EL JUEZ GALEANO Y LOS PERIODISTAS

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El juez federal Juan José Galeano declaró entre el 5 y el 22 de noviembre de 2004 en el Consejo de la Magistratura, en el proceso que se le seguia por su actuación en el caso AMIA.

EL JUEZ GALEANO Y LOS PERIODISTAS

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El juez federal a cargo del caso AMIA en su defensa ante el Consejo de la Magistratura que analiza su destitución se refirió también a la cobertura de la prensa durante los diez años que duró la investigación.

 

Mencionó a los periodistas Juan Salinas, Román Lejtman, Raúl Kollmann y Gabriel Pasquini. Operaciones de prensa. Acusaciones. Actividades de inteligencia.

 

El libro que nunca se publico.

 

La venta de un video.

 

Un programa de TV sobre el mercado de pulgas. 

 

El juez federal Juan José Galeano declaró durante siete días en el Consejo de la Magistratura, en el proceso que se le sigue por su actuación en el caso AMIA.

 

Fue entre el 5 y el 22 de noviembre de 2004.

 

Allí, el magistrado además de explicar su investigación del atentado contra la mutual judía, se refirió a distintos temas relacionados con el desempeño de la prensa durante la instrucción de la causa.

 

El DsD accedió a las versiones taquigráficas de todas las declaraciones de Galeano ante el Consejo, y presenta a sus lectores lo que el juez dijo sobre la prensa y algunos periodistas.

 

Cabe aclarar que cuando el DsD recurre a frases textuales del magistrado, lo hace con entrecomillados preservando incluso los errores de ortografía de los taquígrafos.

 

Para aquellos lectores interesados en la temática, en la presente Zona Dura se incluyen siete archivos que podrán leer o copiar.

 

Seis de ellos, son las copias taquigráficas de las declaraciones textuales de Galeano.

 

El último – con el nombre “Galeano y la prensa”, es una selección que hizo el DsD donde extrajo, de los archivos ya mencionados, aquellos pasajes en los cuales el magistrado se refirió a los medios de comunicación o a periodistas.

 

Con la actual Zona Dura el DsD cumple en presentar la tercera posición sobre el caso AMIA y los medios.

 

Cabe recordar que en primer lugar, el 14 de abril del año pasado, el DsD presentó en Zona Dura las declaraciones de los periodistas que cubrieron el caso AMIA para los principales diarios, revistas y canales de TV; ante el Tribunal Oral Federal número 3.

 

Allí Jorge Lanata dijo que sus colegas Román Lejtman y Gabriel Pasquini “trabajaron para los servicios”

(ver http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/14-4-2003.htm ).

 

En segundo término, el 19 de octubre de este año, el DsD presentó la Zona Dura “Diez periodistas que no creyeron en Galeano”.

 

Se trató de una consulta a diez periodistas que – en su mayoría – no trabajaron en los grandes medios de comunicación y disintieron con la investigación del mencionado juez.

 

Los diez periodistas fueron: Carlos De Nápoli, Juan Gasparini, Jorge Lanata, Gabriel Levinas, Guillermo Lipis, Horacio Lutzky, Fernando Paolella, Juan Salinas, Cristian Sanz y Daniel Schnitman.

 

Muchos de ellos trabajaron para algunas de las partes querellantes (AMIA/DAIA), algunos hicieron investigaciones propias y otros publicaron libros al respecto (ver http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/19-10-2004.htm ).

 

A continuación entonces presentamos la palabra del juez federal Juan José Galeano – en base a sus declaraciones – sobre el accionar de la prensa en torno al caso.

 

Galeano y Salinas

 

En sus dichos del día 9 de noviembre, Galeano se refirió al periodista Juan Salinas, contratado por la querella (AMIA/DAIA) para hacer una investigación paralela y autor del libro “AMIA, el atentado”. Acerca de Salinas dice que su juzgado tuvo que escribir 12.000 páginas de un legajo llamado “Nassib Haddad, la volquetera Santa Rita” en la cual no se llegó a nada. Sumada a otra investigación propuesta por Salinas, dice que se escribieron 3.500 páginas. Y concluye: “15.500 páginas dedicadas a un invento”.

