SANDINO: RELATO DE SU LUCHA

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La situacion no se le presentaba nada facil, pues pocos hombres debian enfrentarse al mejor ejercito moderno del momento, que habia tenido una mayor preparacion belica, que el de Sandino. En la guerra europea

 

SANDINO: RELATO DE SU LUCHA

 

Por Iván Ballesteros Armenteros

 

 1. Biografía

 

 Nace en Niquinohomo el 18 de Mayo de 1895. Hijo ilegitimo de un terrateniente Gregorio Sandino y de una campesina mestiza Margarita Calderón. Con estudios primarios y desde muy joven trabajando como comerciante o mecánico. Por una disputa debe irse de Nicaragua. Trabajará en Guatemala para la United Fruit Company y en Tampico (México), para la Huasteca Petroleum. Las tensiones entre el gobierno mexicano y el de Estados Unidos sobre el control de los recursos petrolíferos por un lado, la situación del todavía México revolucionario le hace tomar conciencia a Sandino, de la situación similar en la que se encuentra su país.

 

 De vuelta a Nicaragua ve la precaria situación de los obreros y campesinos, sobre todo de aquellos que trabajan para compañías norteamericanas, que al igual que en el XIX, reciben como pago una serie de cupones que apenas tienen valor adquisitivo.

 

 Llego a un país donde se estaba gestando un pequeños movimiento nacionalista, y sobre todo anti-estadounidense. Se unirá a las filas liberales, en octubre de 1926, del General Moncada. Aportará a la lucha unas armas que él compra por valor de 300 $. Sandino participa de las tradicionales disputas entre liberales y conservadores por el poder. Detrás de la lucha entre ambas facciones estaban los intereses de Estados Unidos, que atendiendo a sus intereses apoyaba a uno u otro de los partidos. Pese a unirse a la facción liberal, esta le repudia por que su movimiento ocupa un espectro muy amplio de la sociedad indígena y obrera nicaragüense muy distanciado de la oligarquía liberal. Las armas de su grupo armada eran demasiado antiguas para luchar contra las tropas conservadoras de Adolfo Díaz, y cuando pedía armas a los liberales de Moncada estas le eran negadas. Es en este contexto de conflicto latente; (el 6 de Enero de 1927) es cuando 16 Barcos de guerra de los Estados Unidos, al mando del Almirante Latimer, desembarcan en Nicaragua, con el objetivo de sostener a Adolfo Díaz. Él en un discurso lamenta su anterior retirada de suelo nicaragüense (1925):

 

 “(…) les doy la bienvenida a su regreso en ayuda de nuestra nación, en tanto yo sea presidente y en los gobiernos que me sigan, los marinos de la Unión deben permanecer en mi país”.[1]

 

 Estas palabras muestran la realidad de Nicaragua en aquellos momentos, una realidad a la que se opondrá en todo momento Augusto Cesar Sandino.

 

 En mayo de 1927, los liberales guiados por José María Moncada, entregan las armas al representante de los marines en Nicaragua (Henry L. Stimpson). Un acuerdo que suponía el definitivo espaldarazo presidencial por parte de Estados Unidos a ejecutivo conservador. Y el reparto de poderes entre conservadores y liberales. Sandino ve como una vez más los liberales, se mueven más por intereses de una pequeña oligarquía abandonando de nuevo al pueblo nicaragüense. Sandino no se vende, si en México le llamaban vendepatrias, por la tradicional actitud inoperante de los nicaragüenses ante la continua intromisión de los Estados Unidos. Ese mismo mayo de 1927 Sandino marcha con unos pocos fieles a Jinotega, para proseguir la lucha. Allí escribe el famoso manifiesto de El Mineral suscrito desde San Albino, estableciendo los puntos de su lucha: contra los oligarcas criollos, los invasores yanquis y en defensa de los oprimidos. La guerrilla Sandinista había comenzado.

 

 2. La Guerrilla de Sandino.

 

 Los comienzos del General Sandino no son nada fáciles. Pocos son los hombres que tiene a sus ordenes. La mayoría mal equipados y poco preparados para la guerra. Opta por crear el cuartel General en Las Segovias, en uno de los lugares más inaccesibles, en Cerro Chipote o Chipotón. La situación no se le presentaba nada fácil, pues pocos hombres debían enfrentarse al mejor ejército moderno del momento. Un ejército que había tenido una mayor preparación bélica, que el de Sandino. Esta preparación fue la guerra europea.

 

 Desde Las Segovias, Sandino emprenderá una labor informativa de lo qué es y consiste su obra, mediante la elaboración de toda una serie de manifiestos. En todos ellos justificará su lucha contra el opresor yanqui, pedirá la unión del mundo latinoamericano para hacer un frente común contra Estados Unidos. A parte de criticar a los representantes gubernamentales de Managua por aceptar y favorecer la existencia de marines estadounidenses en suelo nicaragüense. La presencia de una guerrilla, provoca el temor de la burguesía pactista, la cual no dudará en ofrecer cargos al General de Hombres libres para que abandone su lucha. Incorruptible, él no se vende.

 

 El malestar impulsa a Moncada (Mayo 1927) a enviar tropas a Jinotega, en la expedición también irán tropas estadounidenses. Ocupan parte del territorio, motivando la salida de Sandino a las montañas de aquella zona. Durante los meses siguientes, es cuando tiene lugar más intensamente la labor preparatoria de sus fuerzas, y la realización de manifiestos.

 

 2.2 Críticas estadounidenses contra la invasión nicaragüense.

 

 En julio de 1927, tiene lugar el primer enfrentamiento entre la Guerrilla de Sandino y los invasores estadounidenses, en lo que se conocerá como Batalla de Ocotal. La bárbara actuación de los marines, al ametrallar a la población. Esto provocó las primeras divisiones en Congreso y Senado estadounidenses criticando la acción exterior de los Estados Unidos en América Latina:

 

 “Hemos impuesto nuestra fuerza a los países débiles, indefensos y sin poder alguno asesinando a millares de sus súbditos, y los hemos atacado cuando esperaban que los defendiéramos. Hemos usado de la doctrina Monroe para impedir que las naciones europeas que simpatizan con esas repúblicas americanas acudieran en su exilio(…)”[2] Discurso de H.H: Knowles, ex ministros en Nicaragua y en la República Dominicana.

 

 No sólo fueron criticas las voces en los medios políticos, también en los públicos, sobre todos en diarios estadounidenses de tendencia liberal. Destacando muchos de ellos, que si la intervención estadounidense era para salvaguardar los intereses de un canal que todavía no había sido construido.

 

 2.3 Hacia la configuración de la Guerrilla.

 

 Las tropas de Sandino, no paraban de sufrir derrota tras derrota sobre todo por que los marines eran tropas de elite. Además estas tropas se dedicaron por practicar una guerra de castigo, atacando cualquier emplazamiento campesino ante el temor a que estos fueran guerrilleros de Sandino. A la larga esa persecución se convertirá en el mejor aliado de la causa sandinista.

 

 Era clara, la difusión internacional del movimiento en el que estaba sumido Nicaragua, sobre todo en un periodo como el de entreguerras en el que las sociedades se estaban polarizando cada vez más. Los ejemplos los encontramos, en actos como los de Gabriela Mistral o cuando los ejércitos de Chiang Kaishek entraban victoriosos en Pekín, el retrato de Sandino figuraba como estandarte en varios cuerpos del ejército revolucionario chino. Un visitante famoso a las filas sandinistas será el caudillo salvadoreño Agustín Farabuno Martí, hubo alejamiento entre ellos motivado por cuestiones ideológicas

 

 Siempre han generado las simpatías de la opinión pública, aquellos que luchaban contra el grande. Sandino en ningún momento tratará de vencer a los Estados Unidos, tan sólo garantizar la marcha de estos fuera de su país.

 

 Las continuas derrotas hicieron aprehender al General Sandino de cual sería la táctica de lucha. Había que evitar que los invasores contaran con armamento superior, eligieran el terreno y el modo de los combates, pues eran profesionales y era lo que venían haciendo hasta el momento. La adopción de la táctica de guerrilla, suponía jugar a favor del factor sorpresa, entendiendo por tal, el empleo de la emboscada y la retirada inmediata. Esta técnica fue empleada por primera vez en septiembre de ese año, en la ciudad de Telpaneca, con éxito. El conflicto entre ambos ejércitos, era muy violento.

 

 La situación de la Nicaragua en tiempos de la Guerrilla era la siguiente, si Sandino controlaba valles, montañas y ríos. En este campo sus fuerzas eran imbatibles. Los marines controlaban las ciudades. El mundo urbano guardaba una neutralidad benévola con fuerzas de ocupación y guerrilla sandista, les interesaba salvaguardar lo que tenían.

 

 Los efectivos en ambos bandos eran de unos 3000 los hombres de Sandino, y 12000 en los marines. La composición de su ejercito no sólo era de nicaragüenses sino también de latinoamericanos, europeos y algunos asiáticos. Las ideologías entre estos soldados eran variadas, pero a todos les unía un sentimiento común, echar a los yanquis. El mismo Sandino dirá de los objetivos de su lucha.

 

 “La verdadera independencia de Nicaragua Derivará de su integración espiritual, económica y política en el seno de una confederación de pueblos centroamericanos, para la búsqueda común de una solución socialista de sus problemas como pueblos.”

 

 El armamento de la guerrilla era bastante vetusto, empleándose en algunos casos, fusiles de la guerra de Cuba. Se empleaban también armas hechas a mano, como las famosas bombas de Sandino. Pero el arma más eficaz era el servicio de información y espionaje. Llegándose a crear en la selva nicaragüense un argot particular y un sistema de signos para la comunicación entre elementos sandinistas.

 

 No podemos pensar que la guerrilla sandinista era un cuerpo de milicias corrientes, era un cuerpo disciplinado. Donde cualquier tropelía de los mandos de Sandino se veía castigada con la muerte.

 

 Por el bando contrario, un elemento clave para la lucha contra Sandino será la aviación. Pidiendo cada vez más la marina de Estados Unidos, más aviones. Se ametrallaba a toda persona que iba por la selva, no importaba en ese momento si estaba con Sandino o no. Los marines no asimilaran bien la idea de perder en tierra casi continuamente. Podemos establecer aquí un símil histórico con la futura Guerra del Vietnam, pues era común el bombardeo por parte estadounidense de la frontera hondureña, alegando que era zona de aprovisionamiento ocasionando la matanza de civiles.

 

 2.4 Elecciones en Nicaragua.

 

 En octubre de 1927, llegaban a Washington los Generales Emiliano Chamorro (Conservador) y José María Moncada (Liberal), para ver legitimadas las candidaturas de ambos a la presidencia. Participando estos, en diversos actos, con los grupos financieros inversores en Nicaragua. El objetivo, conseguir el patronato del dólar. Dado que la Constitución nicaragüense no permitía a ninguno de ellos ocupar el cargo.

 

 Mientras los generales se dedicaban a la “campaña” en Estados Unidos. Sandino prosiguió con la lucha armada, tomando posiciones estratégicas sus hombres, en varios puntos de Nicaragua. La mayor parte de la documentación la encontraremos de los mismos escritos de Sandino. Llama la atención la utilización muchas veces de maniquís para engañar a los marines, los cuales se proponían mediante emboscadas cazar a Sandino. Siendo en la mayoría de los casos el cazador cazado. Un haciéndose Sandino muchas veces el muerto, para provocar el nerviosismo de las tropas yanquis.

 

 Aquel conflicto tan violento deparará en una guerra de medios, donde la prensa de izquierdas estará a favor de Sandino, destacando las atrocidades de los marines. Los periódicos conservadores dirán lo contrario. Deducimos de todo esto que el movimiento sandinista fue relativamente conocido a escala mundial, estableciendo grupos de opinión a favor de uno u otro bando.

 

 2.5 Las Conferencias Panamericanas.

 

 La Sexta Conferencia Panamericana comenzó el 16 de enero de 1928, y resultó un fracasó dado que la tensión nicaragüense estuvo presente durante todas las reuniones. Existía un sentimiento común para todos los países de América Latina, de que el Tío Sam, estaba demasiado presente en la vida política de estos países.

 

 Fue una reunión bastante turbada desde el principio, pues la llegada de la delegación de Moncada, no levantó muchos el animo a los asistentes. En esta Conferencia que tuvo lugar en La Habana, se oyeron cosas como la del Presidente de Estados Unidos:

 

 “El gobierno de Estados Unidos no tiene, propósitos imperialistas y tampoco los tendrá en el futuro”

 

 Una paradoja bastante seria. En aquellos momentos tenían problemas con Estados Unidos, casi la totalidad de los Estados Americanos. Motivado sin lugar a duda, por la aplicación de la doctrina política del “Big Stick”, de Theodore Rooselvelt. No será hasta que otro Rooselvelt llegue a la presidencia, cuando la tensión entre Estados Unidos y las demás potencias latinoamericanas se dirima. Esta cambio en la actitud de los Estados Unidos, se derivaría de la Política de buena vecindad practicada por su presidente.

 

 El ejemplo lo encontraremos en la Séptima Conferencia Iberoamericana, celebrada en 1933 en Montevideo. Donde se daban muestras por parte de Franklin Delano Rooselvelt y de su Secretario de Estado Cordell Hull a favor de un principio general de no intervención en los demás asuntos americanos.

