LA PLAZA, SIEMPRE LA PLAZA

Alberto "Beto" Emaldi

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Esa misma Plaza que hace casi un año despedía con profunda emoción y lágrimas a Néstor Kirchner, anoche fue la Plaza de la alegría.

Miles de personas festejaron el triunfo de Cristina en la Plaza de Mayo

LA PLAZA, SIEMPRE LA PLAZA

 

Por Alberto “Beto” Emaldi

TELAM

24 de Octubre

La misma Plaza con las mismas caras de los jóvenes cantando a la esperanza. Fue la misma Plaza de ayer la que reunió a miles de personas a gente común, a madres con sus hijos, a chicos y grandes.

 

Esa misma Plaza que hace casi un año despedía con profunda emoción y lágrimas a Néstor Kirchner, anoche fue la Plaza de la alegría.

 

Al final siempre es la Plaza. La Plaza de la historia. La Plaza del 17 de octubre. La Plaza de Perón. La Plaza de las Madres.

 

La Plaza de las broncas y de los éxitos del pueblo. La Plaza de todos los argentinos: la Plaza de Mayo.

 

La convocatoria tuvo la espontaneidad de estos tiempos. De boca en boca se fue pasando la cita hace varios días y ayer por la tarde-noche ya todos sabían que había que juntarse a festejar en la Plaza.

 

Y allí fue la Presidenta a saludar y a decir: “Quiero que se organicen para que nadie les arrebate lo conseguido” y a afirmar: “La juventud ha vuelto a recuperar la Plaza de Mayo; en cada uno de ustedes me veo yo y lo veo a él hace muchos años".

 

Con el abrumador respaldo llegado desde las urnas de todo el país a su gestión, Cristina fue a la Plaza a mostrarse otra vez tan decidida y auténtica como en el discurso del teatro Coliseo en su cierre de campaña.

 

Pidió por la unidad nacional, levantó las banderas de su modelo, besó y se fotografió con todos y todas y hasta se permitió bailar aunque había confesado durante todo el domingo tener una sensación “rara” ni de tristeza, ni de alegría: una “sensación rara”.Entendible.

 

Y la Plaza lució como hacía tiempo no lucía. Banderas, pancartas, bombos y platillos. Murga y color. “Color esperanza” , decía uno de los tantos jóvenes presentes parafraseando al vicepresidente electo, Amado Boudou.

 

Las primeras horas de la madrugada fueron dejando la Plaza sin gente. Una Plaza que, como en los mejores tiempos, demostró una vez más ser el centro de las emociones intensas de los argentinos.

 

En el resto del país otras plazas habrán replicado lo mismo, seguramente. Sin embargo, la Plaza fue, es y será siempre la Plaza.