 

El magistrado declaró que luego de escribir el libro “AMIA, el atentado”, Salinas, patrocinado por el abogado Pablo Jacoby, se presentó en la causa pretendiendo cobrar la recompensa por las pruebas aportadas. Cabe recordar que durante el gobierno de Carlos Menem, el Poder Ejecutivo ofreció una recompensa de 3 millones de pesos (en aquella época equivalente en dólares) para aquellas personas que aportaran información o pruebas concretas que permitieran el esclarecimiento del atentado.

 

Galeano, Kollmann y Lejtman

 

Galeano también se refirió a Raúl Kollmann y Román Lejtman, quienes investigaron el caso para el diario Página/12. De estos periodistas, el juez afirmó que tuvieron una relación muy estrecha con el principal implicado en la causa, Carlos Telleldín. Aseguró que el reo comenzó a filtrar información a través de Kollmann y Lejtman en donde apuntaba hacia miembros de la policía bonaerense, como parte de una estrategia del propio Telleldín y de su abogado, Víctor Stinfale. Explicó que en las escuchas telefónicas legales consta que ni siquiera la esposa de Telleldín, Ana Boragni sabía quien le había dado esos datos a los periodistas de Página/12. “Hay una conversación muy elocuente donde Boragni dice: ‘¿Cómo salió esto en el diario?’ cuando empieza a hablar de la policía. ‘¿Cómo salió esto en el diario? Me ponés en peligro’” leyó Galeano ante el tribunal.

 

Narró la historia de un “manuscrito” que Telleldín le dictó a su compañero de celda, Jorge Damonte, en donde relató puntillosamente como fue la entrega de la Trafic a los policías bonaerenses. Ese manuscrito fue entregado a Román Lejtman a fines del 95, quien lo retuvo hasta el 2003, en que fue intimado judicialmente a entregarlo. También destacó que el abogado Pablo Jacoby –que había patrocinado el pedido de cobro de la recompensa para Salinas – también era patrocinante de Lejtman y Kollmann y aún así, nunca aportó el dato del “manuscrito” a la causa. Jacoby era además abogado de Memoria Activa.

 

Para Galeano el hecho de que Lejtman haya guardado ese manuscrito nueve años “es otra demostración de la íntima relación que en todo esto tienen dos periodistas que yo ya he nombrado, Román Lejtman y Raúl Kollmann, ese manuscrito quedó en poder del señor Román Lejtman y era un proyecto de libro”. “No sé qué pretendía hacer este periodista con ese manuscrito, evidentemente dentro de veinte años saldría carísimo ese manuscrito conseguirlo. Por ahí, tenía realmente esquematizado, pensaba esquematizar en base a ese manuscrito un libro, que es lo que en realidad en muchas conversaciones se habló” apuntó el magistrado.

 

Galeano relató también pormenores de lo que consideró una “operación de prensa” en la que menciona a Kollmann sobre la supuesta venta de escombros de la AMIA en un mercado de pulgas.

 

Kollmann y el Mercado de Pulgas

 

En su declaración del día 15/11, Galeano prosiguió con sus declaraciones sobre los periodistas de Página/12 ya mencionados. Relató el siguiente hecho:

 

“En una ocasión en que estaba el periodista Raúl Kollman, que hacía trabajos de investigación, dio un avance de una investigación que él había hecho relacionada a que en el Mercado de las Pulgas -por ahí lo tienen presente- se estaban vendiendo o estaban a la venta los restos de la AMIA que se habrían sacado del lugar ese que estaba vallado y que tenía custodia policial”.