 

 3. Los largos años de la lucha.

 

Mientras los asuntos de Nicaragua se discutían a kilómetros del país, la lucha del ejército de Sandino continuó. El 27 de febrero obtenía una victoria importante en El Bramadero. Destacaré de esta “Batalla”, la crudeza con la que se luchó, y como era normal después de estas escaramuzas, los desvalijamientos. Los saqueos era comunes en ambos bandos. Destacaban sin duda los de la guerrilla de Sandino, de ahí el apelativo de los periódicos oficiales a los tropas de Sandino con el trato de bandoleros También los marines hacían los mismo, sobre todo con las reliquias eclesiásticas. Esto no evitó que las condenas eclesiásticas fueran siempre contra Augusto Cesar Sandino (A.C.S):

 

 “Las iglesias se hacían eco de la maledicencia, y cultivaban su apoyo a la intervención con una crítica despiadada a la resistencia, a la que atribuían desde todos los púlpitos características bolcheviques y ateas”[3]

 

 Las actuaciones algunas veces de la guerrilla tenían un cierto carácter místico, dado el componente indígena de las filas sandinistas. Sabemos de algunas impresiones de Sandino, mandando trasladar sus tropas a unas zonas, pues había soñado que desde allí iban a lanzar un ataque los yanquis. Siempre se cumplían estas previsiones.

 

3.2 La batalla mediática.

 

 Los conflictos no tenían sólo lugar en la Selva. También en los medios. La Guerrilla, solía tener a algunos periodistas a favor que relataban las luchas entre Sandino y los marines. Destaca uno de estos periodistas Froylán Turcios, director de la revista Ariel. Se convirtió en elemento de enlace entre él y los que deseaban enviar armas y hombres a Las Segovias, por Honduras. Por intercesión de los Estados Unidos se le ofreció un cargo a este hombre, con lo cual Sandino dejaba de tener uno de sus mejores propagandistas. La defección de Turcios le había privado de todo contacto con el exterior. Aprovechado por los diarios reaccionarios a proclamar la muerte de Sandino. Esto motiva la decisión de buscar la ayuda de otros países latinoamericanos. De ahí el futuro viaje de Sandino a México.

 

 Eran normales las cartas entre personalidades de la izquierda europea y Sandino. Destacaremos a la del socialista Luis de Araquistain, quien en 1928 recibe un carta de Sandino a favor de la lucha republicana que por aquella época se estaba fraguando en España.

 

 Cuando la guerra era mediática, sobre todo cuando se citaban las atrocidades de un bando y otro. Sandino empezó por tener prisioneros, pero al ver que el invasor aplicaba la ley de fugas a los soldados sandinistas, dejo de interesarle la propaganda, pagando con la misma moneda a los invasores, como él mismo les llamaba. Los marines, que no soportaron estar a merced de los sandinistas, optaran por echar a la población civil contra Sandino, cometiendo toda una serie de tropelías contra la población de Las Segovias. Llegando a una situación en la zona de tensión continua, pues o se coopera o se lucha contra él. Era común que hubiera gentes que se enrolaran en las filas del General de Hombres libres y quisieran asesinarle (José Santos Sequeira.)

 

 Sandino continuamente desde sus manifiestos, procuraba que estos se convirtieran en proclamas a favor de la unidad de los pueblos de América frente al imperialismo de Estados Unidos. Del que sólo pedía un trato de Estado a Estado, y no a lo que parecía más de metrópoli a colonia. Critica continuamente la inoperancia de muchos estados ante el trato abusivo de EE.UU.

 

 También tratará de establecer un plan de paz para Nicaragua, pidiendo para esto el apoyo de uno de los países punteros del cono sur americano, la Argentina de Hipólito Irigoyen. El plan de paz, no quiso ser conocido por el presidente Argentino, si bien la prensa rioplatense publica la carta de Sandino a su presidente. No cabe duda de que mantener buenos tratos con Estados Unidos valían más que la paz para Nicaragua.

 

3.4 el viaje a México

 

Iba para poco tiempo, con el objetivo de la obtención de armas y apoyo a su causa. Pero paso allí más de un año. Cruzo la mayor parte de Centroamérica hasta México pasando inadvertido, también por que así lo quisieron los países por aquellos que pasaba. En Julio de 1929, ya se encontraba en Veracruz, sino fue a la capital, es por que se lo impidieron.

 

 La actividad guerrillera, no sufrió un paron sino que aumentó. Pues no sólo en Las Segovias se fraguaba la lucha contra los EE.UU. surgiendo grupos armados en toda Nicaragua. Uno de los motivos podrían ser las arengas desde México que mandaba Sandino.

 

 Pese a estar allí más de un año obtuvo muy poco para la causa Sandinista, apenas dos ametralladoras de mano. Fracasó también en su intento de unificar todos los movimientos revolucionarios de Iberoamérica. Se entrevistó con el presidente mexicano Portes Gil, si bien no obtuvo de él, más que promesas.

 

 Mientras en su país, el número de efectivos norteamericanos se reducía en el combate contra las tropas de Sandino. El motivo la Constabularia Nacional se había transformado en Guardia Nacional. Los soldados sandinistas ahora se enfrentaban a sus hermanos, y la Guardia Nacional empleaba sus mismas tácticas de combate:

 

 “Los nuevos combatientes se tiraban al suelo. Avanzaban entre la selva en lugar de utilizar los caminos, evitaban los pueblos, dispuestos para el espionaje y se servían de los mismos métodos de guerrillas impuestos por Sandino.” [4]

 

 Estados Unidos se veía cada vez más cansado e impotente, al ver que los resultados no llegaban, a la par que la situación se estaba viendo como ajena, aquella no era la lucha de los intereses de Estados Unidos. Era la lucha de los intereses de unos pocos de Estados Unidos. Cada vez era mayor la crítica de los diarios liberales, hacia ese conflicto, al que al parecer no se le podía poner fin. Paulatinamente dejará su presencia al mínimo, tan sólo a los agregados militares. Puede que este abandono progresivo de los marines se deba a la “política de vecindad.”

 

 Este giro en la política estadounidense, dio sus primeros pasos en 1930. Un día después de que Moncada accediera al cargo, tras las elecciones. El nuevo presidente de los EE.UU. Edgar Hoover, proclamará que no iba a quedar ningún oficial extranjero en Nicaragua. Era un intento de hacer disminuir la tensión entre los Estados Unidos y los demás países americanos. Pues sabemos que durante el recorrido de Hoover por algunos países americanos, pudo sentirse molesto ante las manifestaciones antinorteamericanas de las que era testigo.

 

 La existencia de tropas estadounidenses, no será nada gratuita. Pues el ya maltrecho erario nicaragüense, se verá cada vez más vacío, y la hacienda endeudada. Los gastos militares impedirán su utilización en otros campos, como la inversión pública. Pon tato la situación de guerra motivaba, por un lado el mayor endeudamiento del país con Estados Unidos, y por el otro la progresiva pauperización del país, poniendo fin al desarrollo.

 

 Estos hombres de la Guardia Nacional, se educaban la mayoría de manos de oficiales del ejército yanqui, en la Academia Militar. Enseñanza demasiado liviana, pues formaba oficiales en apenas 6 meses. Diremos de todo esto que le mayor legado que dejó EE.UU. en Nicaragua fue una casta militar.

 

3.5 La lucha continua.

 

 En Junio de 1930, regresa a Nicaragua con las manos vacías. Pese a contar con victoria de su ejército, y a contar con apoyo de la prensa mundial de izquierdas, incluida la estadounidense. Estaba sólo en la lucha contra Estados Unidos, ningún país latinoamericano se sumaba a la rebelión. Es un sus continuos manifiestos, proclamaba que la independencia de Nicaragua sólo se conseguía con cooperación de los pueblos de América latina.

 

 El motivo principal por el que Sandino vuelve a tierras nicaragüenses es por el intento del gobierno de llevar a los campesinos a campos de concentración. Se utilizará una nueva forma de mantenimiento de la guerrilla. El control de ciertas industrias, en especiales madereras, obligara a los propietarios a pagar un “impuesto revolucionario.” Son años de reactivación de la lucha en la selva, con combates en los márgenes de río Coco.

 

 En ese contexto de la lucha tiene lugar el llamamiento a las elecciones. Donde se abrirá una brecha entre liberales (Moncada) y una facción de su partido que le rechazaba. Estos a su vez se enfrentaban a los conservadores de Chamorro y Díaz. La Guardia Nacional tomará parte a favor de Moncada. Este intentará reformar la Constitución, para poder ser reelegido. En su anterior visita a Estados Unidos lo único que conseguirá será la negativa oficial de EE.UU. Sandino y su ejército optarán por llamar a la abstención, para él y su ejército esas elecciones no era sino una farsa. Ante las elecciones que se avecinan, Sandino y su ejército amenazaran con una serie de incursiones, que tendrían lugar en las principales ciudades de Nicaragua. Ya que su ejército se distribuye por todo el suelo nicaragüense.

 

 El año 1932 comienza con las mismas batallas de siempre, es decir un tira y afloja entre sandinistas y los marines la Guardia Nacional, un conflicto que parecer ser que tiene un fin cada vez más cercano. Estados Unidos estaba cumpliendo su promesa de ir retirando sus tropas. Pero existía incertidumbre pues el conflicto en Nicaragua aún no había finalizado. Si era cierto que las tropas norteamericanas iban saliendo del país, pero la presencia de yanquis, en puestos de importancia como la Guardia Nacional (oficialía) y en cargos económicos, como la dirección de Aduanas, no daban muestra de ello.

 

 A finales de 1932, la actividad guerrillera y política de Sandino se centra en exclusividad en lograr la mayor abstención ante las próximas elecciones. La cosa no estaba nada clara y más ante el enunciado por parte de las tropas estadounidenses de su marcha a principios de 1933. ordenará a sus Generales (Umanzor), la toma de posiciones estratégicas. El día 14 de octubre, el partido de los trabajadores de Nicaragua declara la huelga General electoral. Pese al boicot las elecciones se celebran llegando a la presidencia el Liberal Sacasa. Sandino y su ejército no reconocerán al nuevo presidente y si lo harán con H. Portocarrero, propuesto por Sandino a la presidencia.

 

 Octubre de 1932, comienza con el acuerdo de liberales y conservadores de alcanzar la paz con Sandino. Una junta de notabilidades locales, formada por liberales y conservadores formarán el “Grupo Patriótico”, convinieron en gestionar una amnistía total, y una promesa entre liberales y conservadores de respetar el resultado electoral de las elecciones de noviembre de 1932. Moncada fue el único que se resistió a la firma del documento, todavía presidente. Un intento a la desesperada de mantenerse en el poder, quizás con la ayuda militar que le proporcionaba la Guardia Nacional.

 

 4. Paz y Muerte.

 

 Para Sandino era un mal menor la victoria liberal, y se está pensando seriamente en dialogar con el presidente electo. Sandino un poco contrariado todavía por el resultado de las elecciones, y su campaña por la abstención, pues sólo lo había hecho 1/3 de los electores. Decide crear el Estado Libre de las Segovias, pidiendo al incipiente Gobierno Revolucionario del Salvador que no reconocieran al Liberal Sacasa. A su vez comienza una serie de incursiones del ejército sandinista, a las ciudades del país. Se inicia una auténtica guerra Civil, pues ya los yanquis habían salido del país, y el conflicto era entre sandinistas y la Guardia Nacional. Nos encontramos por tanto en 1933.

 

 Comienza el año 1933, sin los marines en Nicaragua, y con los Liberales de Sacasa en el gobierno. Uno de los puntos de Sandino se había cumplido, pero la presencia de estadounidenses en diversos puestos del país, todavía entorpecía la paz. Continua una actividad guerrillera cada vez más fuerte. Sabemos de casos en los cuales la Guardia Nacional se pasa al bando de Sandino. Hay una actividad arrolladora de las filas de Sandino, en todos los frentes del país, saldándose la mayoría con victorias.

 

 Sacasa ordenaría a Sofonías Salvatierra encargarse de entablar relaciones con Sandino. Le dan un documento para que se entregue a Sandino proponiéndole, una reforma constitucional que vendría a servir para lograra una mayor representación de las minorías (uno de sus objetivos). Llegaba el momento de llevar a cabo el plan del Acuerdo Patriótico. El gobierno de Sacasa, no sentara muy bien desde el principio a la Guardia Nacional, que a los 15 días de Gobierno ya se desbarajusta una intentona golpista.

 

4.1 Los acuerdos de paz.

 

Los primeros contactos habían tenido lugar a finales del año anterior. Entre las condiciones de Sandino para la paz está:

 

 “El gobierno de Sacasa debe ser libre y no traer compromisos públicos ni privados con los Estados Unidos del Norte América”.

 

 Salvatierra contestará por carta que respecto a las relaciones con EE.UU. no existían acuerdos públicos o privados, y que desde primeros de enero, no había ni un solo soldado de la intervención. El 12 de enero Salvatierra marchará hacia Las Segovias a entrevistarse con A.C.S. Volverá a finales de enero con una propuesta conocida como el Protocolo de Paz:

 

 1. “… Convencerse de que prescindirá de la intromisión extraña en las finanzas de Nicaragua y la determinación que tenga respecto a la llamada Guardia Nacional; saber si el doctor Sacasa tiene pactos con interventores norteamericanos.

