RODOLFO WALSH

Bosquin Ortega

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Escribe, se fatiga y se alucina / sobre la urgida máquina de combate / acompañado de un revolver que nunca usa / y un seudónimo que invoca a Francisco Freyre.

RODOLFO WALSH

 

Por Bosquín Ortega

 

A Vicky

 

Fugitivo en las islas del Tigre

y en un rancho de Merlo,

resiste al genocidio y el olvido

con sus falanges centinelas.

 

Huérfano de futura hija

revela el designio de una oculta masacre.

 

Entre la novela gótica y el íntimo ajedrez

traza la historia de unos fusilados

sobrevivos a una legión de verdugos.

 

Lejanos basurales apagan los gritos

y la tierra encarna la herida anónima:

José León Suárez, el tormento elegido.

 

Su lúcida obsesión reconstruye

los miembros del espanto y su agonía,

como un entomólogo de la memoria.

 

Sabrá, más tarde, descifrar en otra isla

una secreta cábala de satélites.

 

Escribe, se fatiga y se alucina

sobre la urgida máquina de combate

acompañado de un revolver que nunca usa

y un seudónimo que invoca a Francisco Freyre.

 

Mientras tanto, espera y resiste,

sentado en su pensante holocausto,

con la templanza de un poseso convertido,

con el desvelo de un misionero llagado,

en la inminencia de su propia ofrenda.

Y el tiempo supura vigilia.

 

Entonces, la sangre decide y suena.

Suena, suena, suena.

 

 (de Siglos de Labios)

Ediciones al Márgen-La Plata