 

“Cuando yo escuché el avance me puse en contacto con el canal que estaba dando el avance para ver qué seriedad tenía lo que se estaba diciendo. Yo a la vez me puse en contacto con la policía, que me confirmaba que se continuaba con la custodia. Y, entonces, ¿de qué se trataba esto? Y conseguí hablar con el productor del programa y también conseguí hablar con el señor Kollman, que ya tenía armado el programa y que no le importaba mentir y les mintió a todos. Dijo que pedazos de la AMIA estaban siendo vendidos en el Mercado de las Pulgas”.

 

“¿Qué era lo que había ahí? Cuando cae la AMIA, los directivos de la comunidad judía de los tres organismos o cuatro que funcionaban en ese edificio necesitaban un hábitat para poder continuar con sus tareas tal cual lo venían haciendo en el edificio de la AMIA. Así fue que se trasladaron a un edificio que está en la calle Ayacucho cuyos pisos, en algunos casos, estaban ocupados por enseres que ya no eran utilizado, escritorios viejos, una cocina que ya no se usaba, etcétera. Todo eso se empezó a utilizar… se vació y se vendió en el Mercado de las Pulgas. Vino un señor con un camión, lo retiró y retiró todo eso. Entre ellos había plaquetas de bronce que hablaban de quién habían sido los miembros de la AMIA en el año 1958, qué se yo… Se vendieron todo ese tipo de cosas. Y al señor Kollman no le importó mentir. Se le explicó: mire, está engañando a la gente, está diciendo que se están sacando cosas del predio donde están los efectos… los escombros de la AMIA, y él ya tenía armado el programa. Así que el programa salió igual.

 

“Afortunadamente el Juzgado se movió con rapidez, se constituyó en el lugar, habló con los propietarios de los que habían comprado, mostraron las facturas de cómo habían comprado esos restos de elementos que habían sido entregados como si fuera basura, porque era para utilizar los espacios que habían perdido por la caída del edificio, y todo eso se aclaró en el expediente.”

 

“Pero ésta es una demostración más de como nosotros nos vimos obligados a tener que desactivar operaciones de medios… operaciones que se armaban alrededor de este caso.”

 

Según Galeano, Página instaló la pista bonaerense antes que se investigara

Por otra parte, en su declaración del 18 de noviembre, Galeano recordó las declaraciones de Kollmann y Lejtman en el Tribunal Oral. Apeló a ellas para demostrar supuestamente que ambos periodistas tuvieron datos e informaciones sobre la pista bonaerense mucho antes que su juzgado finalmente se decidiera a investigarla. En base a esos testimonios señaló que Kollmann reconoció que mantenía relaciones con los oficiales bonaerenses Diego Barreda y Mario Bareiro, a quienes, junto con Lejtman, entrevistó en un primer momento para saber quien era “Pino”, supuesto receptor de la Trafic de manos de Telleldín, cuyo nombre era Anastasio Irineo Leal.

 

Galeano agregó que Página/12, en 1995, lo acusaba insistentemente a través de diversos artículos periodísticos de no querer investigar la pista bonaerense; incluso el matutino llegó a informar que había pruebas en esa línea de investigación, que – según Galeano – ni siquiera habían sido tenidas en cuenta por el juzgado en esos días. Así el juez recordó que Kollmann dijo en el tribunal oral refiriéndose a Telleldín que:

 

“Siempre dejó entrever eso. Anastasio Irineo Leal, al que le decían ‘Pino’, según nos contaron ellos, porque al padre también le decían ‘Pino’. Fue avanzando a tal punto, que después nosotros hicimos una tapa de Página 12, donde él nos dijo la frase textual ‘entregué la camioneta a policías bonaerenses’.

