LA PASCUA DE UN SUBVERSIVO

Monseñor Alberto Pascual Devoto, obispo de Goya

devotoobispodegoya-2-1.jpg
Mr. Devoto:-Me comprometo a evitar en mi comportamiento lo que pueda parecer como preferencia hacia los ricos o gente influyente

Gentileza de Patricia desdemilibertad01@yahoo.com.ar

 

Documento del libro Los católicos posconciliares en la Argentina

De Alejandro Mayol, Norberto Habegger y Arturo Armada.

LA PASCUA DE UN SUBVERSIVO

 

Por Monseñor Devoto

Obispo de Goya

Documento Nº 16

 

El compromiso de un obispo para una mayor presencia en el mundo de los pobres.

 

Para muchos de ustedes la celebración de esta Pascua, tiene lugar en un ambiente de privaciones, sufrimientos e incertidumbres, por las causas que todos conocemos.

 

Por una parte las intensas lluvias que han fundido buena parte de las cosechas.

 

Por otra, la misma inundacion que ha afectado a barrios enteros de esta ciudad, me ha permitido palpar de cerca la dolorosa realidad de tantas familias, cuyas condiciones de vida son realmente precarias y casi diría miserables.

 

Es por eso que he sentido la necesidad de dar a esta carta  un carácter muy especial y muy distinto al de otras veces.

 

En mi carta del 21 de noviembre, les contaba de una misa concelebrada, en las Catacumbas  de Roma, por 20 obispos, como expresión del compromiso de una mayor presencia de la Iglesia  en el mundo de los pobres.

 

El compromiso ha  tomado forma concreta, y no habiendo podido asumirlo públicamente a mi regreso a la diócesis, quiero hacerlo en esta Pascua, y por escrito para que quede, así mejor constancia de ello ante ustedes.

 

En unión con muchos otros obispos, confiando sobre todo en la gracia y la fuerza  de N. S. Jesucristo y comprendiendo la urgencia de conformar mas nuestra  con la pobreza evangélica, en presencia de la Santisima Trinidad, de la Iglesia de Cristo, y de los sacerdotes y fieles de la diócesis, me compromento a cumplir lo siguiente.

 

1) a trata de vivir según el modo común de la gente, en lo que respecta a la vivienda, alimentación, medios de transporte, etc.

 

2)  a renunciar a toda apariencia y a la realidad de la riqueza, especialmente en lo que se refiere a hábitos e insignias.

 

3)  a no poseer bienes muebles e inmuebles, ni cuentas bancarias a nombre propio, sino a nombre de la diócesis o de obras de caridad, en aquello que sea necesario.

 

4) a confiar, siempre que sea posible, las gestiones financieras materiales de la diócesis, a una comisión de laicos competentes de su papel apostólico, para ser así menos administrador, y más Pastor y apóstol.

 

5)  a no aceptar en el trato expresiones que signifiquen grandeza y poder sino la denominación de Padre o simplemente obispo.

 

6) a evitar en mi comportamiento y trato social, lo que pueda parecer como preferencia hacia los ricos o gente influyente

 

7) a dar todo lo que sea necesario de mi amor, de mi tiempo, preocupacion, medios, etc., al servicio apostólico y pastoral de la gente mas necesitada  y humilde, sin perjuicio de la debida atencion  de las demás personas

 

8) a procurar que las obras de beneficencia sean verdaderas obras sociales basadas en la justicia y en la caridad y orientadas  a solucionar  las necesidades más urgentes.

 

9) a hacer  todo el esfuerzo posible para que los gobernantes dicten y apliquen eficazmente, las leyes necesarias  para promover un nuevo orden social, digno del hombre y organicen las estructuras e instituciones sociales que ese orden supone

 

10) a compartir en la caridad pastoral mi vida con mis hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que sean un verdadero ministerio de servicio hacia los demás, haciendo en ellos la revision de vida y suscitando colaboradores que sean más bien animadores según el espíritu , que jefes según el mundo.

 

Al mismo tiempo, trataré de estar más humanamente presente y ser más acogeder, mostrándome dispuesto al diálogo con todos.

 

Al hacerlos testigos de estos propósitos, que son frutos de una larga maduracion conciliar, les ruego me ayuden con sus oraciones, su comprensión, su compromiso y su apoyo.

 

Sabiendo que el gozo de la Pascua, trasciende y va más  allá de todas las alternativas  y vicisitudes de esta vida, les hago llegar a todos un afectuoso saludo en Cristo resucitado, en quién está nuestra vida, nuestra esperanza y nuestra salvación.

 

Carta de Monseñor Alberto Pascual Devoto obispo de Goya, anunciando su compromiso de presencia en el mundo de los pobres. Pascua de 1966.

A %d blogueros les gusta esto: