JORGE ABELARDO RAMOS VS. RAÚL GONZALEZ TUÑON

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Lo que sigue es el texto de una carta enviada por Jorge Abelardo Ramos a la revista Cuestionario, cuyo director era Rodolfo Terragno.
JORGE ABELARDO RAMOS VS. RAÚL GONZALEZ TUÑON

Por Jorge Abelardo Ramos

Agosto de 1973 Nota publicada en Revista Izquierda Nacional Nº 25 Lo que sigue es el texto de una carta enviada por Jorge Abelardo Ramos a la revista Cuestionario, cuyo director era Rodolfo Terragno.

Fue tomado de la revista Izquierda Nacional N° 25, Agosto de 1973.

Carta a "Cuestionario" sobre González Tuñón.

En el último número de "Cuestionario", Raúl González Tuñón narra una autobiografía que el lector puede juzgar por sí mismo.  

En una parte de ella puede leerse lo siguiente, referido a la guerra civil española:

"Claro que después hubo gente como Barea que dijo que muchos habían ido a tomar manzanilla en la retaguardia. Abelardo Ramos también se hace eco de esta calumnia.

Esto trae el asunto de mi escrito contra Trotsky.  Yo ataqué cruelmente a Trotsky porque lo consideraba un provocador: conocía sus artículos en las revistas más reaccionarias de Austria, de Holanda, de Copenhague; no contra Stalin sino contra la Revolución Rusa. 

Conocía su campaña –de él y los trotskystas- que contribuyeron al suicidio de Maiacovsky (decían que la poesía revolucionaria de él ya no se comprendía).  Eso, unido a una neuritis muy aguda y a un amor imposible, hizo que Maiacovsky se pegara un tiro.  

Eso no quiere decir que yo deseara la muerte de Trotsky, así como murió, con un pico de hielo; pero no me retracto de lo que escribí aunque ahora lo pueda considerar exagerado.  

El canallesco Abelardo Ramos, en el fondo me hizo un favor, atancándome; hay que volver a leer sus artículos en Democracia que escribía bajo el seudónimo de Víctor Almagro… esas cosas lamentables. (Por algo no ponía el nombre).  

O la defensa innoble de un miembro del FIP, preso por la ley de Onganía, diciendo que esa ley anticomunista estaba mal aplicada porque el FIP no tenía nada que ver con el comunismo…"

Hace casi exactamente 33 años, el 20 de agosto de 1940, un agente de los servicios secretos de Stalin, asesinó a León Trotsky, organizador de la Insurrección de Octubre y fundador del Ejército Rojo.  

El señor González Tuñón escribió con ese motivo la siguiente página:

"Sobre el cadáver de León Trotsky: en Coyoacán, palacete campestre pagado por el dinero norteamericano, ha muerto León Trotsky, literato notable, hombre pequeño y traidor del Partido Comunista y de la Unión Soviética.  Nunca fue antifascista como nosotros lo fuimos –y lo somos- recordad, camaradas, los terribles años. 

Estaba inquieto últimamente porque mientras los imperialismos se desangran la Unión Soviética construye avión tras tanque día a día… 

En la radio de Ámsterdam por diez mil dólares –en los años terribles- dirigió al "New York Times" un mensaje –él, el hombre de la ‘revolución permanente’- delatando y calumniando a sus viejos camaradas del Partido… 

Dijo al "Plan Quinquenal": "No…" y el Plan Quinquenal… vosotros lo sabéis…  

Hoy que la prensa reaccionaria del mundo canta loas a su pobre cadáver de viejo resentido arrojándole la final paletada de tierra de ignominia, como se agranda la figura de Lenin cuya memoria fue escupida por los que hoy exaltan al Traidor, y cómo, cómo se agranda la figura de Stalin, el fantasma del fascismo y del imperialismo, la expresión suprema de nuestra causa y de nuestro Partido. ..  

Atrás, pequeño hombre.  

La tierra generosa hará con tus cenizas lo que hace con las cenizas de todos los hombres: algo útil a la tierra.  Recién ahora tu carne torturada de envidia y fiebre oscura, tendrá un sentido, una función, pero los pueblos y el Partido no olvidarán que hubo un traidor…  

Atrás, pequeña sombra de lúcida maldad.  

Silencio sobre la tumba del pobre León Trotsky, cuidador de conejos, esposo y padre…

Que su ceniza tenga paz, pero no su memoria".

(1) Al describir la "década infame" y la degradación del intelectual rosa, escribí en mi historia de la Argentina (Volumen V), lo que va a leerse:

"Eran los días de esplendor del Hombre Stalinista, ese híbrido singular de liberal y rusófilo formado a la sombra del gran puerto cosmopolita.  Su psicología se alimentaba de dos elementos indestructibles: el odio a las revoluciones vivas del presente y la adulación a los Estados sólidos nacidos de revoluciones remotas. 