 

 2. Por Iniciativa del Ejecutivo, el Congreso Nacional de Nicaragua decrete la creación de un nuevo departamento (sito en el Cuartel General de Sandino, con el objetivo de declararlo zona neutral, o a modo de tierra de nadie)

 

 3. Las autoridades civiles y militares del departamento sean nombradas dentro de los miembros que han integrado nuestro ejército. Las armas deberán formar parte del nuevo ejército como defensa de la República.

 

 4. Extraer de los archivos nacionales e incendiar todos los documentos en que se califique de bandolerismo la actitud que asumió el suscrito y su ejército el 4 de Mayo de 1927, cuando el Gobierno de los estados unidos de Norteamérica, amenazó a los ejércitos nicaragüenses desarmarlos si no se sometían a su despótico capricho.

 

 5. Revisión de los tratados Bryan-Chamorro, sobre la construcción del canal y la base marítima de Fonseca, la cual debe ser declarada una base naval de nacionalidad indohispana…”

 

 Se concertó una tregua a partir del 23 de Enero, con una duración de 15 días, durante el cual se entablarían conversaciones para un armisticio final. La Guardia Nacional violará la tregua varias veces, demostrando la falta de acatamiento al Presidente; no eran los únicos, una parte del Congreso, las clases pudientes cultivaban el odio contra Sandino. Se trató muchas veces por parte de estos aquellos de romper el tratado de paz. Continuaran las incursiones de la Guardia Nacional, sobre la futura zona neutral. Los combates entre la Guardia Nacional y los generales de Sandino eran todavía la nota predominante. Se demostraba de esta forma, que las riendas de Nicaragua las llevará más la Guardia Nacional de Anastasio Somoza, que el Presidente. Eran continuos los llamamientos de Sacasa a la paz, sobre todo a la Guardia Nacional. Los militares contestaran al Jefe de Gobierno que eran los sandinistas los que la rompían.

 Existía un principio para la paz, que fue aceptado por Sacasa. Tras encuentros, idas y venidas de Salvatierra a Las Segovias, para dialogar con Sandino. Augusto Cesar decidirá dialogar con Sacasa en Managua. El 2 de febrero dialoga por primera vez con el Presidente. Esa misma noche se firmará un convenio para la paz.

 

 Este convenio vendría a ratificar el Protocolo de Paz. Se proclamará una amnistía a los hombres de Sandino, se creará un nuevo departamento territorial en el antiguo Cuartel General de Sandino, resguardado por su guerrilla, con el fin de garantizar la seguridad de estos, y a modo de zona neutral, para que paulatinamente entreguen las armas. Salida de los marines, apoyo a la reunión en Buenos Aires con idéntico temario, y que el gobierno admitiera su derrocamiento por el pueblo si éste consideraba negativa su gestión.

 

 El ejecutivo estará a favor de la paz desde el primer momento, y dará muestras de su fe, aprobando un crédito, para gastos de pacificación y obras públicas. A pesar de todo la Guardia Nacional continuará con la actividad hostil. Muchos soldados desarmados del ejército sandinista, resultaran heridos por las persecuciones de la Guardia Nacional. Esta situación provoca el temor del ejecutivo ante el torpedeamiento del proceso de paz. Sacasa obligará a Somoza a que controlé mejor a sus hombres. El 22 de febrero Sandino procede a la entrega de armas estipulada.

 

 Ante los cumplimientos de los acuerdos por parte de ambos. Sandino viajará a Managua por segunda vez, para recabar de Sacasa el cumplimiento del pacto contraído y garantías para sus hombres desarmados, hace circular el rumor de que va a solicitar dinero. El error fue no hacer constar en el pacto de paz las condiciones que habían sido estipuladas en el Protocolo inicial, le presentaban como renunciando a sus aspiraciones a favor de una Nicaragua libre del pacto Chamorro-Bryan. Por ello recibió la critica de algunos de sus Generales como Gustavo Alemán Bolaños. La Guardia Nacional continuará con sus tropelías, pues todavía seguía aplicando la Ley de Fugas. Decir que si bien es cierto que los estadounidenses se habían marchado, la Guardia Nacional representaba la pervivencia de los intereses de EE.UU.

 

4.2 La muerte de Sandino.

 

 Preocupaba al presidente Nicaragüense la rivalidad existente entre Somoza y Sandino, lo cual amenazaba la estabilidad de los tratados de paz. Conseguirá una reunión entre ambos en febrero de 1934. Sandino desde las Segovias comenzaba a llamar la atención ante las continuas tropelías de las tropas de Somoza a sus hombres. Aquello no era una paz muy justa. Este temor obligó a Sandino a no entregar la totalidad de las armas, con el fin de defenderse como pudieran y que si su presencia era lo que motivaba la tirantez existente, estaba dispuesto a abandonar el país. Su deseo de conseguir una paz duradera y una Nicaragua independiente le llevará a aceptar la entrevista entre Somoza y él. Con lo cual inicia su tercer y último viaje a Managua.

 

 Sandino había llegado a la capital para dar por finalizadas sus gestiones en pro de la paz. "Yo no dispararé un tiro más. Haremos la paz aunque se oponga el mismo señor presidente. Mi resolución es irrevocable, por ese ideal he venido, desafiando los riesgos y haciendo cara a los rencores y odios de la Guardia Nacional", le había manifestado, al escritor Salvador Calderón Ramírez, el general Sandino. La entrevista prosiguió y Sandino agregó: "Para mí quiero no absolutamente nada, solamente pido garantías para mi gente. Mis hombres, después de la agitación de la guerra, necesitan templar sus músculos en el trabajo. Así como los llevé al matadero para repeler a los invasores, anhelo, hoy día, hacerlos entrar en el deber y enseñarles que si el AYER era de pólvora, destrozo y aniquilamiento, el HOY y también el MAÑANA deberán ser de actividad constructiva y de fecunda reparación".

 

 Según relato del entonces ministro Sofonías Salvatierra en los "Últimos días de Sandino" en el auto cuando salieron de la Casa Presidencial, Sandino, don Gregorio Sandino y él viajaban en los asientos de atrás y los generales Estrada y Umanzor en los de adelante. Cuando venían por la avenida del Campo de Marte al pasar por el Hormiguero un destacamento de guardias nacionales les detuvo y el que hacía de jefe les gritó una orden: "!El que levante la mano será matado¡". Cuenta que las ventanillas del vehículo aparecieron erizadas de ametralladoras; Sandino y sus compañeros fueron despojados de sus armas y se les ordenó descender. Al jefe del pelotón él le dijo "!Oiga, soy ministro y venimos de Casa Presidencial", ¿qué ocurre?" y el militar respondió "Obedezco órdenes superiores" y sin agregar más hizo que todos entraran al patio del cuartel.

 

 Sandino, exclamó: “¿Por qué semejante atropello?. Hecha la paz todos somos hermanos. Hace pocas noches el general Somoza me ha dado un abrazo en señal de concordia y hemos intercambiado retratos con dedicatorias en prueba de armonía.” se expresó Sandino ante los militares.

 

 Y mientras Sandino hablaba alguien en el interior del cuartel se comunicaba por teléfono con el exterior. Luego el teniente López nos dijo: "Usted y don Gregorio Sandino permanecerán aquí hasta nueva orden, los demás habrán de seguirme". Rodeados por los guardias, Sandino, Estrada y Umanzor se perdieron en las sombras. Momentos después se escucharon disparos de fusilería y de ametralladoras, en tanto don Gregorio destacándose en la claridad de la mañana, dijo: "Ya están matando a Sócrates y sus compañeros". El ministro Salvatierra no pudo contestarle pero admiró la estoica serenidad y entereza del anciano. Pasados unos instantes se escucharon de nuevo el trueno de las ametralladoras:

 

 "Están matando a Augusto" exclamó don Gregorio agotado totalmente por la emoción. Era la mañana del 21 de febrero de 1934.

 

 El general Augusto César Sandino fue asesinado por órdenes expresas de Tacho Somoza. A los pocos meses en una cena reconocería la autoría del hecho.

 

 "Hablad en las plazas, en las

 universidades, en todas partes,

 de ese general de América,

 que se llamó Augusto César Sandino"

 "Usadlo contra el panamericanismo

 del silencio y que resuenen nuevas voces

 de juventudes alertas en las atalayas,

 pues la lucha de Sandino continúa".

 Miguel Ángel Asturias

…………….

 

SANDINO, HÉROE POLÍTICO Y MILITAR

 

 Por Emmanuel Carballo

 

Periódico "El Día", México, 23 de febrero de 1975, suplemento dominical "El Gallo Ilustrado"

 

 Hace cuarenta y un años, el 21 de febrero de 1934, Augusto César Sandino fue asesinado por mayordomos y peones nicaragüenses al servicio de los intereses imperiales de los Estados Unidos.

 

 Sandino es uno de los héroes más limpios con que cuenta la historia de la lucha antiimperialista en la América Latina: es, y seguirá siendo, un ejemplo para los patriotas del continente que luchan por la verdadera y efectiva independencia de sus pueblos.

 

 Sandino fue en la segunda década de nuestro siglo uno de los precursores de la guerra de guerrillas (de la guerra revolucionaria y de la guerra librada con éxito contra el invasor imperialista). En otras palabras, y en cierto sentido, se adelanta a los barbudos de la Sierra Maestra, a los esforzados guerrilleros de América Central y América del Sur y al heroico pueblo vietnamita.

 

 En seguida, y en torno a esta faceta, ofrezco un colagge que lo muestra como un hábil estratega de este tipo de guerra en el continente americano.

 

 En unas cuantas líneas, William Krehm traza una imagen correcta sobre la táctica de lucha y el sentido del movimiento sandinista:

 

 "Durante casi siete años, prácticamente sin ayuda, luchando con rifles capturados al enemigo y granadas de mano hechas con latas de sardinas llenas de piedras, resistió a la aviación y al equipo moderno de la marina norteamericana y de la Guardia Nacional de Nicaragua. Sus enemigos más encarnizados han rendido tributo a su bien organizado espionaje, segura señal de que gozaba de las simpatías de la población.

 

 A través de toda Latinoamérica Sandino se convirtió en un David legendario que aunque no tenía la menor esperanza de decapitar al grande y rubio Goliath, sí le suministró un buen tirón de orejas".

 

 Gregorio Selser resume en unos cuantos párrafos de su Sandino, general de hombres libres los métodos de combate de que se sirve el nicaragüense para hostigar, debilitar y exasperar a los marines norteamericanos y a sus cómplices nativos:

 

 "En un principio todas fueron derrotas. A la de San Fernando siguió el desastre de Las Flores, donde perdió sesenta hombres y un armamente vital. Poco podían hacer sus tropas frente a las tácticas de un ejército regular que contaba con la dirección de veteranos de la Primera Guerra Mundial. Como Sandino operaba según el sistema de trincheras, poco costaba a los invasores flanquearlo y, con ayuda de la aviación, desalojarlo.

 

 La lección, a poco de reiterada, fue plenamente comprendida. Percibió que en tanto los invasores contaran con armamento superior, eligieran el terreno y el momento de los combates y se valieran de sus conocimientos militares académicos, poco podría hacer él si les correspondía con el mismo juego. A partir de ese momento decidió Sandino adoptar las tácticas de las guerrillas, aprovechando sus conocimientos del terreno donde operaba, para tratar de obtener el máximo rendimiento de los escasos hombres y armamento de que disponía. Decidió que el factor sorpresa era elemento primordial de ventaja en las luchas del tipo de la suya, que exigían el empleo de la emboscada y la retirada inmediata una vez logrados los objetivos propuestos.

 

 El primer ensayo fue puesto en práctica diez días después del desastre de Las Flores, cuando Sandino, en tanto los invasores se internaban en Las Segovias en dirección al cerro del Chipote, se colocó a su retaguardia y atacó, el 19 de septiembre de 1927, la ciudad de Telnapeca. Por la noche la ciudad estaba en sus manos, con excepción del sistema defensivo de trincheras "con alambres de púas y la extensa red de zanjas comunicadas entre sí, como copiando el sistema de atrincheramiento usado durante la guerra europea…"

 

 Para comprender este cambio en las concepciones militares de Sandino, casi todas instintivas, debe tenerse en cuenta que los cuatro departamentos segovianos forman una superficie de treinta mil kilómetros cuadrados, extendida desde el centro de Nicaragua, en dirección norte, hasta la frontera con Honduras, cuyos límites cubre completamente. Al oeste, desde el Pacífico, el terreno se eleva gradualmente desde los llanos de León y Chinandega hasta las alturas de Nueva Segovia, donde alcanzan su mayor desarrollo inmensos bosques inexplorados.Al este, la región del Atlántico, aunque baja, es igualmente boscosa, terminando en los inhabitables suampos o pantanos. El río Coco, que baja de las alturas de Nueva Segovia hasta el mar, recorre cientos de kilómetros irregularmente aptos para la navegación de poco calado, atravesando toda la zona departamental en lucha.

 

 Los pueblos, naturalmente, estuvieron desde un principio en poder de los invasores. Sus bocacalles y su perímetro exterior estaban constantemente vigilados por puestos de ametralladoras.