 

Mas adelante, el magistrado aclara que Kollmann y Lejtman sabían de la pista bonaerense no sólo antes que el propio juzgado la investigara sino que “mucho antes” que el propio Telleldín se lo reconociera en una entrevista con la entonces camarista Riva Aramayo (ya fallecida). Para ello, el juez leyó un pasaje de la declaración que prestara Kollmann ante el tribunal oral, cuyos integrantes le preguntan al respecto. El pasaje que leyó es el siguiente:

 

“Encima, el Tribunal Oral le dice (a Kollmann)

 

‘¿Puede decir si estas conversaciones fueron antes?’

– ‘Mucho antes’, dice.

– ‘Con respecto a la conversación de Riva Aramayo me refiero, dice el Tribunal Oral.

– Mucho antes.

– En qué tiempo podemos estimar

– Y yo diría, mire, mi memoria es muy mala, pero las reuniones de la doctora Riva Aramayo debieron haber sido en el 95, me imagino… sí, septiembre, agosto, septiembre del 95, como muy temprano, o en el 96, digamos. -No se acordaba bien Kollman-. Pero, nosotros, yo diría que desde el 94 empezamos a sugerir que había alguna relación con policía bonaerense, desde el 94, seguro que desde el principio del caso’. ”

 

El mismo recurso aplica Galeano con respecto a las declaraciones en sede judicial de Lejtman, para demostrar supuestamente la misma coincidencia.

 

En tanto, en su declaración del 22 de noviembre, Galeano apuntó:

 

“El hecho AMIA motivó el interés de medios nacionales y de medios extranjeros. Les he traído a ustedes estas dos carpetas, que pido que formen parte de mi descargo, donde hay una larga explicación de lo que publicó Página 12, concretamente Raúl Kollmann y Román Lejtman, hoy parece que se olvidaron de todo lo que publicaron hace diez años, pero no importa, es un detalle para que los lectores lo tengan cabalmente fresco, y también se olvidaron lo que, cuando publican algo, de lo que dijeron bajo juramento ante el Tribunal Oral.”

 

Luego Galeano aparece en sus dichos algo molesto porque actualmente el periodista Kollmann “está fascinado“con el fallo del TOF 3 que desechó las pruebas de su investigación, cuando en realidad – entiende el magistrado – el periodista abonó antes esa hipótesis desde Página/12.

 

El libro que no fue

 

Galeano aseguró que Lejtman se reunió en tres o cuatro ocasiones con él y le señaló que con la información que venían publicando tenían pensado escribir un libro, a lo que el magistrado le respondió que con esos elementos que no constaban en la causa se estaría “consagrando la impunidad”.

 

“Le dije: si vos sacás un libro con la información de cómo siguió esto, a quién le dieron la camioneta, cuáles fueron los pasos posteriores de todo esto, si alguien saca un libro con todo esto, se va a consagrar la impunidad; no vamos a conseguir de ninguna manera llegar a nada” aseguró el juez

 

El juez apela otra vez a las declaraciones de Lejtman en el tribunal oral; a declaraciones del periodista en su programa radial Jaque Mate y a supuestas escuchas telefónicas legales para dar su versión del libro de Telleldín que supuestamente iba a escribir dicho periodista con Kollmann.

 

Recuerda que Lejtman reconoció que iba escribir dicho libro; que se reunió con Gloria Rodríguez de editorial Sudamericana y el abogado de Telleldín, Stinfale para intentar arribar a un acuerdo editorial. Menciona las declaraciones radiales de Lejtman el 24 de septiembre de 2003 donde reconoce que un funcionario de la Casa Rosada durante la administración Menem y le ofreció “cuatrocientos mil dólares para hacer un libro”.

 

Así Galeano explica que “había una operación de inteligencia, señores, una actividad de inteligencia a raíz de las observaciones judiciales que se estaban realizando de las visitas que recibía Telleldín. Imagínense que era el atentado terrorista más importante que había sufrido la Argentina, Latinoamérica, y cómo la Secretaría de Inteligencia no iba estar atrás de este tema. Todo esto era conocido por el periodismo” .

