El 11 de agosto de 1976 fue secuestrado por una patota militar en una calle de la ciudad de Alberdi, provincia de Tucumán.

ROSAS PERFUMADAS CON SANGRE

Por Roberto Baschetti

Juan Angel Nughes “Luis” (FOTO) era un pibe de 14 años que militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) al igual que los chicos y chicas de “La Noche de los Lápices” de La Plata, pero en Tucumán.  Cuando salía del colegio secundario en una bicicleta que llevaba como distintivo un banderín de la Juventud Peronista (JP) lo secuestraron.  Buscaban a su padre militante peronista. Por eso se lo llevaron a él, para torturarlo y que diga donde se escondía su progenitor.

 Gentileza de Glasy Pereira ha compartido la foto de Mordisquito Vuelve.

ROSAS PERFUMADAS CON SANGRE

 Juan Angel Nughes “Luis”. 11 de agosto de 1976 –

Juan era un pibe de 14 años que militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

El 11 de agosto de 1976 fue secuestrado por una patota militar en una calle de la ciudad de Alberdi, provincia de Tucumán.

 Cuando salía del colegio secundario en una bicicleta que llevaba como distintivo un banderín de la Juventud Peronista (JP).

 Buscaban a su padre militante peronista.

 Por eso se lo llevaron a él, para torturarlo y que diga donde se escondía su progenitor.

La familia, alertada, pudo escapar y marchar hacia el exilio en Suiza.

Un par de horas más tarde llegaron los militares con Juan Angel pero no encontraron a nadie y entonces rompieron todo, se fueron y luego asesinaron al muchachito.

Eso fue once meses más tarde, cuando lo “trasladaron” en septiembre de 1977 del campo de concentración “Ingenio Nueva Baviera” donde estaba cautivo.

A un mes de ser secuestrado, su padre Raúl Nughes no sabía si lo iba a volver a ver con vida (como lamentablemente no pudo ser) y desesperado le escribió: “Hijo: tarde en tarde, cuando el cielo se engalana de nubes pasajeras, miro el hueco infinito azul que nos separa y en vuelo imaginario te rescato, de esos locos homicidas de mi patria / ‘Yoni’ ¿Cómo describirte? Yo no puedo; solo los que te conocieron dirán de tu pureza y de tu encanto; o acaso tus verdugos, al herir y desangrar tus carnes, les brindes rosas perfumadas con tu sangre…”.