 

 Pero Sandino es el dueño de la selva, de la montaña y del río. Conoce cada palmo de terreno segoviano. Y quienes le acompañan no son menos duchos. Cada árbol, cada matorral, cada roca, es un virtual escondite de un tirador o de un espía patriota. Los invasores lo saben y sólo se atreven a internarse por caminos conocidos con el rifle o el revólver dispuestos a disparar en cualquier momento. Y aún así les domina la inquietud. Porque en cualquier instante, sin que nada previo lo haga anunciar, se escucha el seco estampido que da por tierra con un invasor, al que de inmediato sigue una furiosa descarga desde distintos puntos. Los tiradores han tenido tiempo y puntería suficientes como para caer en un inútil desperdicio de munición: cuando los norteamericanos reaccionan, dispuestos al contraataque, sólo encuentran la huella reciente de pisadas que se pierden en la espesura, donde es más peligrosa la acechanza de los sandinistas. Estos, una vez descargadas sus armas y cumplida la faena de diezmar a los "gringos", se retiran en orden tan silenciosamente como han llegado.

 

 Claro está que no siempre se es tan afortunado. "Vencimos y nos vencieron -recordaría Sandino-, pero al enemigo le hacía falta conocer nuestra táctica. Además, nuestro espionaje siempre fue y sigue siendo superior al de los mercenarios. Así fuimos adquiriendo armas y parque norteamericanos, porque les capturábamos gente y botín. ¡Lástima que sean de tan grande estatura los piratas, porque sus uniformes no les sirven a nuestra gente!".

 

 El temible ejército fantasma de Sandino es así imbatible. No precisa de grandes efectivos, que, por el contrario, entorpecerían sus acciones. Ni siquiera de costosos preparativos o concentraciones de armamentos y tropas. La pequeña partida es escurridiza, de difícil localización y se disgrega hacia distintos puntos preestablecidos, de difícil acceso.

 

 Páginas adelante, el propio Selser enumera algunas de las estratagemas de que se valió Sandino para frenar la invasión de los marines y conseguir, a largo plazo, que las tropas invasoras abandonaran Nicaragüa:

 

 "Los hombres son pocos y las armas son menos todavía. El ingenio debe reemplazar a la técnica, la táctica primitiva a la estrategia militar. La honda puede no matar, pero si vaciar un ojo, y una rama flexible es una honda gigante, capaz de causar estragos, perturbar la marcha de soldados o sembrar la necesaria confusión a cuyo amparo los ocultos tiradores puedan apuntar cuidadosamente. Un colchón de hojas puede perfectamente ocultar un pozo, de la misma manera en que mediante diques de troncos y rocas se pueden modificar los cursos de agua señalados en los mapas de la región y desviar a los soldados enemigos hacia donde las guerrillas esperan a su presa."

 

 Las líneas que acabo de transcribir no sólo revelan los recursos empleados por Sandino sino que, asimismo, prefiguran los ardides de que se valdrían los vietnamitas para derrotar, primero, a los franceses y, después, a los norteamericanos.

 

 Al Sandino guerrillero se le puede aplicar la anécdota que entre nosotros se atribuye a Pancho Villa, el combatiente ubicuo por excelencia:

 

 Cuéntase que un día -escribe Nellie Campobello- un jefe que persigue a las tropas de Villa recibe de Venustriano Carranza un telegrama urgente redactado en estos términos: "Precise usted dónde se hallan Francisco Villa y los pocos hombres que lo acompañan".

 

 La respuesta del jefe fue esta:

 

 "Tengo el honor de informarle que según todos los datos que he recabado y creo verdaderos, Villa se encuentra en todas partes y en ninguna".

 

 Aquí quiero intercalar una pequeña disgresión. Es probable que uno de los maestros de Sandino en el arte de la guerra de guerrillas haya sido Villa, con cuyas hazañas debió familiarizarse no sólo por la prensa sino a través del contacto personal, aquí en México, con personas y libros que debieron informarle cómo se movilizaba y actuaba el sorprendente guerrillero quien, como él, supo detener y derrotar a las tropas norteamericanas.

 

 Poco se ha dicho acerca de las semejanzas que se observan entre la acción militar de Sandino (y sus puntos de vista teóricos diseminados en cartas, entrevistas y documentos) y la teoría y la praxis guerrillera de Mao Tse-Tung, el mayor teórico con que cuenta en nuestros días este tipo de guerra.

 

 Entresaco de los escritos militares de Mao (influídos por los de Sun Tzu, estratega chino que vivió en el siglo VI antes de nuestra era) algunas muestras que considero significativas:

 

 1.- Aunque la guerra móvil de la insurrección se asemeja a la de las fuerzas tradicionales, se apoya en la estrategia de la guerrilla y opera persiguiendo objetivos algo diferentes. Los insurgentes van desde las zonas rurales hacia los pueblos y ciudades. Ocupan las colinas y los bosques antes de tomar los caminos. En esto se conducen de manera diametralmente opuesta a los dictados de la estrategia militar occidental, en la cual los puntos fuertes -centros industriales, de comunicaciones, de población- se golpean primero y se dejan para lo último los empenachados montes de las zonas rurales. Lo que cuenta para que el enemigo no pueda defender sin verse envuelto en una contradicción, la de extender sus líneas y debilitar la efectividad de su poder destructor. En consecuencia, primero están las zonas rurales y después las ciudades.

 

 2.- Esparcir nuestras fuerzas para despertar a las masas; concentrarlas para contener con el enemigo.

 

 3.- Avanza el enemigo, nos retiramos; acampa el enemigo, lo hostigamos; se fatiga el enemigo, lo atacamos; se retira, lo perseguimos.

 

 4.- Para ampliar zonas estables, emplear la táctica de avanzar en olas; cuando se es perseguido por un enemigo poderoso, emplear la táctica de girar y escabullirnos a su alrededor.

 

 5.- Despertar el mayo número de personas en el tiempo más breve posible con los mejores métodos.

 

 6.- Estas prácticas se asemejan en todo a la forma en que se maneja una red; debemos estar listos para lanzarla o recogerla. La tiramos abierta para ganar a las masas y la recogemos para luchar contra el enemigo.

 

 La guerrilla -afirma Robert Taber- hace la guerra de la pulga. La pulga pica, brinca, y pica otra vez, esquiva rápidamente la fuerza que puede aplastarla. No trata de matar a su enemigo de un golpe, sino de extraerle sangre y alimentarse con ella, atormentándole y enloqueciéndolo; lo conserva para actuar en él y destruir sus nervios y su moral.Todo esto toma tiempo. Más tiempo se necesita todavía para que las pulgas se multipliquen. Lo que comenzó siendo una infección local llegará a ser una epidemia, a medida que se unan las zonas de ressitencia, del mismo modo como se extiende una mancha de tinta en un secante.

 

 Paso, ahora, de China a Vietnam, país en el que la guerra anticolonial y, luego, la guerra contra el imperialismo yanqui guarda ciertas similitudes con la guerra de Sandino.

 

 La definición de la guerra de guerrillas que da el general Vo Ngu-yen Giap, el triunfador de Dien Bien Fu, coincide con la de Mao. El estilo, incluso, es parecido:

 

 "La guerra de guerrillas es la forma en que pelean las masas de un país débil y mal equipado contra un ejército agresor con equipo y técnica mejores. Así es como se pelea en una revolución. Las guerrillas confían en su espíritu heroico para triunfar sobre las armas modernas, esquivando al enemigo cuando es más fuerte y atacándolo cuando es más débil. Dispersándose unas veces, reagrupándose otras, desgastando al enemigo en ocasiones, exterminándolo en otras, estando dispuestas a pelear dondequiera, para que en cualquier parte a donde vaya el enemigo se encuentre sumergido en un mar de gente armada que golpea sus espaldas, intranquilizando su espíritu y agotando sus fuerzas."

 

 En otro momento de Guerra del pueblo, ejército del pueblo, el general Giap afirma:

 

 "Además de dispersarse para desgastar al enemigo, es necesario reagrupar una gran fuerza armada en una situación favorable, para adquirir supremacía en el ataque en un punto y tiempo dados para aniquilar al enemigo. Los triunfos sumados de muchas batallas pequeñas desgastan progresivamente los efectivos humanos del enemigo al tiempo que incrementamos poco a poco nuestras fuerzas. El fin principal de la batalla debe ser la destrucción de los efectivos humanos del adversario. Nuestros propios efectivos no deben agotarse tratando de conservar u ocupar territorio.

 

 En Argelia, a lo largo de los intensos siete años de lucha contra el poder colonial francés, los patriotas aplicaron en el campo, adaptándolas a sus propias condiciones objetivas, las mismas tácticas empleadas por Mao y por Giap.

 

 En la Sierra Maestra, los revolucionarios de Fidel Castro, con enorme poder creador, pusieron en práctica, en líneas generales, un parecido cuerpo de ideas. Casi al azar tomo dos fragmentos del Che Guevara que se localizan en La guerra de guerrillas:

 

 "1.- 'Muerde y huye' le llaman algunos despectivamente, y es exacto. Muerde y huye, espera, acecha, vuelve a morder y a huir, y así sucesivamente, sin dar descanso al enemigo. Hay en todo esto, al parecer, una actitud negativa, esa actitud de retirada, de no dar combates frontales, sin embargo, es consecuente con la estrategia general de la guerra de guerrillas, que es igual en su fin último a la de una guerra cualquiera: lograr el triunfo, aniquilar al enemigo.

 

 2.- Hay tres condiciones de supervivencia de una guerrilla que comience su desarrollo; movilidad constante, vigilancia constante, desconfianza constante. Sin el uso adecuado de estos tres elementos de la táctica militar, la guerrilla dificilmente sobrevivirá."

 

 Tras de asomarse a sus tácticas de lucha y repasar, por encima, las ideas de buena parte de los grandes teóricos de la guerra irregular, puedo decir que Sandino no es sólo un héroe político sino también un excelente militar cuyos puntos de vista acerca del arte de la guerra siguen teniendo cierta vigencia.

 

 En 1975, cuarenta y un años después de su asesinato, Sandino está más vivo que los herederos de Anastasio Somoza. En tanto que Sandino al entender el presente ayudaba a sentar las bases de la Nicaragua del porvenir, los hijos de Somoza y sus cómplices al no poder comprender la Nicaragua de 1975, e incluso la Nicaragua de su padre, la que comienza en 1937, no están capacitados para diseñar el modelo político, económico y social que permita a este país, el más extenso y desgraciado de la América Central, asumir una vida en la cual ya no haya explotadores y explotados y en la que todos los nicaragüenses puedan emplear, al dirigirse unos a otros, la palabra que usaban en el campamento sandinista, un soldado cuando se dirigía a un compañero: hermano.

 

 Somoza y sus herederos han creado un país en que la mitad de las tierras explotables no se cultivan, y de las que sí se trabajan el 30 por ciento pertenece a las finanzas de los Somoza; un país de seres mal alimentados cuya dieta cotidiana está compuesta de arroz, frijol y maíz; un país cuya balanza de pagos es deficitaria; un país incorrectamente poblado y diezmado, de la infancia a la senectud, por incontables enfermedades endémicas; un país con el 60 por ciento de analfabetos y una educación, en sus tres estadios, francamente ridícula; un país, en fin, endeudado con los Estados Unidos y propiedad privada de una familia y de sus empleados de confianza.

 

 El porvenir de Nicaragua está en la lucha cotidiana, inteligente y valerosa del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

 

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AUGUSTO SANDINO – CRONOLOGÍA

 

 Augusto Nicolás Calderón Sandino nace el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, departamento de Masaya. De niño, trabaja con su madre recolectando café en las plantaciones del Pacífico nicaragüense.

 

 En octubre de 1909 una insurrección apoyada por Estados Unidos provoca la renuncia del presidente José Santos Zelaya. Asume el cargo José Madriz, pero en febrero de 1910 tropas norteamericanas desembarcan en Corinto y provocan también su renuncia. Luego de múltiples maniobras toma el poder Adolfo Díaz, tenedor de libros de una empresa minera norteamericana y aliado incondicional de Washington. Estados Unidos otorga un par de empréstitos a Nicaragua y toma, en garantía, el control de las aduanas, el Ferrocarril Nacional, los vapores del Gran Lago y fondos no utilizados de otro préstamo.

 

 En julio de 1912 estalla una sublevación en contra del títere Díaz. Tropas norteamericanas desembarcan en Corinto. Benjamín Zeledón enfrenta a los invasores y muere en combate el 4 de octubre . A sus 17 años Sandino queda muy impresionado con la imagen del patriota.

 

 En 1916 trabaja como ayudante de mecánica cerca de la frontera con Costa Rica. Viaja a Honduras en 1920 y a Guatemala en 1923, donde trabaja en las plantaciones de la United Fruit. Marcha a México y trabaja para empresas petroleras en Tampico y Cerro Azul.

 

 En agosto de 1925, Estados Unidos retira sus tropas de Nicaragua; la ocupación ha durado 13 años. Permanecen, sin embargo, los instructores de la Constabulary , antecesora de la Guardia Nacional. Golpe militar del general Emiliano Chamorro en octubre. Washington se niega a reconocerlo.

 

 En mayo de 1926 ocurre un alzamiento liberal en contra de Chamorro. Tropas norteamericanas desembarcan en Bluefields. Al enterarse del inicio de la Guerra Constitucionalista, Sandino parte rumbo a Nicaragua a donde llega el 1 de junio.

 

 El 26 de octubre de 1926 se alza en armas con algunos trabajadores del mineral de San Albino y se incorpora a la causa constitucionalista. El 2 de noviembre, en su primer enfrentamiento contra las tropas conservadoras en El Jícaro, sufre su primera derrota.

