1972 Muere en Buenos Aires Alejandra Pizarnik

ALEJANDRA PIZARNIK

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Dejó como legado un vasta obra, a pesar de su corta vida: un extenso poemario, así como muchos escritos y relatos cortos surrealistas, y alguna novela breve
 

ALEJANDRA PIZARNIK

 

Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires

 

Murió el 25 de septiembre de 1972 en la misma ciudad de Buenos Aires

 

Argentina, poetisa perteneció al Movimiento surrealista poetico.

 

Biografía

 

Alejandra fue la hija de Elías Pizarnik y de Rejzla (Rosa) Bromiker, ambos inmigrantes judíos rusos.

 

Creció en un barrio de Avellaneda.

 

Tuvo de mascota una larva llamada Juanchi.

 

Su infancia fue muy complicada.

 

Hablaba el español con marcado acento europeo y tartamudeaba.

 

Tenía graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso.

 

Estas eventualidades minaban seriamente su autoestima.

 

La autopercepción de su cuerpo y su continua comparación con su hermana la complicaron de manera obsesiva.

 

Es posible que comenzara por esta razón a ingerir anfetaminas -por las que pronto desarrolló una fuerte adicción-, que le provocaban prolongados períodos con trastornos del sueño, euforia e insomnio.

 

En 1954, tras el bachillerato, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Permaneció como estudiante de la Facultad hasta 1957, tomando cursos de literatura, periodismo y filosofía, pero no acabó sus estudios.

 

Paralelamente tomó clases de pintura con Juan Batlle Planas.

 

Lectora profunda de muchos y grandes autores durante su corta vida, intentó ahondar en los temas de sus lecturas y aprender de lo que otros habían escrito.

 

Así se motivó tempranamente por la literatura y por el inconsciente, lo que a su vez hizo que se interesara por el psicoanálisis.

 

Para contrarrestar los efectos de las anfetaminas, consumía con frecuencia fármacos para dormir.

 

A los 36 años se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de un barbitúrico (Seconal) durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico "Pirovano" de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio.

 

Faltó tiempo para la gran empresa literaria.

 

Alejandra decía que tenía que escribir una novela y que habría de aprender una nueva gramática para llegar a ese fin que rondaba por su cabeza.

 

Obras

 

Dejó como legado un vasta obra, a pesar de su corta vida: un extenso poemario, así como muchos escritos y relatos cortos surrealistas, y alguna novela breve.

 

Entre los principales se cuentan:

 

·        La condesa sangrienta.

·        La tierra más ajena.

·        La última inocencia.

·        Las aventuras perdidas.

·        Otros poemas.

·        Árbol de Diana.

·        Los trabajos y las noches.

·        Extracción de la piedra de locura.

·        El infierno musical.

·        Poemas no recogidos en libros.

 

Y no hay más verdad que el propio descubrimiento a través de la lectura de sus poemas:

 

EXILIO

 

a Raúl Gustavo Aguirre

 

Esta manía de saberme ángel,

sin edad,

sin muerte en qué vivirme,

sin piedad por mi nombre

ni por mis huesos que lloran vagando.

 

¿Y quién no tiene un amor?

¿Y quién no goza entre amapolas?

¿Y quién no posee un fuego, una muerte,

un miedo, algo horrible,

aunque fuere con plumas

aunque fuere con sonrisas?

 

Siniestro delirio amar una sombra.

La sombra no muere.

Y mi amor

sólo abraza a lo que fluye

como lava del infierno:

una logia callada,

fantasmas en dulce erección,

sacerdotes de espuma,

y sobre todo ángeles,

ángeles bellos como cuchillos

que se elevan en la noche

y devastan la esperanza.

 

 

LA ÚLTIMA INOCENCIA

 

Partir

en cuerpo y alma

partir.

 

Partir

deshacerse de las miradas

piedras opresoras

que duermen en la garganta.

 

He de partir

no más inercia bajo el sol

no más sangre anonadada

no más fila para morir.

 

He de partir

 

Pero arremete ¡viajera!