Cabe agregar que el stalinismo no reclutaba prosélitos entre los rebeldes sino entre los sometidos.  Esta selección era completamente natural.  Por lo demás, su predilección por las revoluciones aumentaba cuanto más lejanas eran y disminuía cuando estallaban en alarmantes lugares próximos. 

Las masas populares, en las calles del propio país, los petrificaría de despecho.  No obedecía a ningún azar la adhesión de esta repugnante especie política al "socialismo en un solo país" proclamado por Stalin en sus verdes tiempos.  

Esta doctrina serenaba los nervios y permitía la continuación de su vida burguesa en la práctica de la rifa, la colecta o el terno manifiesto.  En este género de faena, la división del trabajo entre asesinos y versificadores fue perfecta.  

Después del asesinato, a Raúl González Tuñón, mediocre cortesano para todo servicio, se le encomendó la sórdida misión de cantar "ad gloriam" de los verdugos.  Debía enlodar el cadáver del jefe de la Insurrección de Octubre. González Tuñón, arrodillado desde hacía veinte años en el stalinismo, estaba dispuesto a todo.  

Los incesantes viajes a Moscú, París o Madrid debían pagarse. 

Con el corazón alegre el lacayo borroneó algo que no merece caer en el olvido" (aquí transcribo su inmortal página) y concluyo:

"Encubridor y cómplice, González Tuñón poseía en alto grado la ‘tendencia al lodo’ que Freud había observado con su ojo certero en ciertos seres.  

No crea el lector que esta página absolutamente típica había nacido de una sola mano.  

En estas palabras del poeta eunuco se retrataba una generación y una época

" (2) Ahora en "Cuestionario", el versificador se atreve a recordar el episodio.

Agrega que su heroico ataque a Trotsky obedecía a que "conocía" sus artículos en revistas de Austria, Holanda y Copenhague. González Tuñón desconoce la lengua alemana, la holandesa y la danesa. 

También inspira dudas sus relaciones con la lengua castellana, si hemos de juzgarlo por la calidad de los productos verbales que expende. 

Mucho menos ha conocido nada de lo escrito por Trotsky.

Miente, lo que en un stalinista veterano es ya una primera naturaleza, del mismo modo que su fábula sobre el suicidio de Maiakovsky no puede creerla ya ni siquiera un lector de "Nuestra Palabra". 

Bastará leer "Literatura y Revolución" de Trotsky para advertir la agudeza de su juicio sobre los grandes poetas revolucionarios que como Maiakovsky, Essenin y Alejandro block, se mataron o enmudecieron en el crepúsculo stalinista. 

Parece que Tuñón no deseaba que asesinaran a Trotsky "con un pico de hielo".  

Lo hicieron con un zapapicos de montaña.

Es de esperar que esta rectificación tranquilice sus escrúpulos por completo.

Tampoco parece henchido de alegría por mis artículos publicados en el diario "Democracia" durante el gobierno de Perón.  

Lo califica de "cosas lamentables" y aventura la sagaz hipótesis de que por esa razón, yo los firmaba con seudónimo.  

Sin embargo, el editor Peña Lillo editó dichos artículos en 1959 con el título de "De Octubre a Setiembre" y con el verdadero nombre de su autor, que podía firmarlos de ambos modos.

El lector que dude sobre su contenido, podrá leerlos pues el mismo editor prepara una segunda edición que pronto estará en las librerías.

El triste versificador objeta calumniosamente mi defensa del compañero Simón Gómez, que realicé ante el Tribunal de la Cámara del Terror el año pasado.

En la sala había público y muchos detenidos, asimismo, pudieron escuchar mi exposición, que duró 25 minutos.  

Defendí el pensamiento marxista, su raigambre profunda en América Latina y su originalidad creadora, así como deslindé el ancho terreno que lo separa del seudo marxismo que defiende el partido comunista, aunque subrayé ante la Cámara que no era ese el lugar más apropiado para hacer la crítica a ese partido.  

La resolución de dicha Cámara, al absolver al procesado se fundó en que no podía ser incluido en las disposiciones previstas en la ley. No me habría ocupado del señor Tuñón si no hubiera regresado del campo de los muertos a tañer su desmedrada lira. Ingrata como es, esta puntualización reviste cierto valor.  

Por ella, la nueva generación conocerá una época a la que Tuñón pertenece con pleno derecho.

JAR/ "Canciones del Tercer Frente", pág. 67, Ed. Problemas, Buenos Aires, 1941.

"Revolución y Contrarrevolución en la Argentina", volumen V, "L a era del bonapartismo".

Fuente: www.abelardoramos.com.ar