 

 El 24 de diciembre, tropas norteamericanas desembarcan en Puerto Cabezas. Al día siguiente , Sandino consigue armas y municiones con ayuda de prostitutas del puerto. El general José María Moncada le ordena regresarlas en una entrevista que sostienen en Prinzapolka; logra conservar las armas e inicia el retorno a Las Segovias.

 

 En enero de 1927, tropas norteamericanas desembarcan en Corinto. En febrero, Sandino se instala en El Yucapuca e inicia en San Juan de Segovia una campaña militar victoriosa; participa en un gran número de combates. Las tropas conservadoras son totalmente derrotadas y Moncada trata de deshacerse de él enviándolo a Boaco.

 

 A principios de mayo de 1927 mantiene un intercambio epistolar con Moncada sobre los términos del armisticio que éste ha logrado con Henry Stimson, delegado del presidente Calvin Coolidge en Nicaragua. El 12 demayo de 1927 en una circular dirigida a las autoridades locales de todos los departamentos anuncia su determinación de continuar la lucha hasta el retiro de las tropas norteamericanas de ocupación. El 18 de mayo se casa con Blanca Aráuz.

 

 El 1 de julio de 1927 emite su primer Manifiesto Político dirigido al pueblo de Nicaragua desde su campamento en Mineral de San Albino. El 14 de julio responde a la propuesta de rendición que le hiciera Gilbert Hatfield, capitán de los marines . El 16 de julio, después de una batalla de 15 horas, toma por unas horas El Ocotal. La aviación norteamericana bombardea y ametralla el poblado causando 300 muertos entre la población civil.

 

 Combate en varias ciudades y se retira hacia su campamento de El Chipote; inicia la guerra de guerrillas. El 2 de septiembre de 1927 se constituye el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. El 14 de noviembre suscribe el Acuerdo sobre los traidores a la Patria .

 

 En diciembre, los gobiernos de Coolidge y Díaz acuerdan la transformación de la Constabulary en Guardia Nacional.

 

 Después de varios días de «combate», el 26 de enero de 1928 los marines alcanzan finalmente la cumbre de El Chipote y encuentran sólo muñecos de zacate.

 

 El 22 de junio de 1928 el dirigente comunista salvadoreño Farabundo Martí se incorpora a las filas del sandinismo.

 

 El 6 de noviembre de 1928 , en elecciones organizadas y supervisadas por los marines , es electo presidente el traidor Moncada.

 

 El 23 de mayo de 1929 sale de Nicaragua con rumbo a México buscando, infructuosamente, el apoyo del presidente mexicano Emilio Portes Gil. Sus generales prosiguen la lucha. Regresa a Nicaragua el 16 de mayo de 1930.

 

 El 31 de diciembre de 1930 las tropas de Miguel Ángel Ortez emboscan una patrulla de marines en Achuapa.

 

 El 15 de febrero de 1931 suscribe su manifiesto Luz y Verdad .

 

 En noviembre de 1932, Juan Bautista Sacasa es electo presidente. Poco antes había solicitado la permanencia de los marines , sin embargo, en esta ocasión Washington se niega.

 

 El 1 de enero de 1933 triunfa la causa sandinista al retirarse los invasores norteamericanos de territorio nicaragüense. Sacasa asume la presidencia y el «general» Anastacio Somoza García la jefatura de la Guardia Nacional. Sandino viaja a Managua en febrero y firma un tratado de paz.

 

 El 20 de mayo viaja nuevamente a Managua para quejarse con Sacasa por los constantes ataques de la Guardia Nacional en contra de su gente. Regresa el 30 de noviembre por la misma razón sin obtener resultados.

 

 El 21 de febrero de 1934 al bajar la loma de Tiscapa, después de una cena con Sacasa, es capturado y posteriormente asesinado con los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor por orden de Somoza García. Poco antes, su hermano Sócrates había corrido la misma suerte. El coronel Santos López, quién participará posteriormente en la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, logra escapar.

 

 El 23 de agosto de 1934 , el Congreso decreta una amnistía para todos los crímenes cometidos por la Guardia Nacional.

 

Fuente: Congreso Bolivariano de los Pueblos

 

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CRÓNICA SECRETA: AUGUSTO CÉSAR SANDINO ANTE SUS VERDUGOS

 

Periódico "El Día", México, Viernes 28 de Febrero de 1975. Suplemento: Testimonios y Documentos

 

 Por Carlos Foseca Camador

 

 I. Héroe guerrillero, héroe de la paz con honor

 

 Lindante con la inmolación

 

 Una de las páginas más anubladas por la ausencia de un análisis exhaustivo de esta experiencia, es la que se refiere a las discusiones de paz que tienen lugar durante algunos meses entre Sandino y el gobierno de Sacasa-Somoza, y que culminan con el genocidio cuya primera víctima es el inmortal patriota. Los comentarios, más que análisis propiamente, en uno u otro lugar, en una u otra fecha, más adivinando que fundándose en documentos específicos, insisten en señalar "exceso de confianza", "ingenuidad", etcétera, departe del héroe, en la fase de las discusiones. Pareciera que a los autores de esos comentarios les bastara con estar persuadidos del gran mérito de Sandino como jefe guerrillero, y que consideran sobrante buscarle a héroe tan glorioso competencia política. De la observación atenta de documentos esenciales, resuta la conclusión inequívoca de que Sandino no confió para nada en la contraparte, con la que le correspondió discutir, en los meses inmediatos siguientes a la expulsión de los ocupantes armados norteamericanos. Es necesario grabarse bien las distintas expresiones de Sandino, respecto a los peligros que sabe perfectamente que corre, al discutir con elementos que en el pasado han sido cómplices de la intervención armada de los Estados Unidos. En el curso de los meses de las discusiones, en los que se ve obligado a viajar a Managua, Sandino declara una y otra vez: "Estoy conciente de los peligros que me rodearán (…) "Haremos la paz (…) Por ese ideal he venido, desafiando los riesgos y haciendo cara a los rencores y odios de la guardia." (2) "Temo un atentado de ella (3) contra nosotros". De estas expresiones da fe Salvador Calderón R. En cierta carta, Sandino expresa: "no desconozco los peligros que mi vida puede correr en mi travesía por el interior de la República".(4) En la propia correspondencia del siniestro embajador norteamericano en Managua, Arthur Bliss Lane, se da el dato de que se sabe que Sandino expresó con anticipación lo 'innecesario' de realizar el viaje que concluye con su muerte." (5)

 

 Una vez demostrado que lo de "confianza" e "ingenuidad" de Sandino es sólo producto de improvisados comentarios, y que, por el contrario, él sabía a plenitud los peligros que corría al bajar de la montaña, cabe preguntarse ¿por qué razón baja Sandino a Managua cuando sabe que este lugar está tan preñado de peligros? El paso de Sandino es imposible justificarlo si no se tiene en cuenta eso que llaman condiciones objetivas y subjetivas, tanto nacionales como internacionales en el propio tiempo de las discusiones . A lo menos debe quedar claro que en el país, si bien las masas poseen en ese momento una viva tradición antiyanqui, todavía no ha sido extirpada la influencia de las facciones liberal y conservadora, controladas sus dirigencias por elementos reaccionarios. En ese marco, la reacción antipopular propala, principalmente a través de la prensa, una ola de calumnias y murmuraciones en el sentido de que Sandino nunca ha sido patriota, que la intervención qrmada norteamericana fue solo pretexto para que él cometiera todo tipo de delitos, y que no es más que un partidario de la guerra por la guerra misma. (6) Incluso en todo el curso de las discuciones, los elementos más reaccionarios se oponen a su realización, pretendiendo no restringir para nada la persecución antisandinista. De modo que, hasta cierto punto, las discusiones fueron una conquista del reclamo popular. Al viajar Sandino a Managua, apelaba a un recurso peligrosísimo, pero esa era la única manera de desenmascarar los infundios que pretendían dibujar un grotesco fantasma belicista, sordo a los sufrimientos ocasionados por la secular violencia local, acentuados con la recrudecida intervención imperialista. Anónimo (7) escuchó decir a Sandino: "Yo de un momento a otro muero. No cumplieron los compromisos del arreglo de paz. Nos están asesinando a nuestros hermanos en todas partes. Voy para Managua: o arreglo esta situación, o muero; pero esto no es de quedarse con los brazos cruzados". Tanto Salvatierra como Calderón R. cuentan que el jefe patriótico rechazó enérgicamente sus propuestas para abandonar el país. (8) Está visto, pues, que cuando Sandino fue a Managua, adoptó una actitud lindante con la inmolación, dura exigencia del momento preciso (1933-34) a la que no dio la espalda, fiel a su costumbre de cumplir con el deber.

 

 El gesto del héroe nicaragüense no se comprende si además no se precisa la situación en el exterior. Insistimos en especificar 1933-34. En proceso de recuperación de las consecuencias de la crisis capitalista de 1929, la potencia norteamericana -que durante varios lustros ha enfrentado la insurgencia de los pueblos del Caribe, con Nicaragua a la vanguardia- pasa a retocar su rostro ante la América Latina con un colorete que denomina Política del Buen Vecino. El retoque tiene su culminación en la reunión panamericana de Montevideo en diciembre de 1933.

 

 Lo que importa recalcar es que la política exterior norteamericana que estrena la administración Franklin D. Roosevelt, coloca a los Estados Unidos como un peligro secundario, mientras en la realidad se acentúa aceleradamente la conversión de la Alemania nazi y el Japón militarista en los centros mayores de la reacción mundial. Este cuadro no facilita en modo alguno que la atención de las fuerzas populares del exterior ponga sus ojos en la remota Nicaragua, ya desocupada militarmente por interventores. Antes hemos aludido a las dudas expresadas por Lombardo Toledano (9) y precisamente ello tiene lugar en el curso del año 1933. Que lo que decimos nada tiene de conjetura lo confirma precisamente la reacción instantánea en el exterior al conocerse el asesinato de Sandino. La imaginación lleva después, hoy, a pensar que al momento todo fue en la América Latina condena del crimen. Es cierto que no faltan actitudes de protesta, según reza algún cintillo de prensa de la época. "Enérgico telegrama envían los estudiantes mexicanos a Sacasa". Al mismo tiempo, no son excepción posiciones como la de alguna "liga antiimperialista", mera caricatura ultrasecreta, que ante el asesinato de Sandino se le ocurre condenarlo por supuesta "traición de 1930". (10)

 

 ¿Cómo no descubrir en la línea que prevalece en la América Latina ante la resistencia de Sandino en su última fase un antecedente de ese engendro conciliador del vocero de la aristocracia obrera norteamericana llamado Earl Browder? (11) Derrotada la reacción fascista en la Segunda Guerra Mundial, ello impulsará a un nuevo auge en la lucha antiimperialista y pasará la potencia yanqui a ser justamente blanco de la lucha popular por los cuatro puntos cardinales del globo. Y el Sandino que, ya asesinado, se mantuvo por un periodo en el recuerdo de los dignos campesinos nicaragüenses que lo acompañaron de victoria en victoria, pasa a convertirse en símbolo del secular combate latinoamericano antiyanqui.

 

 Paz con honor

 

 Ante la inminente retirada de la marinería norteamericana, el líder guerrillero no está dispuesto a esperar los acontecimientos durmiendo sobre los laureles. Ya quedó apuntado lo imposible que se volvió establecer en el territorio liberado por los patriotas un gobierno provisional. Sandino adopta una actitud realista, y recoge el clamor popular que exige paz y negociaciones con el ejército guerrillero. Como ha quedado explicado, los altibajos de las relaciones con las fuerzas populares del exterior de Nicaragua nunca mermaron el espíritu internacionalista del invicto nicaragüense. Habiendo llegado incluso a cesar toda comunicación con elementos de otros países, a la hora de entablar discusiones no estará absorbido por un incoloro localismo. Y entre las primeras condiciones que formula está la de que el gobierno del país adhiere a una política de "no intervención en los negocios internos de ninguna de las repúblicas indohispánicas" (12). La lucha nacional de toda latitud fue motivo de su atención y puede darse el ejemplo de su respeto por el combate del pueblo de Polonia; precisamente, el crimen del 21 de febrero de 1934 impidió la celebración de una entrevista amistosa pendiente entre Sandino y un representante de Polonia a solicitud de éste último. (13)

 

 Jamás concibe que la sola desocupación militar por los Estados Unidos garantice la plena independencia, e invariablemente, desde el primero hasta el último día de las discusiones, se propone completar la vistoria militar, procediendo a "restaurar también nuestra independencia política y económica". El propósito es alcanzar una paz con honor: "las bases de paz propuestas (…) compatibles con nuestro Honor Nacional"; una paz con dignidad: "la paz que dignifica y no la del esclavo" (14). El factor local que más evidencia la negativa de los elementos dominantes en el gobierno a fortalecer la independencia del país, se remite a la conservación de la estructura que la intervención norteamericana ha impuesto al ejército gubernamental Guardia Nacional. Así lo denuncia Sandino. Por ello fue que hasta el último instante se negó a acceder a desarmarse total de las filas guerrilleras que exigían los elementos más reaccionarios.

