La Liga marplatense finalmente aceptó: Boca arrendaría el General San Martín por 10 t

TORNEO DE VERANO : ALBERTO J. ARMANDO VIO EL NEGOCIO EN 1968

Jose luis Ponsico

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La salida de Alberto J. Armando (Aqui junto al Toto Lorenzo) de Boca, luego de los primeros títulos internacionales a mediados de los ‘70, resultó traumática.

 

Bambú Press

Prensa alternativa políticamente incorrecta

â–ºLa columna del Ponsi

 

TORNEO DE VERANO : ALBERTO J. ARMANDO

VIO “EL NEGOCIO” EN 1968

 

Por José Luis Ponsico *

 

Alberto Jacinto Armando, presidente de Boca, perseveró en 1968 ante las autoridades municipales y de la Liga Marplatense de Fútbol y con el concesionamiento del viejo Estadio “General San Martín”, puso en marcha el Torneo de Verano.

 

El fútbol “grande” había llegado a esta ciudad en 1967 con el Torneo Nacional, implementado por la “reestructuración” impuesta por la AFA en tiempos de la intervención del extinto dirigente de Bánfield, Valentín Suárez. En el verano la Liga local organizaba amistosos, algunos internacionales.

 

En 1967 había estado el Santos de Pelé con toda “la orquesta” en un recordado 4-0 a River en el debut de Juan Carlos Lorenzo como entrenador. Pero antes, a fines del ‘66, Racing casi campeón, celebrado “Equipo de José”, había empatado 0 a 0 con el Botafogo del zurdo Gerson.

 

El popular “Puma” Armando hace casi 40 años tomó dos decisiones: llevar el fútbol grande a Mar del Plata en verano y contratar a Alfredo Di Stéfano como DT luego de un año 1968 con Boca afuera de las dos definiciones: el Metro ganado por San Lorenzo, “Los Matadores” y Nacional, donde Vélez aventajó a River y Racing.

 

En diciembre del ‘68, una tarde, Armando visitó el estadio viejo marplatense y acompañado por el propio Alfredo Di Stéfano, casi un asesor, propuso la remodelación para el verano siguiente. La Liga local que, al principio se opuso, finalmente aceptó: Boca “arrendaría” el “General San Martín” por 10 temporadas.

 

La “otra pata” fue el carismático empresario Oscar Martínez que, en los ‘70, estaba a cargo de la contratación de todos los grandes equipos. El destino le jugó mal al popular “Gordo” Martínez y su hijo mayor, ambos fallecidos trágicamente.

 

Alberto J. Armando había sido presidente de Boca campeón en 1954, en medio de una serie de River que, al cabo, fueron cinco campeonatos ganados sobre seis entre 1952 y 1957. Dedicado a la actividad comercial como concesionario de automóviles, el locuaz dirigente había dejado el cargo.

 

Volvió a la presidencia en 1960 y Boca incorporó a Antonio Roma, Silvio Marzolini, ambos de Ferro, al tiempo que repatriaba a Ernesto Grillo, Dante Lugo y Antonio Garabal, mientras llegaban el brasileño Paulo Valentím y los uruguayos José Sasía y Wálter Davoine. Boca no fue campeón.

 

El remodelado estadio pasó a tener un sector de plateas, amplio, con butacas amarillas que parecía un coqueto escenario europeo. Cambió la orientación de las tribunas, quedando “la techada” antes en el centro y a lo largo, como cabecera de uno de los arcos.

 

Así funcionó hasta que la simbólica “catedral” de la avenida Champagnat, de circunvalación de la ciudad balnearia, dió paso a la piqueta y la venta del predio a una empresa supermercadista. El viejo Estadio “General San Martín” había sido inaugurado en 1950.

 

Algo parecido y simultáneo con la concesión del “Viejo Gasómetro” de San Lorenzo de Almagro, decenas de juicios “no levantados”, a una mega compañía francesa célebre supermercadista, también. Esto ocurría a partir de los ‘80 en plena dictadura militar.

 

Mar del Plata por entonces ya tenía el “Mundialista” construído por el EAM ‘78 (Ente Autárquico) y previsto como subsede de la Copa del Mundo. La salida de Alberto J. Armando de Boca, luego de los primeros títulos internacionales a mediados de los ‘70, resultó traumática.

 

Entre 1983 y 1984, el club de la Ribera sufrió una profunda crisis y quedó sumido en un virtual escándalo económico-financiero. Hubo una intervención judicial y a fines de 1986, un Alberto J. Armando, septuagenario, hizo su último intento: en apretadas elecciones presidenciales, perdió ante el binonio Antonio Alegre-Carlos Heller.

 

Antes, durante 40 años había sido uno de los grandes protagonistas del fútbol argentino, cuya impronta llegó a la Costa Atlántica. Había nacido en 1910 en Santa Fe, pero creció en San Francisco, interior de la provincia de Córdoba, en plena Primera Guerra Mundial.

 

El “Puma” Armando murió el 28 de diciembre de 1988, a los 78 años. También en diciembre, pero en el 2000, Boca –la gestión de Mauricio Macri– en su homenaje le puso a la mítica Bombonera, el nombre y apellido de Alberto J. Armando.

 

 JLP/

 

N&P: El Correo-e del autor es Jose Luis Ponsico jponsico@hotmail.com

 

* Columnista de la agencia Télam. Se inició en 1970 en el diario La Capital , de Mar del Plata. Trabajó en Crónica y en la Editorial Perfil.  Fue secretario gremial del Sindicato de Prensa, filial Capital Federal (1984). Es coautor del libro El DT del Proceso (1982).