UN VINO POR MARCELO TANGIR

Gustavo Moran y Martín García

Marcelo Tangir rocanroleando. Fué un largo blues contra el cancer con muchos momentos de rocanroll. Un amigo y compañero peronista inolvidable de las nuevas generaciones.

UN VINO POR MARCELO TANGIR

Marcelo Tangir grabando su disco

 Por Gustavo Morán

NAC&POP

12/08/2010

Dicen que en el 2010 se murió Marcelo Tangir.

Para mi éste está haciendo otra de las suyas.

 Falleció a las 7 de la mañana del Jueves 12 de agosto de 2010 de su viejo conocido, el cáncer.

La mañana del Viernes 13 de Agosto a las 11 hs fué llevado por sus familiares, amigos y compañeros en la Chacarita para ser enterrado.

  Por eso cantamos su nombre…

Marcelo Tangir

¡PRESENTE!

(Ahora y Siempre)

Marcelo Tangir y su papa en una plaza.

Ahora volvió a sus brazos y a esa plaza.

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UN VINO

Marcelo Tangir con su banda

Por Martín García

NAC&POP

12/08/2010

Hoy le he dedicado un vino.

El día venia lluvioso, frío, destemplado, con malas noticias.

Un día de guardar.

Le he abierto un vino.

El Domingo anterior había estado con él a expensas de Gustavo Morán, su amigo.

Tomás, mi hijo menor, me alertó también ya que los oyentes del programa de Leo Cofre y Luis D´Elía – que Tomás produce – recibió la llamada de un oyente avisándonos.

Osvaldo Tangir, su primo nos llamó por teléfono y nos dijo que- a las 7 de la mañana, había partido.

Tenía 47 años. Era amigo de los amigos.

Apenas – de su rica vida – me queda que colaboró con nosotros musicalizando Perro y Gato en la temporada de 2008 en Radio Cooperativa –cuando Pancho Muñoz y Alfredo Carlino, retornaron de su éxito en radio Provincia de la época de Raúl Barreiros y Antonio Cafiero era gobernador y se volvieron a  lanzar a la arena.

Allí Marcelo nos enriqueció la vida con la música que elegía para cada programa.

Pero mas cercano aún fue su lucha contra el cáncer que venía de muchos años.

Hay que convivir con la idea de la muerte durante tanto tiempo.

El sentía que estaba “manchado” en su ánimo, inevitablemente.

Aún así su actitud era valiente y esperanzada.

Esa esperanza le abrió la puerta a varios años más en los que fuimos llegando a la revolución del Bicentenario.

Que muchos otros no pudieron ver.

El Domingo ese habiamos hablado de meditación.

Le enseñé tres meditaciones.

Una de guerra por si pensaba resistir.

Una de descanso, para viajar por el tercer ojo, sin intervenir, manipular, censar ni desviar el viaje ni el camino.

Eso libera.

Después le comenté que el maestro oriental, Osho enseñaba que, cuando uno tenía miedo de algo, en vez de huir de eso, sugería instalarse allí.

Si uno tenía miedo de una enfermedad, instalarse virtualmente en la enfermedad y vivir cada uno de sus síntomas.

Si uno tenía miedo de ser abandonado por su amor, vivir ese abandono como si fuera cierto.

Y si uno temía a la muerte, debía instalarse allí y vivir esa situación de muerte como si fuera cierta.

También le hablé del beneficio de descansar y estar en paz.

Le conté de una vez que estuve en terapia intensiva una semana por una lipotimia o algo así, lo bien que la pasé.

No tenía que atender reclamos ni afectivos ni económicos ni laborales.

Simplemente me dejaba estar consciente de que no tenía que tomar ninguna decisión de nada.

Le dije que, ni en Santo Domingo, en una playa maravillosa, la había pasado tan bien como allí, esa semana de nada de nada en terapia intensiva.

El valor y la importancia de estar en paz.

A veces hay que estar en paz.

Claro, me confesó, -No puedo ir en contra mío…

Sus amigos estuvieron con él todo el tiempo y todo el último tiempo. Hasta la noche misma. Silvia Castro, Gustavo, varios.

Le tocó no levantarse esa mañana.

Hay días en que es mejor no levantarse.

Salud Compañero y gracias.

Estaremos juntos siempre y alguna vez más cerca, a pocas cuadras del Comando Celestial.

Como para ir a visitar juntos a Perón y San Martín.

 

MG/

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