La revolución artiguista fue una insurrección de multitudes campesinas no impregnadas con perfume francés, ni subyugadas por la baratija inglesa

ARTIGAS, UN CAUDILLO AMERICANO

Por Maximiliano Molocznik

Ganado por los fastos de la Revolución de Mayo en su versión morenista -Mariano Moreno lo define como uno de los hombres clave para la revolución por su pericia militar y ascendente popular- Artigas será el jefe de un movimiento insurreccional en la campaña oriental y el conductor de un frente policlasista integrado por peones, gauchos, indios, negros y hacendados, si bien estos últimos le quitarán su apoyo a partir de la sanción del Reglamento Agrario de septiembre de 1815 que proponía una revolucionaria política de distribución de la tierras.

ARTIGAS UN CAUDILLO AMERICANO

Por Maximiliano Molocznik

NAC&POP

23/09/2011

 José Gervasio Artigas es mucho más que la fría estatua de un prócer uruguayo tal como lo muestran los libros de texto.

Trabajador rural desde muy joven, en 1797 se incorpora al regimiento de Blandengues y lucha valientemente contra los ingleses en 1806 y 1807.

 Ganado por los fastos de la Revolución de Mayo en su versión morenista -Mariano Moreno lo define como uno de los hombres clave para la revolución por su pericia militar y ascendente popular- Artigas será el jefe de un movimiento insurreccional en la campaña oriental y el conductor de un frente policlasista integrado por peones, gauchos, indios, negros y hacendados, si bien estos últimos le quitarán su apoyo a partir de la sanción del Reglamento Agrario de septiembre de 1815 que proponía una revolucionaria política de distribución de la tierras.

El historiador Jesualdo en su libro “Artigas. Del vasallaje a la revolución” nos brinda un vívido cuadro del apoyo popular del que gozaba, hombres “con viejas carabinas enmohecidas, sables mellados y sin empuñadura, pistolones y trabucos naranjeros, hojas de tijera de esquilar y medias lunas de desjarretar enastadas en caña, ornadas con trapos multicolores, van esos paisanos […] es una multitud desharrapada que lo sigue de cerca.

Es gente que no entiende jerarquías. ¿qué es en verdad para ellos un jefe?[…] nada más que un hombre más leído, más guapo, más hábil, más jinete, mejor enlazador o pialador, más ducho en las faenas de la yerra y del corambre, más discreto enamorador.

Y a ese hombre no se le teme, se le admira.

Por eso van ahí con él, siempre irán con él, sus muchachos.

 Es con este apoyo social que Artigas se transforma en caudillo de la defensa nacional en el Plata, defensor de la frontera exterior y luchador para impedir la creación de fronteras interiores: aspiraba a organizar una nación -con derechos plenos para las provincias que aceptaren formarla- y a crear una confederación sudamericana opuesta a la política balcanizadora del imperio británico y de las elites cipayas de los puertos.

 Pese a las deformaciones históricas que han sido objeto Artigas y su movimiento -particularmente por parte de Mitre-, lo cierto es que entre 1810 y 1820 el artiguismo era el poder político dominante en gran parte de nuestro actual territorio.

Su influencia se extendía a las provincias de la Banda Oriental, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.

 La revolución artiguista fue una insurrección de multitudes campesinas no impregnadas con perfume francés, ni subyugadas por la baratija inglesa, ni por las veleidades europeístas de las minorías “ilustradas” de Buenos Aires y Montevideo.

El Protector de los Pueblos Libres llegó al final de su lucha sólo y traicionado hasta por sus propios lugartenientes. Ramírez -como Lavalle más adelante, otra “espada sin cabeza”- se transformó por codicia en un instrumento de la burguesía porteña.

Lo persiguió implacablemente para impedir que reorganizara sus fuerzas y pusiera en marcha un nuevo ejército integrado por masas de paisanos.

 Ahora bien, ¿la traición es sólo explicable por la ambición personal de sus tenientes?

No, son intereses económicos los que se mueven como telón de fondo en esta historia, en la que esa traición se explica por el carácter librecambista de la política económica del litoral, más vinculada a la burguesía mercantil porteña que al interior criollo proteccionista.

Don José será, precisamente, la víctima dilecta de los mercaderes del puerto de Buenos Aires, quienes lo combatieron sin piedad apoyando a los portugueses que invadieron la Banda Oriental ocupando la provincia.

Lo derrotaron en Tacuarembó el 22 de enero de 1820 y debió exiliarse al Paraguay donde falleció el 23 de Setiembre de 1850.

Artigas fue un caudillo de masas, conductor de lo que fue una verdadera revolución social, permanente, auténticamente popular, federal, antiimperialista y latinoamericana.

Ese es el legado que debemos recuperar hoy: que en nuestra América soplan, como en la época de Artigas, vientos de liberación.

MM/