Volvieron, volvieron con el mar, como si hubieran querido dar cuenta, una vez más, de esa tenacidad que las caracterizó en vida.

LOS DESAPARECIDOS DE LA IGLESIA SANTA CRUZ

Por Miguel Eduardo Landro

Se llevaron a 9 personas; 2 días después, fue secuestrada Villaflor. Al mediodía se produjo la detención de Leonie Duquet (foto). El Angel Rubio se presentó ante las Madres de Plaza de Mayo con la identidad falsa de Gustavo Niño, hermano de desaparecido y comenzó a participar de las reuniones de los familiares. 

Declaran sitio histórico a la iglesia de la Santa Cruz

NAC&POP

09/12/2016


Fue por su significado como espacio de memoria en relación a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar argentina.

 La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante la sanción de una ley, declaró Sitio Histórico a la Iglesia de la Santa Cruz, , por su significado como espacio de memoria en relación a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar argentina.

En dicho solar están enterrados los restos de María Ponce de Bianco, Esther Ballestrino de Careaga, Ángela Aguad y la hermana francesa Léonie Duquet, desaparecidas en diciembre de 1977 y arrojadas vivas al Río de la Plata desde un avión.

 Por otra parte, el Cuerpo votaria una resolución para rendir homenaje a las señoras María Eugenia Ponce de Bianco, Esther Ballestrino de Careaga y Azucena Villaflor de De Vincenti, fundadoras del movimiento “Madres de Plaza de Mayo”, al cumplirse 30 años de la generación del mismo.

El acto tuvo lugar el 23 de noviembre de 2008 en la Legislatura. La iniciativa correspondio al diputado Helio Rebot (Fuerza Baires).

La crónica de los hechos

 La tarde del 8 de diciembre de 1977 unos quince familiares de detenidos-desaparecidos estuvieron reunidos en la Iglesia de Santa Cruz.

Desde hacía tiempo consideraban que era más seguro encontrarse allí.

 La iglesia de la Santa Cruz (Carlos Calvo, General Urquiza, Estados Unidos y 24 de Noviembre), base de los padres pasionistas, se había convertido en el centro de reunión de personas cuyos familiares habían sido secuestrados por la dictadura militar.

Astiz se infiltró entre ellos.

 Una mañana, temprano, varios agentes de la Marina fueron distribuidos en distintos puntos de la Iglesia mientras se realizaba la misa de Primera Comunión.

La orden: detener a quienes habían sido señalados previamente por Astiz.

Así se hizo.

 El jueves 8 de diciembre de 1977 a las ocho y media de la noche un grupo de hombres vestidos de civil, que se identificaron como policías, interceptó a los familiares de desaparecidos que salían de la Iglesia de la Santa Cruz, donde habían estado ultimando los detalles y recolectando la plata para una solicitada que saldría en el diario La Nación dos días después.

Se llevaron a nueve personas: la religiosa francesa Alice Domon, Angela Aguad, María Esther Ballestrino de Careaga, Raquel Bullit, Eduardo Gabriel Horane, José Julio Fondevilla, Patricia Cristina Oviedo, María Eugenia Ponce de Bianco y Horacio Aníbal Elbert. Ese mismo día desapareció de su atelier Remo Carlos Berardo, quien también participaba de las reuniones de la Santa Cruz.

Dos días después, cuando iba a comprar el diario para ver la solicitada, fue secuestrada Villaflor.

Al mediodía se produjo la detención de la compañera de Domon, Leonie Duquet.

 Astiz fue la pieza central que permitió que los marinos concretaran el operativo que tenía como objetivo descomponer el incipiente movimiento de derechos humanos que se estaba organizando en el país en plena dictadura militar.

El Angel Rubio se presentó ante las Madres de Plaza de Mayo con la identidad falsa de Gustavo Niño, hermano de desaparecido y comenzó a participar de las reuniones de los familiares.

Proporcionó los datos que guiaron a la patota de la ESMA hasta la Santa Cruz y terminó su tarea marcando a sus víctimas con un beso.

A la salida de la reunión, varios fueron secuestrados por un grupo de tareas de la ESMA.

 Entre ellos estaban las madres María Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga.

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Dos días más tarde secuestran a Azucena Villaflor.

 La Iglesia de Santa Cruz fue la última tierra que ellas, las Madres recuperadas, pisaron en libertad. 

Alrededor del 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cuerpos en la costa del Océano Atlántico, entre Santa Teresita y Mar del Tuyú, que fueron presurosamente enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle, Provincia de Buenos Aires”.

 El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), informaron el pasado viernes 8/7, en un conmovedor acto – conferencia de prensa, que las identidades de los cuerpos hallados en el cementerio de la localidad bonaerense de General Lavalle pertenecen a estas tres mujeres, fundadoras de la organización Madres de Plaza de Mayo.

 El 24 de Julio, en un pequeño jardín lateral de la Parroquia Santa Cruz, fueron inhumados los restos de Esther Ballestrino de Carega y Mary Ponce de Bianco.

Los restos de Ballestrino de Careaga y Ponce de Bianco descansan en el jardín de la iglesia.

 Tal como quedó expresado el testimonio de sus familiares:

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 -Estas madres, incansables luchadoras que dieron sus vidas por sus hijos, no pudieron vencer a la muerte pero eran tan obstinadas que pudieron vencer al olvido.

Y volvieron.

 -Volvieron con el mar, como si hubieran querido dar cuenta, una vez más, de esa tenacidad que las caracterizó en vida.

La presencia de sus restos da testimonio de que no se puede desaparecer lo evidente.

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