 

 Mientras pululan en Nicaragua, en las facciones conservadoras y liberal, los caciques políticos que cargan con la mancha de haberse sumado a la intervención, Augusto César Sandino, fraternizando con las masas populares al viajar a Managua, y permaneciendo fiel a sus principios de siempre, contrarresta el cúmulo de calumnias que le lanzan, hasta que se convierte prácticamente en el centro de atención de la abrumadora mayoría de la nación (15). Pero la dialéctica histórica había resuelto que su misión fuera demostrar la capacidad de lucha de cada porción de la América Latina, y para ejemplo el diminuto paraje nicaragüense. Vencer en la guerra y por primera vez, más allá de la guerra: en la conquista y defensa del poder popular, en la construcción de una nueva sociedad, será posible después de una vuelta histórica en Cuba, una isla cercana a Nicaragua.

 

 La embajada norteamericana y el 21 de Febrero

 

 Al tramar el asesinato de Sandino, la embajada norteamericana, con Mathew B. Hanna primero, y Arthur Bliss Lanne después, se propuso cometer un crimen perfecto, y evitar dejar la marca de toda huella. Ahora estamos en tiempos de la Política del Buen Vecino, y hace falta no repetir lo de Lane con Madero y Pino Suárez, o lo de Wise con Charlemgane Peralte (16), en el pasado tiempo del big stick. Sin embargo, sabido es que no hay crimen perfecto: allí están indelebles las huellas de mano yanqui.

 

 Antes de emprender el retorno ignominioso, la embajada impone la estructura que le dicta su capricho colonizador al ejército que los intervencionistas han creado: la Guardia Nacional. De ante mano saben ellos hacia dónde será empujada una fuerza armada en la que, si bien son muchos los que esperan la primera oportunidad para pasarse a la trinchera patriótica, quienes predominan en su dirección son elementos depravados que tienen su paradigma en Anastasio Somoza García, devenido jefe director de dicho ejército por el beneplácito de Mr. y Mrs. Hanna.

 

 Los obvios cálculos de la embajada resultan fundados; los peores elementos de la Guardia Nacional en el curso de las discusiones violan el armisticio, lo mismo que los compromisos contraídos por el gobierno, cometiendo distintos atropellos (17) que, gradualmente, convertirán a la fuerza armada oficial, y más concretamente a su jefe director, en la dueña del poder, encima del veleidoso Juan B. Sacasa, jefe nominal del gobierno. Cada embajador mantendrá un vínculo estrecho con Somoza García, lo que no significa otra cosa que el visto bueno a las fechorías que comete.

 

 Al observarse la correspondencia del embajador, se ve el trazo de mensajes secretos con Washington en los días inmediatos anteriores al 21 de febrero de 1934; 16 de enero, 5 y 16 de febrero, son días en los que explícitamente se admite en la recopilación: "no impreso", es decir, que Arthur Bliss Lane se comunicó secretamente con su Departamento de Estado. Por lo que se refiere al propio 21 de febrero, incluyendo el comienzo de la noche, el norteamericano se mantendrá en contacto directo con Somoza García. En la taimada corespondencia diplomática de Bliss Lane, éste confiesa que en algún momento le expresó a Somoza que en cuanto a Sandino "no se precipitase" (18), lo que es una confesión paladina de la orden del crimen transmitida a Somoza, al que, además, se le exige, según el tono de las palabras citadas, ser oportuno.

 

 La gratitud yanqui ante el sicario, por supuesto, no se hace esperar, y después del 21 de febrero la embajada renuncia a todo disimulo, para irse del lado de Somoza con motivo de la acentuación de las rivalidades entre el último y el tornadizo jefe nominal de gobierno, Juan B. Sacasa (19). Hechos como la "gratitud" que el real almirante George J. Meyers, comandante del Escuadrón de Servicio Español, expresa a Somoza García en agosto de 1936, se convertirán en una rutina en las relaciones entre el Imperio y el lacayo, incluso hasta que Rigoberto López Pérez, un "sandinista" (esto último según la expresión del vástago A. Somoza Debayle), ajusticia al sicario. En efecto, a raíz de la acción de López Pérez el 21 de septiembre de 1956, Dwight Eisenhower expresa: "La nación y yo personalmente lamentamos la muerte del presidente Somoza, ocurrida como resultado del cobarde ataque de un asesino"; por su lado, John Foster Dulles, como secretario de Estado norteamericano, agrega: "su amistad (la de Somoza) constantemente demostrada para los Estados Unidos, nunca será olvidada" (20)

 

 Herederos los vástagos de la purulencia del progenitor, serán, por consiguiente, legatarios del favor norteamericano, y en 1972, en Filadelfia, le dirán en inglés a Anastasio Somoza Debayle: "soldado de honor, un diplomático de renombre universal, un estadista sin paralelo, un campeón de la superación humana" (21)

 

 Crimen en la mesa de discusiones

 

 En la extendida versión del crimen, aparece a menudo la frase, "engaño a Sandino". Viéndolo bien, tal enfoque, aunque sea involuntariamente, sólo contribuye a disminuir – no nos cansamos de repetirlo- la infamia del crimen; vileza inconmensurablemente mayor que el "engaño" fue la que se cometió contra Sandino: los devotos del dio dollar siempre se propusieron en el curso de las discusiones, la bárbara traición, aunque Sandino lúcidamente nunca se ilusionó en un desenlace distinto, según lo hemos dejado demostrado.

 

 Véanse algunas de las muestras que dan idea de los especímenes que incubó la colonización yanqui en Nicaragua, especímenes que por cierto ya traían la pasta del coloniaje europeo desaparecido en el siglo XIX.

 

 La traición del antisandinismo, sobra reiterarlo, contrasta con el cumplimiento de la palabra empeñada, y hay que decirlo así de Sandino y de los guerrilleros sandinistas. En la primera fase de las discusiones, los delegados del gobierno, previas garantías otorgadas por Sandino, arriban a la montaña siendo escrupulosamente respetados.

 

 De la recta conducta de los guerrilleros en los meses de las discusiones deja nota el veraz Calderón Ramírez. Resulta, pues, que en este capítulo la auténtica civilización relumbró en la selva, mientras la más abyecta barbarie oscureció el 21 de febrero la ciudad de Managua. Hablando diáfanamente: el 21 de febrero se traduce en crimen en la mesa de discusiones.

 

 Apuntemos dispersos momentos de A. Somoza G. en el curso de las discusiones. El 31 de marzo de 1933 finge interés por la paz ante Sofonías Salvatierra, y por la paz incluso brinda. Otra vez posa ante las cámaras abrazando a Sandino. En vísperas de la Guardia Nacional, dirigida por Somoza G., publica un texto en que habla de "protección segura" a Sandino, agregando: "Nuestro honor de militares lo garantiza". (22) Cuando está por realizarse el viaje, se sabe que Somoza G. se ha ofrecido ir "con gusto" a Jinotega, y desde ahi, "hacerle compañía a Sandino, y ahcer patente las garantías en el arribo a Managua. ¿Harán falta comentarios? (23)

 

 Todavía se precisa distinguir la índole definitivamente clasista del crimen de Managua. Por lo general sólo se ve el asesinato del patriota que es el guerrillero Sandino, pero no se ve el asesinato del representante de los explotados y humillados que es también el obrero Sandino.

 

 El nicaragüense que alguna vez ha visto de cerca, en función, la fatua arrogancia del oligarca leonés-granadino (24), debe imaginarse la rabia que embargaría a los dueños de Tiscapa por obra y gracia de Washington, trajeados de etiqueta, teniendo que vérselas en las discusiones con el mestizo Sandino vistiendo su indumentaria de guerrillero rural y convertido en el símbolo viviente de la dignidad nacional. (25).

 

 Merece transcribirse cierta imagen que da idea fija de una y otra clase social contendiente en las aludidas discusiones. Por un lado, al saberse la aproximación de los delegados del gobierno al campamento patriótico en la montaña, los espera de pie, en la misma puerta, con sencillez, el digno Augusto César Sandino, jefe supremo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. Por su parte, al viajar el patriota a Managua, al llegar a la Casa Presidencial, Juan B. Sacasa, presidente por su connivencia con los Estados Unidos, se hace esperar, petulante, por diez minutos, para recibir al guerrillero. (26) El plebeyo y el oligarca dan, el cada caso, su medida.

 

 De los últimos instantes de Sandino, se dispone de fuentes harto limitadas. Las personas vinculadas al guerrillero dan cuenta sólo hasta el momento de producirse el asalto en que Sandino y los suyos son capturados. Aunque no haría falta, Salvatierra y Calderón dan prueba de la dignidad del héroe en ese instante: "¿por qué semejante atropello? Hecha la paz, todos somos hermanos, mi único afán propende al resurgimiento de Nicaragua por medio del trabajo , y en los años pasados he luchado por la libertad de nuestra patria". (27)

 

 Entre el asalto y la consumación final del crimen transcurre aproximadamente una hora, lapso del que únicamente han dejado relatos incompletísimos individuos que por orden de Somoza G. estuvieron vinculados al crimen. Poco conocido es el que hizo en los días del crimen Camilo González, sempiterno asociado a Somoza G. y que expresa "Sandino se portó como todo un hombre en el momento de la prueba". (28) Más conocido es el relato de Abelardo Cuadra, primero miembro de la Guardia Nacional, y después rebelado contra Somoza G. . Un punto que debe destacarse es la participación de sólo dieciséis miembros de la Guardia Nacional en la reunión que precedió al crimen, y que fue convocada por Somoza; Cuadra, uno de los participantes, confirma por sí mismo que no todos los dieciséis convocados respaldaban la infame traición. Esto refleja que tan grave responsabilidad histórica pesa esencialmente sobre una perversa moriría.

 

 Cómplices

 

 Si conocida es la culpa de Somoza, totalmente oculta ha permanecido la buena dosis que les corresponde a elementos relevantes de las facciones liberal y conservadora. No se trata aquí solamente de cómo se mantuvieron en el bando antisandinista, sino, además, de cómo primero acomodaron la situación que facilitó perpetrar el crimen y permitió después el encubrimiento, con amnistía y todo, del verdugo y su gavilla, a partir de lo cual Somoza asalta el poder y se perpetúa en éste. El liberal Juan B. Sacasa le tolera a Somoza, formalmente subalterno, altanerías que tienen que desembocar en la noche de febrero (29). Lo que pasa esa noche, según se ve, no cuenta con la intervención directa de J. B. Sacasa, pero ocurridos los hechos, éste mantiene a Somoza en el Ejército, y adopta con él, durante más de dos años, medidas que moverían a hilaridad, si no siguiera a ello una catástrofe que ya acumula cuarenta años. Con anticipación al 21, a su vez, el conservador Emiliano Chamorro quedará convertido en íntimo de Somoza G. , siendo los votos de su facción decisivos para la sacrosanta amnistía que deja en la impunidad a los verdugos; a escasos treinta días de la matanza, todavía goteando sangre de Sandino, las manos de Arthur Bills Lane son estrechadas por Emiliano Chamorro.

 

 Crisanto Sacasa, como delegado de la facción liberal, se había comprometido, con su firma ante Sandino, a velar por la independencia de Nicaragua; próximo el golpe de junio de 1936, con el que desaparecerá del gobierno todo rival de Somoza, Crisanto Sacasa abandona a Juan B. Sacasa, con quien estuvo vinculado primero, para apoyar al jefe director, y para mucho tiempo. (30)

 

 II.- Del 21 de febrero a la reanudación de la resistencia organizada.

 

 Imposición y prolongación de la tiranía

 

 Reflexiónese y se entenderá lo infantil de la extendida divagación sobre medidas que debió tomar Sandino para sobrevivir a las patrañas del gobierno Sacasa-Somoza. La reflexión llevará a comprender que el jefe guerrillero, como ser humano, estaba expuesto a pasar por esa ley que impone la naturaleza: la muerte. Es evidente que también pudo haber muerto en otras circunstancias. Reducida así a su lógica posibilidad la desaparición de Sandino, legando una prestigiosa causa, se llega a problema pertinente: ¿por qué resulta aniquilada en la fase que sigue al 21 de febrero la fuerza armada popular organizada?, ¿saldrían a flote condiciones generales, cualitativamente distintas en la etapa precedente, que al mismo Sandino, en caso de haber sobrevivido, le hubieren hecho muy difícil o imposible emprender de inmediato una lucha ascendente? No hay que pasar por alto que en esta dificilísima fase surte efecto negativo la dirección unipersonal que, pese a sus inclinaciones naturales, debió asumir el jefe guerrillero, dado el predominio de la actividad de contenido bélico; de modo que no pudo progresar el esfuerzo de constituir en el curso de la contienda un organismo colectivo de dirección que llegó a denominar Junta Suprema. (31)

 

 Es fundamental señalar la desventaja que ofrecía la atrasadísima economía del país, apoyada principalmente en una tradicional ganadería extensiva y un cultivo paralizante como el café, independientemente de las circunstancias vinculadas a este grano que desempeñaron en cierta fase el papel que ya dejamos señalado; los rublos mencionados ofrecían una desventaja clave a un fatigado movimiento que había pasado por siete años consecutivos de ardua guerra: no ofrecían voluminosas concentraciones de asalariados permanentes e incluso de asalariados temporales. Pasemos a lo que se refiere a la concentración de los trabajadores mineros y agrícolas en las explotaciones norteamericanas de la selva atlántica. La lucha que debía continuarse, con el precedente bélico conocido, indiscutiblemente requería, para su desarrollo, de la utilización de formas políticas y reivindicativas, implicando ello la disposición de militantes, que el proceso específico no estuvo en condiciones de formar. Ese tipo de militante, en lo que se refiere al litoral del Pacífico y algunos puntos del centro del país, después del 21 de febrero, apenas se formó en una cantidad de ínfima significación, teniendo consecuencia la extrema incipiencia del proletariado en esta región. De modo que la mínima difusión de las ideas revolucionarias en algún núcleo popular del Pacífico, en el que el analfabetismo no es total, no condujo tampoco, en su caso, a preparar el militante y activista necesario a la masa del Atlántico, con la característica social ya apuntada, pero sumida en un espeso analfabetismo. En conclusión, se operó un retroceso en la integración nacional de la lucha popular.

