Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas.

EL POEMA QUE MARÍA ELENA LE DEDICÓ A EVA PERÓN

Por Maria Elena Walsh

“Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos”.Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.

EL POEMA QUE MARÍA ELENA LE DEDICÓ A EVA PERÓN

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Transcribimos el poema “Eva”, que María Elena Walsh dedicó a Eva Perón y que aparece en el volumen “Canciones contra el mal de ojo” (1976).

Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol.

La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio.

Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla “amémonos”.

Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros.

El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche.

Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda.

Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados.

Silencio, que hasta el tango se murió.

Orden de arriba y lagrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada más que un gran castigo.

Se pintó la República de negro mientras te maquillaban y enlodaban.

En los altares populares, santa.

Hiena de hielo para los gorilas pero eso sí, solísima en la muerte.

Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje.

Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron.

Días de julio del 52 ¿Qué importa donde estaba yo? II No descanses en paz, alza los brazos no para el día del renunciamiento sino para juntarte a las mujeres con tu bandera redentora lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.

Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas.

Bruta como un diamante en un chiquero ¿Quién va a tirarte la última piedra? Quizás un día nos juntemos para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje empezaremos a saber quién fuiste.

Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, única reina que tuvimos, loca que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.

Agallas para hacer de nuevo el mundo.

Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones.

MRW/

NOTA DE LA NAC&POP:  Ciertas corrientes políticas del campo nacional, obsesionadas en su satanización de la pequeño burguesía, suelen ser tan ciegas que no perciben el hecho elemental de que el mejor poema de homenaje a Eva Perón lo escribió una representante intelectual insigne de esa pequeño burguesía demoliberal y, digámoslo, antiperonista por motivos no desechables. Se trata del homenaje a Eva Perón redactado por María Elena Walsh. Resalto el valor que, en ese sentido, tiene el introito prudente que hace a este poema el gran patriota Enrique Oliva. Esperemos que sirva para ablandar ciertos corazones cuya cerrazón antigorila se convierte, en realidad, en herramienta predilecta de la rosca anti…nacional.  Por gran poeta, por mujer y por voluntad de acercarse a su pueblo, María Elena Walsh supo descubrir la Eva Perón más verdadera, como nadie lo hizo. Quienes rechazan este poema por el gorilismo de su autora, seguramente hubieran rechazado también a José Hernández porque inició su vida política combatiendo por el exclusivismo porteño contra el interior. HÉCTOR GRILLO

NOTA DOS:  Me permito dirigirme a compañeros y compañeras, y a los argentinos todos, para recomendarles muy especialmente la lectura de este poema maravilloso que resume en pocas líneas un sentir colectivo sobre Evita y su perdurable paso histórico en la vida social de nuestro país. Es obra de María Elena Walsh, la poetisa criolla más talentosa de su generación. El envío del compañero Grillo, a quien felicito y agradezco la idea, ha repercutido en París desde donde nos lo ha redistribuido el Dr. Juan Carlos Chachques, médico científico de prestigio internacional. No estoy hablando de política, me refiero a Evita. ENRIQUE OLIVA

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