 

En otro punto de sus declaraciones, el juez insiste con las “operaciones de inteligencia”. “También advertimos por el periodismo que existían actividades de inteligencia que se relacionaban con esto. Porque no nos olvidemos que Observaciones Judiciales trabaja para el Juzgado cuando le ordena la intervención telefónica, pero Observaciones Judiciales también trabaja para la Secretaría de Inteligencia de Estado. Entonces, la Secretaría de Inteligencia de Estado no podía ser ajena a toda esa situación que estaba mirando y observando, porque era la obligación de acuerdo a mi oficio del 18 de julio, prestar actividades de inteligencia tendientes a esclarecer el atentado” agregó.

 

En julio de 1996, el juez se reúne con Telledín y la investigación toma un giro decisivo ya que el reo involucra en sede judicial a los policías bonaerenses. El hecho se produjo previo pago de dos sumas de dinero a Telleldín, un hecho que se revelaría tiempo después y que sería usado por la defensa de Ribelli para hacer caer a la causa judicial, que terminaría con el fallo del TOF 3 liberando a todos los imputados.

 

Así dice Galeano que vivió la supuesta confesión de Telleldín: “Entonces, cuando hablamos de julio del 96, es decir, cuando habla conmigo este señor, vemos que esto ya existía en los medios de comunicación, ya le estaba informando, había información que él le estaba dando, y esto motivaba una actividad de inteligencia alrededor de todos estos personajes, reconocida por Lejtman y por Kollmann” indica Galeano.

 

Finalmente, el juez entregó pruebas al Consejo de las escuchas telefónicas legales en donde supuestamente constan conversaciones en las que los mencionados afirmaban que “se iban a hacer millonarios”, con la publicación del libro. Galeano habló de un “negocio”.

 

 

Galeano y Gabriel Pasquini

 

A la hora de relatar otra de esas las “operaciones” en los medios que Galeano dice haber sufrido, se refirió al periodista Gabriel Pasquini, quien en ese momento era “free lance” (publicaba tanto en Clarín como en La Nación) y luego entraría en la redacción del matutino de los Saguier. Luego de recordar que el doctor Jorge Fiscalini renunció el 17 de febrero de 1997 a la defensa de su cliente, Ribelli lo hizo por escrito diciendo “Yo no quiero saber nada con lo que va a venir’”.

 

Galeano recuerda que el 26 de febrero de 1997, Ribelli propone como abogado suyo al doctor Mariano Cúneo Libarona. Reseña que luego de algunas gestiones antes el juzgado, el 18 de marzo del 97, Cúneo pide una ampliación indagatoria de Ribelli que se fija para el lunes 24.

 

“El 23 de marzo en el diario Clarín sale en qué consistiría la declaración, y ahí empieza una operación donde los medios son víctimas de una desinformación deliberada. Una estrategia de la defensa de Ribelli que diciendo que Ribelli presentaría pruebas para demostrar que no tuvo la Trafic y que luego el subcomisario Ibarra diría que Telleldín lo confundió con otra persona… con un oficial Alí, de la brigada de Vicente López.” Esa nota a la que se refiere Galeano salió firmada por Pasquini y Omar Lavieri, quien cubría el caso AMIA, en sus inicios, para Clarín.

 

“El 24 de marzo, al fin y al cabo, se toma la ampliación de la declaración de Juan José Ribelli. ¿Qué dice Juan José Ribelli en esa declaración? Dice: ‘Yo no estaba en Buenos Aires el día del atentado, yo no estaba en Buenos Aires el domingo 10 que desapareció la Trafic. Yo…si los teléfonos están… los cruces telefónicos realizados… el informe de Movicom es erróneo, yo fui una persona condecorada por la policía… soy un excelente policía, yo no tengo nada que ver y pruebo mi presencia en el exterior con una… -no sé- una factura de una tintorería de Ciudad del Este, o de, mejor dicho de Puerto Iguazú. Pero nadie dice… no dice nada de Alí, ni dice nada de una tercera persona conforme a lo anticipado en los diarios. Es decir, los diarios adelantaron una historia que no era cierta.

