"Siempre pensando como bancar nuestra militancia, nuestra gente, nuestro proyecto."

JUAN CRUZ NOCE 2010 / CUANDO UN MILITANTE SE VA AL COMANDO CELESTIAL

Por Ricardo Moura y Luis Cúneo

El 21 de Agosto de 2010 se fue Juan Cruz Noce, tenía ¡34! Accidente de coche, ¿Qué se puede decir? Era un militante, lúcido, de ideas tan claras como firmes, infatigable.

CUANDO UN MILITANTE SE VA AL COMANDO CELESTIAL

Por Ricardo Moura

NAC&POP

22, Agosto 2010

 No es la primera vez que me veo obligado a plantear esto: ¿Por qué, pareciera, los buenos se van antes, mientras los otros parecen ser eternos? 

Lo escribí hace añares en Adiós, Querido Alfi, cuando murió mi cuñado, lo pensé no hace tanto, cuando se fue Sandro y escribí –Chau, Roberto.

 Pero, claro, Alfi tenía 56 años, Roberto casi 65…

 El 21 de Agosto de 2010 se fue Juan, Juan Cruz, Juan Cruz Noce, que tenía ¡34!

 Accidente de coche, ¿qué se puede decir?

 Nada, creo.

 Se puede, se podría, claro, preguntar por qué nuestras rutas ─iba a Mendoza─ son tan extremadamente peligrosas, por qué hay tantos accidentes de esos… pero creo que no viene al caso. 

Lo único que viene a la mente es bronca, e impotencia, por lo irreversible. 

Juan no era solamente amigo de muchos, MUY querido. Cascarrabias, un poco hinchapelotas pero… me acaba de decir un colaborador cercano sin poder completar, ni contener las lágrimas.

 Como suelen ser los buenos, la buena gente que además tiene convicciones, ─digo yo─.

 Porque Juan no era sólo amigo, y un gran tipo.

 Era un militante, lúcido, de ideas tan claras como firmes, infatigable en su trabajo cotidiano en aras de una sociedad más igualitaria y justa.

 Yo esperaba, yo y seguro muchos más, aplaudir por muchos años los logros que se podían avizorar: candidato cantado a jefe de Comuna tras haber sido Director de CGP bastante antes de cumplir los 30 seguro hubiera sido candidato si el delincuente PROcesado que hoy nos gobierna hubiera cumplido con la ley llamando a elecciones comunales, y por qué no, dada su juventud, algún día Jefe de Gobierno, y quien dice eso dice también por qué no  candidato a Presidente alguna vez, ya que era un líder nato y debería haber tenido DÉCADAS de tiempo para crecer y prepararse… de no ser porque un micro lo partió.

 No quiero, con lo anterior, que se entienda que hago ninguna acusación.

 No tengo idea del cómo y el porqué de la tragedia, no vaya a parecer ataque a la empresa de micros, menos al chofer, que seguramente tampoco se esté sintiendo bien.

 Es sólo un hecho que señalo: se truncó una vida joven, punto.

 Cuando un amigo se va / queda un espacio vacío / que no lo puede llenar / la llegada de otro amigo. //  cuando un amigo se va / queda un tizón encendido / que no se puede apagar / ni con las aguas de un río

 Dice la canción pero quiero repetir las cuatro últimas líneas:

 cuando un amigo se va / queda un tizón encendido / que no se puede apagar / ni con las aguas de un río.

Eso es lo que va a pasar con las ideas que compartíamos con el entrañable Juan: No se van a extinguir, NO se va a apagar.

 Lo que sí será difícil -no imposible- pero MUY difícil, es que alguien pueda calzar facilmente sus zapatos.

 No iré a decir que su lucidez y capacidad de trabajo y organización fueran inigualables.

 Habrá -espero- quienes puedan tomar la posta.

 Pero no será fácil.

 Cuando un militante, cuando un líder se va, no sólo sus hijos, muchos más quedamos algo huérfanos.

 Pero de la orfandad se sale, se rehace.

 No será poco el tiempo necesario para recuperarse de la pérdida, pero se hará.

 Lo importante es no olvidar lo que muchos, incluido yo. que casi lo doblaba en años pudimos aprender con él.

Ahora estará con Perón, Néstor y Evita en el Comando Celestial.

Adiós, querido Juan, carajos.

 P.D. Juan escribía mucho con su propio nombre en Nueva Comuna y Paso a Paso, pero también como José Barrita, en el blog Bando-Neon.

RM/

NO PIENSO DESPEDIRME DE ÉL

Por Luis Cúneo

NAC&POP

lunes 23 de agosto de 2010

Le tengo miedo a la vida.

 Por primera vez en mis 38 años tengo miedo, no cualquiera, el de verdad.

 No hay culpables, sólo victimas. 

Mi único alivio es que Pía y los chicos están fuera de peligro. 

Con Juan nos conocimos militando, creo que después de alguna de las miles de marchas a las que íbamos.

 Discutimos, éramos tan soberbios.

 Empecé a salir con su mejor amiga, eso no le gustó.

 Jugamos un desafío, me hizo mil goles.

 No sé cuando ni como o tal vez ahora no me acuerdo pero nos empezamos hacer compañeros, después amigos, por último hermanos. 

Él empezó a tolerar mis vicios, mis bartoleadas (como últimamente le gustaba decir), yo su excesiva seriedad, sus malos humores.

 En ese momento nació entre los dos algo maravilloso que fue el respeto. Respeto.

 En una época que me fue mal, el me defendió, me bancó.

 Puso su cara y su espalda frente a esos forros que siempre sobran.

 Juntos pasamos desiertos y jardines.

 Siempre pensando como bancar nuestra militancia, nuestra gente, nuestro proyecto.

 Nos vimos unas horas antes del accidente.

 Sólo hablamos de política y de nuestro Boquita.

 Que hincha pelotas era con Riquelme!!!

 Su único héroe en este lío.

 No es verdad, su héroe era Fidel, el Comandante.

¡¡Cuanto quería a Cuba!!!

 Viajó a Mendoza para acompañar a Pía, su compañera, su amante, toda su mujer.

 Ojalá estuviera en el 2015 y el tiempo curara este dolor pero estoy sólo frente a este teclado esquivo y tengo miedo.

 Yo siempre fui valiente, hoy no.

 Era un amigo para toda la vida, no para un pedazo.

 Con Juan, además de un entrañable amigo, se nos va un tipazo.

 También una idea, un proyecto, un sueño.

 Con Juancho se me va la certeza, la voluntad de hierro.

 Seguramente la voy a recuperar pero no sé cuando.

 No pienso despedirme de él porque no tengo intensiones de olvidarlo.

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