él era un gran peronista y estaba muy contento con muchas cosas, pero seguía militando ahí, dónde todavía no llegamos con la justicia social. 

Allí, donde los discursos no alcanzan y solo corre aquello de la Realidad Efectiva. 

Cali tiene tres pibes divinos y un montón de compañeros que lo queremos. Parece que no dejo nada.

 Pero lo dejo todo.

 En estas épocas en que los militantes “Clásicos” estamos un poco fuera de moda, yo le pediría a los compañeros que son “menos clásicos” que averigüen quien fue este tipo.

 Y que lo copien en su compromiso y en su saber ser amigo.

 Un hermano nuestro.

 Un tipo alegre.

 Un corazón peroncho y bostero.

 Siempre viendo en que te podía dar una mano.

 Porque entre peronistas siempre nos ayudamos.

 Decía yo al principio que la muerte mejora a la gente. Pero yo ya pensaba esto de Cali cuando vivía.

 Chau Cali. Estoy llena de bronca.

 Pero peor hubiera sido no conocerte nunca.

 No hubiera sido lo mismo.

 Viva Perón, amigooo.

SC/

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