 

 El balance hostil de las condiciones a la vida, después del 21 de febrero, se ve agravado con el bestial terror desatado en el país, y particularmente en la zona norte y atlántica de Nicaragua. Acto seguido a la matanza de Managua, se perpetró un verdadero genocidio, con el agregado de que por largos años permanecería el total misterio; será más de diez años después que aparecerá en el conocido libro del ex redactor de la revista Time, William Krem, que después de la noche del 21, sólo en la localidad de Güigüilí, se asesinaron trescientos "hombres, mujeres y niños". Anónimo añade: "Despedazados por la metralla de los traidores, y comidos de zopilotes y perros".En un escrito testimonial, un veterano militante nicaragüense se refiere a matanzas hechas por las fuerzas represivas en Matagalpa, uno solo de los dieciséis departamentos del país, y señala treinta nueve hechos, varios de ellos represiones colectivas. (32)

 

 Aunque la resistencia nicaragüense jamás cesó, y año tras año, sin excepción, a lo largo de la prolongada tiranía, se suceden valerosas acciones, en la fase inmediata al 21 de febrero no se logra restablecer, ni de lejos, el nivel organizativo de los años de la última rebelión antiimperialista. Tal balance eleva todavía más el mérito de quienes prologan su reto en la montaña. Pasan varios años después de la noche del 21, y en "el terrible desamparo de las bananas" (33) se enfrentan y caen bajo fuego enemigo destacados veteranos del ejército guerrillero. Durante una prolongada fase, no se recupera la fuerza popular organizada, sí, pero Augusto César Sandino permanece como héroe nacional clandestino, no por más secreto menos hondo en el corazón del nicaragüense oprimido.

 

 Hacia el restablecimiento del destacamento popular organizado

 

 Como se deduce de lo dicho, durante una larga etapa (1934-56) las acciones de la resistencia carecen de cohesión y de carácter organizado, después (1956-74) las acciones vienen a intensificarse, con vistas a restablecer el destacamento orgánico capaz de darle su lugar a cada oprimido, a cada explotado, a cada patriota, en el combate liberador.

 

 El auge inmediato que origina en la lucha del mundo oprimido la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, no logra, en la América Latina, sacudir el dominio imperialista, aunque en Centro América se dio la mayor esperanza, que resultó efímera al ser aplastada la Guatemala de 1954, que levantó la mano contra la United Fruit Company. Los monopolios logran multiplicar sus inversiones en la América Latina, y prolongar el saqueo de nuestros pueblos. Nicaragua no podía escapar a ese fenómeno, convirtiéndose, en un grado mayor que antes, en proveedor de productos agropecuarios: café, algodón, carne, banano, azúcar, tabaco, sin que cese la extracción de minerales. Aparece una industria que no tiene en su control ni la apariencia mixta que muestra en otras regiones, sino que se da una virtual exclusividad en su explotación por el capital norteamericano. Aumenta la depauperización en Nicaragua, acarreada por el reforzamiento del control de la producción por el gran capital, lo que implica la multiplicación de la masa de trabajadores asalariados que crecientemente desempeñarán el ya sabido papel histórico de sepultureros del régimen de explotación.

 

 Fuera de la América Latina en la década que sigue al final de la guerra mundial, el imperialismo sufre golpes contundentes en la Europa Oriental, en Asia , en Africa. Pasada esa primera década, en la América Latina tiene su gestación el nuevo combate por la libertad que logrará desenmascarar la demagogia, seudodemocrática. Se generan los nuevos destacamentos que deciden su primera victoria definitiva: Cuba. La América Latina entra a formar parte activa del movimiento mundial antiimperialista, en el que poco antes han descollado Argelia y Vietnam. El ejemplo de las luchas lejanas se vuelve inocultable, y no es una casualidad que Rigoberto López, el héroe nicaragüense de 1956, dedicara versos fraternos al Chipre rebelde contra el colonialismo.

 

 Nicaragua se cuenta entre los primeros lugares que, en la nueva batalla, oponen el arma popular al régimen reaccionario. El heroísmo de abril de 1954, expresado en los ejemplos señeros de Optaciano Morazán, Luis Morales Palacios, Adolfo Báez Bone y Luis Gabuardi, entre otros, todavía no intenta romper la hegemonía política de las facciones reaccionarias tradicionales; pero en 1956, con Rigoberto López, se reanuda el camino hacia el restablecimiento de un genuino destacamente popular. Desde entonces, como ya se indicó, no habrá año en que cese de emerger el arma nicaragüense resuelta a conquistar la libertad. La victoria final no se produce de inmediato; el enemigo no es la camarilla reaccionaria local, la que pudo ser derrotada mil veces con las sucesivas acciones emprendidas. Se trata de enfrentar al enemigo de más de un siglo: el imperio del dólar. En noviembre de 1960, desde Mayport, puerto norteamericano de Florida, es movilizado el portaviones Shangri-la que conduce setenta aviones y cinco cazas submarinos contra Nicaragua (34). En diciembre de 1972, a raíz del terremoto de Managua y con el pretexto de socorro, desembarcan contingentes de marines que determinan la continuación de la camarilla reaccionaria en el poder. En 1973, la prensa de Nicaragua publica como información rutinaria los escándalos callejeros provocados por marines norteamericanos (35). Ya se ha dado cuenta de las intrigas yanquis contra otros pueblos ejercidas desde Nicaragua. Un hecho es ostensible: al pueblo nicaragüense le corresponde luchar contra un régimen colonial especial, cuyo origen se encuentra en cada una de las intervenciones perpetradas durante más de ciento cincuenta años, desde la promulgación misma de la llamada Doctrina Monroe. El régimen colonial que pesa sobre Nicaragua es más siniestro todavía que el definido por leyes internacionales, porque se trata de una situación colonial de facto, aunque hay algún acuerdo con la parte norteamericana cuya vigencia se prolonga hasta hoy (36). Este régimen colonial especial no le concede menos atribuciones al imperio de las que disfruta, por ejemplo, en la zona del Canal de Panamá o en Puerto Rico.

 

 Silenciosamente, modestamente, los revolucionarios nicaragüenses, las nuevas generaciones sandinistas, vienen corriendo, de año en año el camino insurreccional. Los revolucionarios, en muchos casos cayendo en combate en la ciudad o la montaña, no se interesaron en dejar el recuerdo de una fotografía portando el arma guerrillera, pero dejaron em más auténtico testimonio: el ejemplo de su cesión.

 

 A lo largo del Continente se extiende el combate y, sin excepción, en cada país ha rescatado el arma popular. La victoria definitiva no es fácil, y como ayer Augusto César Sandino, caen hoy el Che, Camilo Torres, Allende, Turcios Lima, Caamaño; en esa ruta cae una pléyade de guerrilleros nicaragüenses, desde Rigoberto López hasta Ricardo Morales y Oscar Turcios. La tarea es factible, pero dura: forjar los nuevos combatientes, fortalecer las filas, acumular experiencias, enfrentar las aviesas maniobras enemigas; labor colosal por la que es preciso ofrendar un alto precio.

 

 En Nicaragua llega la hora en que se multiplica la acción de los obreros, los campesinos, los pobre todos. Los nicaragüenses, honestos, sin faltar sacerdotes, intelectuales y de otras procedencias, integran las filas resueltas a colocar a Nicaragua al lado de los pueblos que han conquistado la libertad, resueltos, como lo expresan las nuevas generaciones nicaragüenses, a llevar a culminación la revolución popular sandinista.

 

 Aunque es poco lo que queda por hacerse, se siente como nunca en la historia el crujir de los cimientos del dominio imperialista en América Latina, en Africa, en el mundo entero. Es la "explosión proletaria" con que soñó Augusto César Sandino.

 

 Mientras Cuba, con su clase obrera en la vanguardia, aparece como el bastión inexpugnable, en otros puntos del Continente surgen experiencias que se enmarcan en el camino hacia la extirpación de toda forma de explotación, hacia un mundo en que "cada hombre sea hermano y no lobo" (37).

 

 Notas:

 

 1) Fragmento de un trabajo inédito acerca de la resistencia patriótica nicaragüense que encabezó Augusto César Sandino.

 2) Salvador Calderón R.: Ultimos días de Sandino, México, D.F. Ediciones Botas, 1934, p.52-7.

 3) Se refiere a la Guardia Nacional.

 4) Anastasio Somoza G.: El verdadero Sandino o el calvario de las Segovias. Managua. Editorial Robelo, 1936, p. 536.

 5) Inquietud politica en Nicaragua. Traducción de documentos del Departamento de Estado de Washington. León, Nicaragua, Editorial El Centroamericano. (817 00/7934, telegrama de A. Bliss L. al secretario de Estado, 9 de febrero de 1934, p.2).

 6) La Prensa, Managua, n. 2180, 18 de febrero de 1944.

 7) Anónimo es la designación para evitar represalias, de un verdadero sandinista sobreviviente.

 8) S. Calderón R.: ob.cit.; Sofonías Salvatierra: Sandino o la tragedia de un pueblo. Madrid, 1934, p. 231.

 9) En carta de 3 de junio de 1933, Escolástico Lara le informa a Sandino que Vicente Lombardo Toledano le había expresado días atrás: "que el general Sandino DEFINA MEJOR SU ACTITUD DESPUES DE LA PAZ, porque en el mundo americano se duda, y esto no conviene a los intereses generales ni a Sandino en particular. La prensa propala tres cargos que en síntesis son:

 1) Que el general Sandino ESTA INTIMAMENTE IDENTIFICADO CON EL DOCTOR SACASA, y que no hará lo que disponga. 2) Que los norteamericanos lo han mantenido y siguen sosteniéndolo. 3) Que los conservadores son aliados de él. 4) Que su papel está terminado, no teniendo ninguna fuerza". J. A. Somoza G.: ob. cit. p. 502.

 10) Xavier Campos Ponde. Los yanquis y Sandino, México D.f. Ediciones XCP, 1962, p. 125-6.

 11) Dirigente del PC de los Estados Unidos, expulsado en 1964 por su posición seudo-marxista.

 12) A. Somoza G.: ob. cit., p. 421.

 13) S. Calderón R.: ob. cit. p. 135-6

 14) S. Salvatierra: ob. cit., p. 125.

 15) Idem, p. 297.

 16) Jefe insurreccional antiyanqui de Haití asesinado por los intervencionistas yanquis; Juan Bosch: De Cristóbal Colón a Fidel Castro. Madrid, Alfaguara, 1970, p. 663.

 17) Sofonías Salvatierra: ob. cit. p. 225.

 18) Inquietud política en Nicaragua. 817 00/7946; telegrama del ministro en Nicaragua (Lane) al secretario de Estado. Managua, febrero 23. 1934, medianoche (recibido febrero 24-4:40 .M.) p. 16-7

 19) Idem, p.23-4 y 33.

 20) Cable de Associated Press procedente de Washington, del 29 de septiembre de 1956.

 21) Novedades, Managua, 16 de junio de 1972.

 22) A. Somoza G.: ob. cit. p. 549-50

 23) S. Salvatierra: ob. cit. p. 233.

 24) Anastasio Somoza García proviene de la localidad de San Marcos, en épocas pasadas dentro de la jurisdicción de Granada; en los años escolares, se matricula en centros de enseñanza de la propia ciudad de Granada. De sus vínculos con el elemento conservador oligarquico habla el apoyo que da en su momento a la candidatura de Emiliano Chamorro, según lo afirma Ramón Romero (R. Romero: Somoza asesino de Sandino. México. Ediciones Patria y Libertad -1959). El padre de Somoza García, Anastasio, figuró en la facción conservadora, siendo miembro de la representación de ésta que apoyó la promulgación del tratado Chamorro-Bryan. Somoza proviene de familia propietaria de cultivos de café. Su matrimonio con Salvadora Debayle Sacasa, procedente de la oligarquía de León, viene a representar la fusión de la atrofiada burguesía nicaragüense con la oligarquía tradicional. Somoza G. , evita corres riesgos en la guerra 1926-27está entre los primeros, por su inglés de gánster italo-norteamericano (según la observación de W. Krem) en aproximarse a los ocupantes norteamericanos, no descartándose que hiciera labor de informante secreto de éstos. Con menos prestigio que cualquiera de las figuras de la facción liberal, los norteamericanos ven en él al individuo apropiado para asegurarse el control del país, y lo imponen como jefe director de la Guardia Nacional.

 25) S. Salvatierra: ob. cit. p. 267.

 26) A. Somoza G.: ob. cit. p. 448

 27) S. Calderón R.: ob. cit. p. 153.

 28) X. Campos P.: ob. cit. p. 213.

 29) A. Somoza G.: ob. cit. p. 563.