 

¿Quién la manejó esa historia? Gabriel Pasquini.”

 

“Gabriel Pasquini había tenido una entrevista con un grupo de inteligencia, junto con el doctor Cuneo Libarona en la que le habrían transmitido al grupo de inteligencia exterior que en ese momento manejaba el señor Patricio Finen y el señor Bruzón… Alejandro Bruzón, le habrían transmitido que… bueno, que ellos tenían la idea de aportar una pista distinta donde las personas que si bien eran policías, era mejor si tenían apellido turco y entonces que era más interesante ir por ese lado y que él era inocente” dice Galeano.

 

De acuerdo a Galeano “En esa conversación, en ese momento de la indagatoria, el 24 de marzo pide el abogado defensor estar presente, estar presente un minuto, después se retira de la audiencia y en ese contexto pide a ver si lo puedo recibir en forma personal. La entrevista personal que yo le doy al señor Ribelli en mi despacho. Previo a ello había tenido una entrevista… o sea había ingresado su abogado defensor a hablar con él. En forma separada y se presenta este señor con una bolsa de papeles, donde tenía documentación que se ve que había utilizado en la audiencia que le había recibido el secretario y saca una cajita del tamaño de un videocassette envuelta en papel de regalo, la rompe. Se queda con el papel, se queda con la caja del videocassette y me traslada así, por arriba de la mesa el videocassette a mí y me dice ‘mire doctor yo estoy desesperado, soy capaz de cualquier cosa. Yo le traigo esto para que usted lo vea. Usted sabrá que hacer. Yo ya le dí las pistas en mi declaración para que usted me deje en libertad. Así que, le pido por favor que analice esto sólo, no lo vea con su familia, ni con sus hijos. Sea tan amable de mirar el video’.”

 

“Le digo: ‘Mire, Ribelli..-se imagina, yo no entendía lo que estaba pasando…- Mire, Ribelli, concretamente está haciendo lo que hizo siempre: apretar’. Y me dice: ‘Bueno, no, doctor, si lo va a tomar así me lo llevo’. Le digo: ‘No, ya lo puso arriba de la mesa déjemelo. No se haga problema. Yo voy a interpretar las cosas de la forma en que usted las interpretaría’. Esa fue mi conversación con el señor Ribelli.”

 

En la investigación que realizó el juez Norberto Oyarbide por el robo del video y que terminara con Cuneo Libarona detenido, Gabriel Pasquini fue indagado por el delito de encubrimiento, y su abogado fue, nuevamente, Pablo Jacoby.

 

El 11 de abril del 97, La Nación publicó que “el periodista trató de echar luz sobre esta insólita medida dispuesta por Oyarbide: “Cúneo me ofreció una primicia exclusiva y me pidió plata a cambio. Como al medio al que se lo ofrecí no le interesó y el viernes esto ya lo sabía medio país, intenté devolvérselo. Pero, después del escándalo, Cúneo no respondió más a mis llamados”.

 

A modo de reflexión

 

Ni las declaraciones de los periodistas ante el tribunal oral ni los dichos de Galeano en relación a la prensa y los periodistas fueron publicadas en los matutinos argentinos.

 

De ese modo, los lectores de diarios no cuentan con todos los elementos para saber si aquellas informaciones que consumieron – y peor aún – sirvieron para formar opinión pública, han carecido o no de veracidad.

 

El DsD apela a sus lectores para que con los elementos reunidos consideren los hechos aquí tratados.

 

Los trágicos hechos aquí tratados.

 

 

Textos a disposición de los lectores del DsD

 

Declaraciones del Juez Galeano
ante el Consejo de La Magistratura

5/11

9/11

10/11

15/11

18/11

22/11

 

Galeano y la Prensa (Extracto realizado por el DsD)

  2010

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