Efemerides

1909- Desde Belgrano se eleva el ingeniero Jorge Newbery efectuando una ascensión en un aeróstato

llevando como acompañante a Lisandro Billinghurst y desciende en Bavio luego de cuatro horas de navegación.  
       

Jorge Newbery

1875 – 1914


El 29 de mayo de 1875 nace en la porteñísima calle Florida.

Sus padres fueron: Ralph Newbery y Dolores Malagerie.

En 1895, con sólo 20 años, se recibe de ingeniero en Filadelfia (EEUU) y regresa a Buenos Aires. En ese entonces ya era un eximio deportista. Fue campeón de natación (1900), esgrima (1901) y remo (1902). Además practicaba atletismo, rugby, fútbol y automovilismo.

En 1897 ingresó en la Armada Nacional como ingeniero electricista.

En 1900 fue designado director general de alumbrado de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta el día de su muerte.

La Navidad de 1907 lo sorprendió junto a Aarón de Anchorena realizando su primera incursión aeronáutica. Fue a bordo del globo "El Pampeano", que su compañero había traído de París. La ascensión fue la segunda que, hasta el momento, se había realizado en Buenos Aires. Con “El Pampeano”, Newbery logró desplazarse desde Buenos Aires hasta Conchillas, Uruguay.

A partir del éxito del audaz intento, su entusiasmo hacia la aeronáutica ya no cesaría. Luego, seguirían otras ascenciones, pero esta vez abordo de los globos “Patriota” y “Buenos Aires”.

El 13 de enero de 1908, junto a un grupo de amigos, fundó el Aero-Club Argentino, institución que presidirá desde 1909 hasta su muerte.

Emilio Lebrun -famoso aviador francés- se convirtió durante su visita a la Argentina en el maestro de Newbery.

Dada su pericia en el aire, éste asimiló rápidamente las lecciones.

En 1910 obtiene su permiso oficial como piloto (brevet), pero continuó realizando ascenciones en globo hasta 1912. A partir de ese año se dedicó exclusivamente a la aviación.

El 1 de marzo de 1914 muere en la localidad de Los Tamarindos, Mendoza, al precipitarse a tierra en un avión Morane-Saulnier que él mismo manejaba. Tenía 38 años.

Muchos han objetado que se recuerde a Jorge Newbery por su breve, aunque sensacional, carrera como piloto. En realidad, gracias a su multifacética personalidad, fueron muchos los ámbitos en los que se destacó. En Newbery convivían el ingeniero, el electricista de la Armada, el funcionario de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires -en el área de alumbrado público- y sobre todo el inigualable deportista.

Sin embargo, resulta inevitable que se lo recuerde principalmente como un audaz piloto de aviones, ya que fue en el aire donde perdió su vida. Además, los años anteriores al accidente los dedicó intensamente a batir todos los récords aeronáuticos que pudo.

Tenía una enorme confianza en sí mismo, probablemente fundada en los no pocos triunfos que había obtenido en la actividad deportiva.

Entre sus logros estaban: haber vencido a quien por entonces era campeón de florete, un tal Bergery, y obtener el título de Campeón Sudamericano en esa disciplina. En lucha greco-romana, le había arrebatado el podio a Reiter, de 110 kilos de peso. Y en boxeo a Clark. Pero la hazaña que protagonizó en natación merece sin duda un párrafo aparte, ya que ganó una difícil prueba que consistía en nadar cien metros bajo el agua.

Sus seguidores decían que le quedaba un solo competidor por vencer: él mismo.

 

La última aventura

Si bien durante su vida había establecido varias marcas, el máximo logro lo alcanzó unos días antes de morir. El 10 de febrero de 1914, en el Palomar, conquistó con su aeroplano el récord mundial en altura: 6.225 metros.

Tal vez alentado por este nuevo triunfo, Newbery, viajó a Mendoza en busca de otro desafío: cruzar la cordillera de los Andes, esa imponente masa que había acobardado a los demás aviadores de su época.

Con el objeto de estudiar el terreno y las condiciones que debía tener en cuenta para realizar la fabulosa empresa, en 1914 vino a Mendoza con su amigo Benjamín Jiménez Lastra.

El 1 de marzo de 1914 -tras la invitación de su colega Teodoro Fels- Newbery se traslada hasta la localidad de Los Tamarindos, donde éste realizaba pruebas aéreas. Fels le cede su aparato a Newbery -se trataba de un Morane-Saulnier adquirido en Europa un año antes- para que éste diera una vuelta con Benjamín Jiménez Lastra.

La máquina partió bien y se alejó al fondo de la pista.

Allí hubo un viraje escarpado, el avión perdió velocidad y cayó imprevistamente a tierra. Jorge Newbery murió instantáneamente, mientras que su acompañante, arrojado a cierta distancia, sólo presentaba un brazo fracturado y heridas leves.

Paradójicamente, el hombre acostumbrado a batir récords internacionales en el aire fue sorprendido por la muerte apenas a 500 metros de altura.

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