 30) Alejandro Cole Chamorro: Desde Sandino hasta Somoza: Nicaragua, 1971, p. 196.

 31) Gregorio Selser: Sandino general de hombres libres. La Habana, Imprenta Nacional de Cuba, 1960, tomo I, p. 276.

 32) Antonio Rodríguez: Represión en Matagalpa. Manuscrito.

 33) Nicolás Guillén: Obra poética (1920-1958). La Habana, Instituto Cubano del Libro. t. II, P. 347.

 34) Hoy. La Habana, 18 de noviembre de 1960.

 35) La Prensa. Managua, 19 de noviembre de 1973.

 36) El ejército gubernamental conserva en 1974 la estructura que se deriva del convenio impuesto por el embajador Mathew B. Hanna el 5 de noviembre de 1932, y que fue denunciado como antipatriótico por Sandino.

 

 Tomado de Casa de las Américas, Nro. 87, La Habana, 1974

 

 Fuente: www.elbauldelasnoticias.com.ar

 

MANIFIESTO POLÍTICO

 

 Por Augusto Sandino

 

 El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído. Soy nicaragüense y me siento orgulloso de que en mis venas circule, mas que cualquiera, la sangre india americana que por atavismo encierra el misterio de ser patriota leal y sincero; el vínculo de nacionalidad me da derecho a sumir la responsabilidad de mis actos en las cuestiones de Nicaragua y, por ende, de la América Central y de todo el Continente de nuestra habla, sin importarme que los pesimistas y los cobardes me den el título que a su calidad de eunucos más les acomode. Soy trabajador de la ciudad, artesano como se dice en este país, pero mi ideal campea en un amplio horizonte de internacionalismo, en el derecho de ser libre y de exigir justicia, aunque para alcanzar ese estado de perfección sea necesario derramar la propia y la ajena sangre. Que soy plebeyo dirán los oligarcas o sean las ocas del cenagal. No importa: mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y el nervio de la raza, los que hemos vivido postergados y a merced de los desvergonzados sicarios que ayudaron a incubar el delito de alta traición: los conservadores de Nicaragua que hirieron el corazón libre de la Patria y que nos perseguían encarnizadamente como si no fuéramos hijos de una misma nación.

 

 Hace diecisiete años Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro dejaron de ser nicaragüenses, porque la ambición mató el derecho de su nacionalidad, pues ellos arrancaron del asta la bandera que nos cubría a todos los nicaragüenses. Hoy esa bandera ondea perezosa y humillada por la ingratitud e indiferencia de sus hijos que no hacen un esfuerzo sobrehumano para libertarla de las garras de la monstruosa águila de pico encorvado que se alimenta con la sangre de este pueblo, mientras en el Campo Marte de Managua flota la bandera que representa el asesinato de pueblos débiles y enemistad de nuestra raza.

 

 ¿Quiénes son los que ataron a mi patria al poste de la ignominia? Díaz y Chamorro y sus secuaces que aún quieren tener derecho a gobernar esta desventurada patria, apoyados por las bayonetas y las Springfield del invasor. ¡No! ¡Mil veces no! La revolución liberal está en pie. Hay quienes no han traicionado, quienes no claudicaron ni vendieron sus rifles para satisfacer la ambición de Moncada. Está en pie y hoy más que nunca fortalecida, porque sólo quedan en ella elementos de valor y abnegación.

 

 Moncada el traidor faltó naturalmente a sus deberes de militar y de patriota. No eran analfabetos quienes le seguían y tampoco era él un emperador, para que nos impusiera su desenfrenada ambición. Yo emplazo ante los contemporáneos y ante la historia de ese Moncada desertor que se pasó al enemigo extranjero con todo y cartuchera. ¡Crimen imperdonable que reclama vindicta!

 

 Los grandes dirán que soy muy pequeño para la obra que tengo emprendida; pero mi insignificancia está sobrepujada por la altivez de mi corazón de patriota, y así juro ante la Patria y ante la historia que mi espada defenderá, el decoro nacional y que será redención para los oprimidos. Acepto la invitación a la lucha y yo mismo la provoco y al reto del invasor cobarde y de los traidores de mi Patria, contesto con mi grito de combate y mi pecho y el de mis soldados formarán murallas donde se lleguen a estrellar legiones de los enemigos de Nicaragua. Podrá morir el último de mis soldados, que son los soldados de la libertad de Nicaragua, pero antes, más de un batallón de los vuestros, invasor rubio, habrán mordido el polvo de mis agrestes montañas.

 

 No seré Magdalena que de rodillas implore el perdón de mis enemigos, que son los enemigos de Nicaragua, porque creo que nadie tiene derecho en la tierra a ser semidiós. Quiero convencer a los nicaragüenses fríos, a los centroamericanos indiferentes y a la raza indohispana, que en una estribación de la cordillera andina, hay un grupo de patriotas que sabrán luchar y morir como hombres.

  

HIMNO DE LA UNIDAD SANDINISTA

 

Venid, gleba de morfinómanos; venid a asesinarnos en nuestra propia tierra, que yo os espero a pie firme al frente de mis patriotas soldados, sin importarme el número de vosotros; pero tened presente que cuando esto suceda, la destrucción de vuestra grandeza trepidará en el Capitolio de Washington, enrojeciendo con vuestra sangre la esfera blanca que corona vuestra famosa White House, antro donde maquináis vuestros crímenes.

 

 Yo quiero justificar a los gobiernos de Centro América, mayormente al de Honduras, que mi actitud no debe preocuparle, creyendo que porque tengo elementos más que suficientes, invadiría su territorio en actitud bélica para derrocarlo. No. No soy un mercenario sino un patriota que no permite un ultraje a nuestra soberanía.

 

 Deseo que, ya que la naturaleza ha dotado a nuestra patria de riquezas envidiables y nos ha puesto como el punto de reunión del mundo y que ese privilegio natural es el que ha dado lugar a que seamos codiciados hasta el extremo de querernos esclavizar, por lo mismo anhelo romper la ligadura con que nos ha atado el nefasto chamorrismo.

 

 Nuestra joven patria, esa morena tropical, debe ser la que ostente n su cabeza el gorro frigio con el bellísimo lema que simboliza nuestra divisa «Rojo y Negro» y no la violada por aventureros morfinómanos yankees traídos por cuatro esperpentos que dicen haber nacido aquí en mi Patria.

 

 El mundo sería un desequilibrio permitiendo que sólo los Estados Unidos de Norte América sean dueños de nuestro Canal, pues sería tanto como quedar a merced de las decisiones del Coloso del Norte -de quién tendría que ser tributario- los absorbentes de mala fe, que quieren aparecer como dueños sin que justifiquen tal pretensión.

 

 La civilización exige que se abra el Canal de Nicaragua, pero que se haga con capital de todo el mundo y no sea exclusivamente de Norte América, pues por lo menos la mitad del valor de las construcciones deberá ser con capital de la América Latina y la otra mitad de los demás países del mundo que desean tener acciones en dicha empresa, y que los Estados Unidos de Norte América sólo pueden tener los tres millones que les dieron a los traidores Chamorro, Díaz y Cuadra Pasos; y Nicaragua, mi Patria, recibirá los impuestos que en derecho y justicia le corresponden, con lo cual tendríamos suficientes ingresos para cruzar de ferrocarriles todo nuestro territorio y educar a nuestro pueblo en el verdadero ambiente de democracia efectiva, y asimismo seamos respetados y no nos miren con el sangriento desprecio que hoy sufrimos.

 

 Pueblo hermano: al dejar expuestos mis ardientes deseos por la defensa de la Patria, os acojo en mis filas sin distinción de color político, siempre que vuestros componentes vengan bien intencionados, pues tened presente que a todos se puede engañar con el tiempo, pero con el tiempo no se puede engañar a todos.

 

 Mineral de San Albino, Nueva Segovia, Nicaragua, 1 de julio de 1927

 

 Patria y Libertad

 

A.   C. SANDINO

 

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ACUERDO SOBRE LOS TRAIDORES A LA PATRIA

 

 Por Augusto Sandino

 

 Cuartel General de los Defensores del Derecho Nacional de Nicaragua.

 

 Augusto C. Sandino, General en Jefe del Ejército Defensor de la Soberanía de Nicaragua, en uso de las facultades concedidas por el mismo Ejército y en apoyo de la Constitución Política de su Patria, hace saber a todo el pueblo nicaragüense lo siguiente:

 

 ACUERDO

 

Son traidores a la Patria

 

 Todo nicaragüense que con miras políticas traficare con la honra de la nación, solicitando apoyo oficial de los conquistadores de Nicaragua, así como del gobierno de la Casa Blanca y el que saliere del país como representante del gobierno espurio del traidor Adolfo Díaz.

 El que haya celebrado pactos secretos con el enemigo, ya sea como jefe militar o como jefe civil.

 El que prestare ayuda a los invasores y traidores para asesinar a los patriotas nicaragüenses que están defendiendo la Soberanía Nacional.

 El que suministrare informes, verbalmente o por escrito, declarando contra sus conciudadanos.

 El que solicitare protección de los invasores con el pretexto de defender sus intereses, ya sea nacional o extranjero.

 A tales delincuentes les será aplicada la misma pena que la Constitución Política señala para los traidores a la Patria.

 

 Al mismo tiempo hago saber a la sociedad nicaragüense, al pueblo con quien me unen los más estrechos vínculos que me obligan a defender sus derechos, y a los extranjeros radicados en el país: Que siendo el Ejército Defensor de la Soberanía de Nicaragua una institución perfectamente organizada y disciplinada, dará toda clase de garantías efectivas a nacionales y extranjeros siempre que guarden estricta neutralidad.

 

 Dado en El Chipote, a los catorce días del mes de noviembre de 1927.

 

 Patria y Libertad.

 

A.   C. Sandino

 

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LUZ Y VERDAD

 

 Por Augusto Sandino

 

 Manifiesto a los miembros de nuestro Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua

 

 Impulsión divina es la que anima y protege a nuestro Ejército, desde su principio y así lo será hasta su fin.

 

 Ese mismo impulso pide en Justicia de que todos nuestros hermanos miembros de este Ejército principien a conocer en su propia Luz y Verdad, de las leyes que rigen el Universo.

 

 Pues bien hermanos:

 

 Todos vosotros presentís una fuerza superior a si mismos y a todas las otras fuerzas del Universo. Esa fuerza invisible tiene muchos nombres, pero nosotros lo hemos conocido con el nombre de Dios.

 

 Seguramente de que entre vosotros hay muchos quienes han querido encontrar la oportunidad de quien les explique esas cosas tan hermosas.

 

 Pues bien hermanos:

 

 Lo que existió en el Universo, antes de las cosas que se pueden ver o tocar, fue el éter como sustancia única y primera de la Naturaleza (materia). Pero antes del éter, que todo lo que llena en el Universo, existió una gran voluntad; es decir, un gran deseo de Ser lo que no era, y que nosotros lo hemos conocido con el nombre de Amor.

 

 Por lo explicado se deja ver que el principio de todas las cosas es el Amor: o sea Dios. También se le puede llamar Padre Creador del Universo. La única hija del Amor, es la Justicia Divina.

 

 La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu.

 

 Pero la incomprensión de los hombres solamente es un tránsito de la vida universal: y cuando la mayoría de la humanidad conozcan de que viven por el Espíritu, se acabara para siempre la injusticia y solamente podrá reinar la Justicia Divina: única hija del Amor.

 

 Pues bien hermanos:

 

 Muchas veces habréis oído hablar de un Juicio Final del mundo.

 

 Por Juicio Final del mundo se debe comprender la destrucción de la injusticia sobre la tierra y reinar el Espíritu de Luz y Verdad, o sea el Amor.

 

 También habréis oído decir de que en este siglo veinte, o sea en el Siglo de las Luces, es la época de que estaba profetizado el Juicio Final del Mundo.

 

 Pues bien hermanos:

 

 El siglo en cuestión se compone de cien años y ya vamos corriendo sobre los primeros treinta y uno; lo que quiere decir de que esa hecatombe anunciada deberá de quedar definida en estos últimos 69 años que faltan.

 

 No es cierto que San Vicente tenga que venir a tocar trompeta, ni es cierto de que la tierra vaya a estallar y que después se hundiría; No.

 

 Lo que ocurrirá es lo siguiente:

 

 Que los pueblos oprimidos romperán las cadenas de la humillación, con que nos han querido tener postergados los imperialistas de la tierra.

 

 Las trompetas que se oirán van a ser los clarines de guerra, entonando los himnos de la libertad de los pueblos oprimidos contra la injusticia de los opresores.

 

 La única que quedara hundida para siempre es la injusticia; y quedara el reino de la Perfección, el Amor; con su hija predilecta la Justicia Divina.

 

 Cábenos la honra hermanos: de que hemos sido en Nicaragua los escogidos por la Justicia Divina, a principiar el juicio de la injusticia sobre la tierra. No temáis mis queridos hermanos; y estad seguros, muy seguros y bien seguros de que muy luego tendremos nuestro triunfo definitivo en Nicaragua, con lo que quedara prendida la mecha de la "Explosión Proletaria" contra los imperialistas de la tierra. Sinceramente vuestro hermano.

 

 Cuartel General del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.

 

 El Chipotón, Las Segovias, Nic. C. A.

 

 Febrero de 1931, 15 Feb.

 

 Patria y Libertad

 

A.   C. SANDINO

 

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Fuente: El ortiba